Aun cuando Jalisco ocupa el primer lugar en violencia contra las mujeres, las autoridades no hacen nada por tipificar los feminicidios como delito ni por instrumentar políticas públicas de género, lo que permite que la mayor parte de los homicidios queden impunes. Doña Eliazer María Ruvalcaba, madre de Rosa Estela, quien fue asesinada a golpes por su esposo en febrero de 2011, pide a las mujeres no callarse y defender sus derechos.
El 3 de febrero del año pasado Rosa Estela Romo Ruvalcaba, de 36 años, murió a causa de la golpiza que recibió de su esposo Felipe Brizuela Muñoz, de 41. El matrimonio vivía en San Juan de los Lagos y había procreado dos hijos: Luis Felipe, de 14, y Modelyn, de 11.
Felipe fue arrestado y conducido al penal de Puente Grande donde purga su condena por el homicidio de su cónyuge. Doña Eliazer María Ruvalcaba, madre de Rosa Estela, dice que su familia está temerosa porque supo que Felipe será traslado a su tierra natal en la ciudad alteña para que cumpla su sentencia.
Con las palabras entrecortadas la señora comenta que le preocupa que el juez de primera instancia de San Juan de los Lagos, José Gabriel Rodríguez Rodríguez, quien lleva el caso, sea parcial y no haga bien su trabajo. “Sólo pido justicia; ¡Ya basta de que tanto asesino ande suelto!”, dice compungida.
Miguel Romo Ruvalcaba, hermano de Rosa Estela, dice que Rodríguez “es un ser humano y podría flaquear ante la posibilidad de recibir una dádiva de Felipe, quien aun cuando no es millonario sí tiene dinero”. Sin embargo, confía en que el juez “se apegue a derecho”.
La agresión
La noche del 2 de febrero de 2011 Rosa Estela tomaba un café en un restaurante en San Juan de los Lagos con una amiga cuando llegó su esposo Felipe y a empujones la subió a su camioneta pick up y se la llevó.
La amiga se comunicó de inmediato con unos patrulleros del municipio, quienes iniciaron la búsqueda del vehículo. Lo ubicaron minutos más tarde en una zona semipoblada. Al dirigir las luces de su vehículo hacia la pick up alcanzaron a observar que Felipe estrellaba la cabeza de su pareja contra el tablero. Cuando lo detuvieron, ella estaba inconsciente.
Eran las 21:30 horas del 2 de febrero. Rosa Estela murió a consecuencia de los golpes 12 horas después en un hospital privado de Aguascalientes, según el reporte de los uniformados Gregorio Salazar Hernández y Martín Baños Ávila (expediente 18/2011). Y aunque Felipe admitió que golpeó a Rosa Estela, asegura que él no la mató.
En San Juan de los Lagos, quienes conocen al matrimonio, saben que Felipe es agresivo y celoso, sostiene la madre de Rosa Estela, cuya familia simpatiza con el PAN. Su hijo Miguel Romo incluso fue regidor por ese partido en el municipio alteño durante 2007 y 2009.
Él a su vez se queja porque, dice, ha pasado casi un año y ninguno de sus correligionarios le ha ofrecido ayuda; también lamenta que el juicio contra su cuñado Felipe Brizuela podría prolongarse un año más porque en la averiguación previa no se acotó que era mexicano. Con ese argumento, el juez de primera instancia de San Juan de los Lagos le informó a su mamá que el procedimiento se iba a reiniciar.
Doña Eliazer María Ruvalcaba se muestra preocupada porque, dice, está en riesgo la fortuna de su hija Rosa Estela, quien era empresaria en el ramo hotelero: “Ese patrimonio lo hizo mi hija sola. Él (Felipe) nada más andaba de vago. Él agarra todo el dinero para defender su pellejo; lo hace a través de familiares y de sus abogados.
“Yo le pido a las autoridades a gritos que por favor congelen esas cuentas hasta que se termine el proceso judicial porque va a dejar a mis nietos sin el dinero que les acumuló mi hija.”
Y aunque en el Juzgado de Primera Instancia y los abogados de la familia Romo Ruvalcaba aseguran que no se puede hacer nada al respecto pues “ya pasó mucho tiempo”, litigantes de asociaciones civiles manifiestan lo contrario.
Alejandra de Gante, académica de la Universidad de Guadalajara, comenta que es preocupante que el mismo juez –Rodríguez y Rodríguez– lleve al mismo tiempo el caso penal y el familiar, toda vez que la familia Romo Ruvalcaba pidió que se le retire a Felipe Brizuela la patria potestad sobre sus hijos.
“La percepción del juez se reflejará en la verdadera protección hacia los menores de edad”, sostiene De Gante.
Cifras rojas
A finales de noviembre pasado el colectivo de mujeres Queremos Seguir Vivas organizó una conferencia de prensa en la que participaron varias activistas, entre ellas Patricia Ortega Medellín, representante en Jalisco de la red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México (Ddeser). Ella expuso que entre enero y el 24 de noviembre de 2011 se documentaron 86 feminicidios en la entidad, cifra que superó a la de 2010, cuando hubo sólo 81.
“Jalisco ocupa el primer lugar nacional en violencia contra las mujeres, ya sea de pareja, comunitaria, laboral o escolar, alcanzó 78.5% y el promedio nacional es de 67% de acuerdo con los resultados de la encuesta nacional sobre la dinámica de las relaciones en los hogares 2006”, expuso.
Según Ortega Medellín, el grupo de edad más afectado tiene entre 20 y 35 años. Dijo que 45% de los asesinatos fueron con arma de fuego; los demás fueron por golpes, heridas con instrumentos punzocortantes, quemaduras o estrangulamiento.
La activista del Ddeser puntualizó que 40% de los crímenes se cometieron en el domicilio de las mujeres; casi 50% eran casadas y amas de casa; además, 40% de los cadáveres mostraban violencia extrema, como múltiples lesiones, desnudas, calcinadas y abandonadas en la vía pública. Lo más graves, dijo, es que de acuerdo con los reportes oficiales, sólo 35% de los autores de los asesinatos han sido detenidos.
Los datos coinciden con los que dio a conocer el Observatorio Nacional Contra el Feminicidio la tercera semana de noviembre: de 2009 a 2010 se registraron 83 asesinatos. Para junio de 2011 habían aumentado a 142, de acuerdo con los datos recabados en la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco por esa
organización.
Las integrantes del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem) urgen a las autoridades a que se legisle al respecto para que el feminicidio sea tipificado como delito y se sancione a quien lo cometa; también se quejan por la falta de políticas públicas a favor de las mujeres.
“Quiero decirle a las mujeres que no sean débiles; que no se dejen, como mi hija que aguantó tanto. ¡Defiéndanse!”, dice Eliazer María Ruvalcaba a Proceso Jalisco. Y suelta el llanto.








