“Todos votaron por él”

Rafael González Pimienta, quien fue nombrado recientemente por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) como delegado en la presidencia del PRI estatal, cargo que detentará hasta que concluya el proceso electoral, sostiene que el hecho de que el partido designe candidatos de unidad no es un dedazo ni le preocupa el calificativo.
Cuando se le pregunta sobre el caso de Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, el candidato a la gubernatura, González Pimienta responde que el CEN optó por él “a partir de una serie de estudios, de análisis, de estudios de opinión que nos permitieron encontrar con quien éramos más competitivos”.
Ante la petición de los reporteros sobre qué porcentaje tenía el actual alcalde tapatío en comparación con los otros seis aspirantes, el político responde que, aun cuando no tiene las cifras a la mano, Sandoval Díaz es simplemente un candidato de unidad “derivado de análisis y de estudios de opinión”.
Y pese a que se le insiste en que abunde sobre el contenido de los estudios de opinión y los análisis, en forma tajante González Pimienta contesta: “Lo decidieron todos”.
Según el delegado, los “estudios y análisis” del PRI indican que el partido mantiene la “unidad interna y la participación de los actores políticos”, lo que les permitirá ganar no sólo en el estado, sino en el país.
Sobre el tema del dedazo, el lunes 9 el gobernador Emilio González Márquez declaró en un programa radiofónico que esa práctica no sólo es de “mucho riesgo”, sino “que eso nos ha llevado a crisis y empobrecimiento”.
De acuerdo con González Pimienta, Sandoval Díaz tiene el perfil que busca su partido para recuperar el estado, luego de 18 años de estar en manos del panismo. Al pedirle que desglosara las características del perfil de su “candidato de unidad”, el expresidente estatal del PRI y ahora delegado del CEN sólo menciona dos: voluntad de servicio y militancia probada.
“No es mi asunto” que Aristóteles Sandoval maneje una imagen pública similar a la del aspirante presidencial, el mexiquense Enrique Peña Nieto, dice González Pimienta; descarta también que a los otros seis aspirantes al gobierno estatal se les haya prometido algún otro puesto de elección como informaron varios medios de comunicación locales.
“Yo no prometí nada –insiste–. Si alguien dice que le prometieron (algún cargo), que le platique. Vamos a dialogar con los equipos y con los actores políticos para incorporar no sólo a seis gentes.”
Entrevistados por separado algunos de los precandidatos dicen que no hubo ninguna negociación para conseguir otras posiciones. El senador Ramiro Hernández García, principal adversario de Sandoval Díaz, declinó hablar sobre el tema. Su vocero, Óscar García, indicó que ha solicitado un par de días para abordar el asunto y que por lo pronto se abstendría de declarar, para evitar malos entendidos.
No obstante, varios medios de comunicación manejaron la versión de que Hernández García sería apoyado para la alcaldía de Zapopan, puesto que desde hace varias elecciones ha buscado su correligionario Jesús Casillas. Consultado al respecto, Casillas sostiene que todavía no hay nada para nadie en Zapopan. Y sonríe.
Según esas versiones, el diputado federal Arturo Zamora Jiménez sería beneficiado con una candidatura al Senado; otro de los aspirantes que perdieron ante Sandoval Díaz, el actual alcalde de Tlaquepaque, Miguel Castro Reynoso, estaría al frente de un puesto de primer nivel en la futura administración de Sandoval. Consultado al respecto, Castro arguye: “No entré a la contienda interna para sacar reintegro”.
Asimismo, el zapopano Héctor Vielma, hijo de una familia de empresarios cableros y alcalde en su tierra natal, podría ser incluido en la lista de los próximos diputados federales del PRI.
En el caso del diputado y exrector de la Universidad de Guadalajara, Trino Padilla, hermano del también exrector Raúl Padilla López, líder del Grupo UdeG, versiones extraoficiales indican que se le ofrecerán tres diputaciones federales para que él designe quién las ocupará. Sin embargo, desde el año pasado Trino Padilla ha mostrado su intención de buscar la presidencia municipal de la capital jalisciense.
María Esther Scherman Leaño es otra de las perdedoras en la contienda. Y aunque se autodesterró de Jalisco y actualmente reside en la Ciudad de México, algunos priistas aseguran que es una “tradición” que haya sido precandidata, pues, dicen, se forjó en las filas de la organización porril de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) y ahora responde a las órdenes del CEN del PRI.
Versiones cercanas a la dirigencia estatal del PRI indican que la llamada candidatura de “unidad” es sólo una mascarada al interior del partido; algunos de los militantes consultados por los reporteros aseguran que en cualquier momento aparecerán las divisiones por la molestia de los integrantes de casi todos los equipos perdedores.
Sobre los riesgos de que el PAN tenga “la tentación” de iniciar “una guerra sucia” contra Aristóteles Sandoval Díaz, el candidato priista, González Pimienta dice que “cada vez que exista un señalamiento, nosotros haremos puntualmente las aclaraciones pertinentes”.