Deuda estilo Coahuila

TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIS.- Chiapas rompe marcas: ahora el estado gobernado por Juan Sabines Guerrero tiene el endeudamiento público más alto de su historia. Pese al escándalo y la polémica por la multimillonaria deuda pública que dejó en Coahuila el exgobernador Humberto Moreira, el 15 de diciembre del año pasado, Sabines envió al Congreso local una iniciativa de decreto para que se le autorice un mayor endeudamiento.
Por unanimidad el Congreso le autorizó al gobernador Juan Sabines solicitar un préstamo de 5 mil 479 millones de pesos al Banco Nacional de Obras –para financiar inversiones públicas productivas– a pagar en 20 años.
Fue el segundo préstamo que le autorizaron los diputados al gobernador chiapaneco el año pasado. El anterior fue el 31 de mayo, cuando le permitieron endeudarse por 4 mil 863 millones 774 mil 37 pesos con 26 centavos, según publicó el Periódico Oficial el 1 de junio de 2011.
El decreto publicado establecía que 2 mil 863 millones 774 mil 37 pesos con 26 centavos serían para los municipios afectados por “lluvias severas” durante 2010 y que los otros 2 mil millones se usarían para reparar los daños causados por el huracán Stan en 2005.
Aun sin haberse comprobado cuánto se le prestó y cómo distribuyó los recursos de ese primer endeudamiento, los 40 diputados locales le aprobaron al gobernador el segundo endeudamiento público antes de repartirse entre ellos los 5 millones 408 mil 178 pesos con dos centavos del aguinaldo.
Según el economista e investigador chiapaneco Jorge Alberto López Arévalo, ésta es la deuda más alta de la historia de Chiapas, estado que “oficialmente” hasta septiembre de 2011 tenía un débito de 9 mil 978.7 millones de pesos. Con lo aprobado en diciembre el monto asciende a 15 mil 457.7 millones de pesos.
“Es la deuda de largo plazo que tiene registrada en Hacienda. Faltaría la deuda de corto plazo que será de 35% de la registrada, más la de proveedores diversos; fácilmente llega a 20 mil millones”, apunta el experto en temas de pobreza, migración y remesas, sobre los que ha escrito una decena de libros.
López Arévalo se basa en el Análisis de la deuda pública de las entidades federativas y municipios, 20 de marzo de 2011, el informe de junio de 2011 de la Auditoría Superior de la Federación y del que cita:
“En conclusión, el estado de Chiapas presenta finanzas públicas con balances (financiero y primario) inestables en los últimos cinco años, debido al comportamiento del gasto operacional, con un crecimiento medio de 10.4%, mayor que el ingreso (5.5%). Existe una excesiva dependencia de los ingresos federales (94.8%) respecto del ingreso total; además, el ahorro interno tiende a deteriorarse por el comportamiento ya indicado del gasto operacional, lo que en el mediano plazo pone en riesgo la capacidad de pago oportuno de sus compromisos financieros.
“La comparación del endeudamiento neto (o variación de saldo de deuda) con los balances financiero y primario revela que es suficiente para cubrir estos conceptos en el corto plazo, pero esta situación cambiará a mediano plazo, debido a las restricciones que significa para las finanzas públicas el servicio de la deuda en los años futuros.”
La semana pasada, la firma Fitch Ratings bajó la calificación a la calidad crediticia o riesgo emisor de Chiapas y modificó la perspectiva crediticia de “estable” a “negativa” por el creciente nivel de endeudamiento.

El caso Salazar

Ponente en universidades de Europa y Sudamérica, López Arévalo, también docente de la Universidad Autónoma de Chiapas, señala que la deuda es algo relativamente nuevo para los estados y municipios en México y que hace un poco más de una década era muy difícil para un gobierno estatal o municipal endeudarse pues había restricciones del gobierno federal.
Dice que actualmente la situación es diferente, que un gobierno estatal o municipal puede acercarse a cualquier banco o bursatilizar activos para hacerse de recursos: “La deuda es la anticipación de los ingresos futuros. Al igual que en el caso de las finanzas personales, cuando se pide un crédito lo que en realidad se está haciendo es privilegiar el consumo presente a cambio de sacrificar el consumo en el futuro. En el caso de los gobiernos, la deuda tiene una función similar”.
En los últimos seis años la deuda de Chiapas ha evolucionado sin control. Cuando Pablo Salazar Mendiguchía entregó el gobierno estatal a Sabines, el 8 de diciembre de 2006, su gran anuncio fue que la deuda pública ya estaba en ceros.
En el sitio en internet de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público los datos de la evolución histórica de la deuda chiapaneca revelan que en 2006 era de 881.7 millones de pesos; en 2007 –pese a lo afirmado por Salazar Mendiguchía– ya era de 6 mil 5.4 millones; en 2008, 7 mil 69.9 millones; en 2009, 9 mil 215 millones; en 2010, 8 mil 236.2 millones, y hasta junio de 2011, 7 mil 830.5 millones.
En medio de esta polémica, otro actor político alzó la mano desde prisión: el exgobernador Pablo Salazar Mendiguchía, capturado el pasado 7 de junio. Agotadas sus vías jurídicas de defensa y con varios procesos encima, empezó a hacer declaraciones políticas durante las audiencias penales.
En una de las primeras, el 8 de diciembre, dijo que, además de ser un “preso político”, su caso era una cortina de humo para distraer la atención sobre los problemas de los chiapanecos: “Entre ellos la escandalosa deuda pública de más de 15 mil millones de pesos, la más grande de nuestra historia, la número uno en todo el país bajo el criterio de producto interno bruto.
“Todo el pueblo de Chiapas sabe que al concluir mi gobierno pagué toda la deuda pública; en menos de cinco años hoy padecemos el pesado lastre de una deuda impagable”, agregó.
Los días 11 y 12 de diciembre, el precandidato presidencial panista Ernesto Cordero estuvo en Chiapas y animó a Sabines a endeudarse más con el respaldo que dio a su gobierno y al manejo de sus finanzas públicas:
“El endeudamiento en el estado de Chiapas ha sido para generar prosperidad, para generar desarrollo; para sacar a muchos municipios de condiciones de pobreza, para construir infraestructura. Chiapas es un estado bien administrado”, aseveró.
Sin embargo el gobierno de Chiapas minimiza su deuda pública y en un informe de junio pasado menciona que “al 30 de junio de 2011 la amortización de la deuda directa ascendió a la cantidad de 462.8 millones de pesos, reflejando un saldo neto de 3 mil 475.1 millones de pesos” y que “al 30 de junio de 2011 el saldo de la deuda indirecta es de 280.8 millones de pesos”.
Para López Arévalo “Chiapas ya es de los estados más endeudados del país, considerando la deuda en relación con el PIB, y no se ve obra pública importante por ningún lado”.
Agrega que la pobreza en la entidad ha crecido y el primer objetivo de la deuda debió ser disminuirla. “El endeudamiento creció y la pobreza también”.
Basado en el más reciente informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, dado a conocer a principios de este año, López Arévalo señala que en Chiapas hay 3 millones 784 mil 968 pobres, de los cuales 1 millón 846 mil 87 son pobres extremos, que 79.05% de la población chiapaneca es pobre y en pobreza extrema está 38.56%.
Afirma que de cada 10 chiapanecos sólo dos no son pobres y de cada 10 casi cuatro son pobres extremos: “Es como si viviéramos en el África Subsahariana combinada con la Sudáfrica del apartheid, pues si analizas por etnia, los que están peor son los de mayoría indígena y eso significa un apartheid, no de jure pero si de facto”.
Asegura que Tuxtla Gutiérrez tiene el menor porcentaje de pobreza en Chiapas, con 43.3% de su población en la pobreza, pero en todo México ocuparía el lugar 2 mil 151 de 2 mil 456.