Como en el amor, en la política debe haber correspondencia. Y si el PRI apoya al presidente de la República, el presidente le debe fidelidad al PRI, advierte Mariano Palacios Alcocer, al indicar que Ernesto Zedillo “tiene un compromiso con el partido del que forma parte y que lo ha conducido al poder”.
Lejos del divorcio o de la “sana distancia”, el nuevo líder del PRI habla de una “relación de respeto”, pero también de proximidad, de alianza, entre el presidente Zedillo y su partido.
Y no obstante las recientes derrotas del PRI, asegura que su partido ganará las elecciones y se mantendrá en el poder hasta bien entrado el nuevo milenio.
Inclusive anuncia una movilización nacional cuya finalidad es, precisamente, fortalecer y adecuar al PRI a las nuevas condiciones de la lucha electoral.
En este momento –dice–, el reto fundamental es que el PRI se fortalezca y haga acopio de su “probada capacidad de transformación, demostrada a lo largo de la historia”, para mantenerse como partido mayoritario “con una representación nacional acorde a su estructura e ideología.
“El reto fundamental –insiste– es transformar y fortalecer al partido para ganar las elecciones en el 2000 e iniciar el nuevo milenio en el poder. Ese es el trabajo estratégico de nuestra organización.”
–Desde siempre, el PRI ha presumido de su capacidad de transformación, pero en realidad cambia para seguir igual. ¿Acaso no son cambios cosméticos que se reflejan sólo en sus documentos?
Entrevistado en su despacho, en el edificio del Comité Ejecutivo Nacional, Palacios Alcocer responde:
–Creo que hemos tenido en el ámbito constitucional transformaciones que impactan la vida de los partidos políticos. La reforma electoral, la incorporación de los partidos al ámbito de la Constitución, y este ejercicio de revisión sucesiva de las normas que garantizan la competencia, ha tenido un gran impacto sobre los actores políticos fundamentales, que son los partidos. Creo que ahora el pueblo de México tiene una serie de estructuras e instituciones electorales que podrán probar su mayor eficacia para que la competencia política sea normal y esto también permitirá que los partidos entren en un proceso de asentamiento. Así, no creo que sean sólo transformaciones cosméticas o documentales.
El día de la entrevista –viernes 19–, Agustín Basave inició un movimiento interno para refundar al PRI. ¿Usted está de acuerdo en que es necesaria esa refundación?
–Hemos convocado a los priístas del país a que mantengan la mayor libertad de expresión, a que hagan las propuestas que deseen, con el propósito de mantener unidad y fortaleza. Creo que en este ámbito de respeto, de inclusión, de tolerancia, es útil que los priístas expresen lo que desean como perfil del partido para el futuro. En el estado de Michoacán estamos en un proceso de elecciones bajo convocatoria de nuevo cuño. En Yucatán mañana (sábado 20) se habrá de lanzar una convocatoria para una modificación en este sentido. En Nuevo León y en Querétaro próximamente se harán revisiones y, en su caso, convocatorias para un proceso amplio de discusión de la estructura del partido. De tal manera que siendo un partido nacional, con presencia en los estados, necesitamos hacer un ejercicio de ampliación de los espacios y de movilización de los priístas. Haremos una movilización nacional.
–¿Esa movilización culminaría en una nueva asamblea nacional?
–No necesariamente. Creemos que en este momento los documentos básicos recientemente aprobados son un marco que obliga al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) a su cumplimento. Dentro del espacio que permiten los documentos vigentes, hay la posibilidad de ampliar la movilización de los priístas.
Los “candados”
–¿Mantendrán vigentes los “candados” para sus candidatos aprobados en la XVII asamblea nacional?
–En los estatutos de nuestro partido, en los temas relativos a los procedimientos de selección interna de nuestros candidatos, la XVII Asamblea estableció una serie de requisitos. Estos documentos han sido aprobados por una asamblea. Nosotros no hemos convocado a una asamblea. En el discurso de toma de posesión no mencionamos el tema de la asamblea. Sí hemos creído que todo lo que al priísmo le interesa analizar debe ser analizado. Pero los actuales documentos dan para una amplia movilización. No está en la agenda del CEN transgredir los documentos. La única instancia competente para resolver la permanencia o el cambio de los documentos básicos es la asamblea.
El reportero le recuerda que un día antes, el jueves 18, se reunió con un grupo de “priístas distinguidos” y que entrevistados después, dos de los asistentes, Víctor Manzanilla y Miguel Osorio, exigieron “que no hubiera improvisaciones”, denunciaron la existencia de “falsos priístas” y dijeron estar en desacuerdo con el “procedimiento seguido” para la designación del nuevo líder del PRI. Palacios Alcocer precisa:
–Ayer tuve una reunión con un grupo de compañeros que vinieron a expresarnos solidaridad y apoyo. El planteamiento fundamental de su intervención fue hacer referencia a un documento que publicaron el día 3, en el que pedían un ejercicio de participación en el momento del relevo en el CEN, y que fueran priístas con un trabajo histórico reconocido los que pudieran llegar a esta responsabilidad. Los asuntos de la forma, del método, de la convocatoria al Consejo Político Nacional, han sido del conocimiento público y no abundaría en ello.
“Pero sí quiero dejar en claro que el propósito fundamental era hacer un planteamiento de adhesión a la nueva dirigencia y el planteamiento de inquietudes en cuatro sentidos: la participación de la mujer, de la juventud, militancia, carrera de partido… De tal manera que lo que le puedo decir es que el PRI es un espacio abierto, un espacio de discusión, de inclusión.”
–Si el país se está democratizando, ¿qué hará usted para que el PRI no se quede atrás?
–Usted podrá advertir en la convocatoria que lanzamos para el estado de Michoacán, y en un documento que se publicará mañana en Yucatán, que el signo distintivo de nuestra presencia en el partido es y será un impulso a las formas de expresión que respeten en mayor medida la voluntad de los priístas. Esto y la creación de espacios de deliberación y de ampliación de la democracia interna son compromisos que tenemos los priístas del país.
El dedo presidencial
–¿Democracia interna? A usted lo acusan de llegar a la presidencia del PRI gracias a un dedazo presidencial…
–Nosotros estamos en este momento en la presidencia del CEN por una decisión del Consejo Político Nacional. Deseamos un partido más fuerte para que tenga un conocimiento mayor de sus propios espacios como partido político y que los priístas reconozcan en el PRI un espacio de mayor autonomía, otorgada con su propia participación. Creemos que un partido más fuerte es un partido con mayor capacidad de propuesta ante la sociedad, con mayor capacidad de competencia ante los opositores y con mayor capacidad de influencia en la toma de decisiones públicas. Por eso, en la medida en que tengamos en el partido espacios de deliberación, de reflexión y podamos asumir compromisos internos, en un ejercicio más amplio de naturaleza democrática, tendremos mayor fuerza frente a la sociedad, mayor competencia ante las oposiciones y más influencia ante el poder constituido, del signo que sea.
–¿Donde quedó la frustrada “sana distancia”?
–Advertimos en el planteamiento de la relación con el Poder Ejecutivo un tema de la mayor importancia del trabajo partidista. Creo que los miembros de un partido político lo son desde el punto de vista práctico y desde el punto de vista ideológico, por un compromiso que, en ejercicio de sus libertades fundamentales, hacen en relación con un proyecto que se manifiesta, en principios, en estatutos, en normas de organización y en formas de competencia.
“La proximidad de un partido político con los hombres que ha llevado al poder, en todas las latitudes, tiene diversas dimensiones, diversos matices. Hay una relación siempre de proximidad, de alianza entre los partidos y los hombres que ha llevado al poder. La medición de la eficacia de un trabajo político tiene como uno de sus parámetros de referencia más probados la obra de gobierno. Por eso creemos que es bueno, saludable, digno, el que exista una relación de respeto, en la que cada una de las instancias asuma su propio desempeño. Nosotros deseamos ser un partido más fuerte, pero también deseamos mantener una relación de respeto, de vigilancia, de solicitud de apoyos a nuestras legítimas demandas y de exigencia en el cumplimiento de los deberes.”
–El presidente Zedillo dijo que sería respetuoso de las decisiones del PRI y que no intervendría ni siquiera en la designación de su sucesor como candidato a la Presidencia. ¿Esto significa que ya no habrá fiel de la balanza?
–Creo que el presidente de la República es el priísta que, por ocupar el cargo de mayor relevancia en la estructura política nacional, tiene una visión del conjunto de los fenómenos nacionales mejor informada, más objetiva. El presidente de la República tiene a su vez una elevadísima responsabilidad como hombre de Estado y como hombre de gobierno. Pero, además, tiene un compromiso con el partido del que forma parte y que lo condujo al poder. El ejercicio del fiel de la balanza se planteó al final de los años 70; el doctor Casillas, en un seminario promovido por la Organización Iberoamericana de Estudiosos del Derecho Constitucional, hizo ese planteamiento. Pero me parece que de entonces a acá el sistema político ha tenido enormes transformaciones. La sociedad mexicana las ha tenido. El papel que desempeñaba el PRI es distinto del que juega ahora… En la medida en que tengamos un partido más fortalecido, una militancia más activa, programas de inclusión más amplios y una ventilación de los intereses de los priístas en el seno del propio partido, los hombres que postulemos al poder tendrán un conocimiento, un consenso y una legitimidad mayores.
Mayorías y minorías
–César Augusto Santiago y otros priístas critican su expresión de que el PRI debe aprender a ser oposición. ¿Acepta la crítica?
–Creo que el partido debe tener un espectro de actividades en su relación con el poder de manera muy diversificada. Somos, efectivamente, el partido mayoritario a nivel nacional. Tenemos la titularidad del Poder Ejecutivo con uno de nuestros cuadros. Tenemos mayoría absoluta, calificada, en el Senado de la República; una mayoría simple, pero mayoría al fin en relación con el resto de nuestros adversarios, en la Cámara de Diputados; y el gobierno de 25 de las 32 entidades. Pero hay una serie de espacios en los que evidentemente no somos el partido mayoritario.
“El no haber aprendido con eficacia a ser oposición en Baja California llevó a que nuestro partido volviera a perder la gubernatura. El hecho de que no vayamos a ser partido en el gobierno en la capital del país y que tengamos una representación atenuada en la Asamblea Legislativa; el que se haya formado un bloque opositor de los partidos restantes al nuestro en la Cámara de Diputados; el que en los estados de Baja California, Chihuahua, Jalisco, Guanajuato y próximamente Querétaro y Nuevo León, no tengamos la titularidad del Ejecutivo; el que no tengamos mayoría en los congresos de Aguascalientes o de Sonora, para referir algunos datos, nos debe obligar a tener una estrategia diversificada de trabajo político… Una moral de lucha nos debe impeler a tratar de obtener los triunfos donde no hemos ganado, pero esto implica un diagnóstico, una autocrítica y un reconocimiento de nuestras propias potencialidades y de la realidad imperante.”
–¿Ha pensado que el PRI podría perder la Presidencia de la República en el 2000?
–Para nada. Sin desconocer que existen elecciones locales en puerta –Tabasco, Veracruz, Jalisco, durante octubre y noviembre–, el año entrante 41% del padrón nacional se volverá a activar con comicios locales. Tendremos que enfrentar este reto. Pero como partido político nacional, el próximo evento de importancia nacional es el proceso federal del año 2000. Y desde ahora empezaremos a prepararnos para que el PRI se mantenga en el poder al iniciarse el nuevo milenio.
La dolorosa derrota
–¿Qué sucedió en Querétaro, donde usted fue gobernador y el pasado 6 de julio perdió la gubernatura Fernando Ortiz Arana, uno de los priístas más reconocidos a nivel nacional?
–Yo he tenido una lectura en el sentido de que los resultados electorales en Querétaro se debieron a múltiples causas. Fueron una serie de hechos que, concatenados entre sí, generaron el resultado que para mí también fue terriblemente doloroso. En primer lugar está la transformación de Querétaro, desde el punto de vista de su estructura demográfica, sociológica y económica. Estando ubicado en una zona privilegiada por las comunicaciones, con un buen clima, con una buena infraestructura, Querétaro se ha convertido en un importante polo de atracción. Dentro de las ciudades medias del país, es una de las más atrayentes. En segundo lugar, formamos parte de una región geopolítica donde los niveles de intensidad en la competencia electoral se han venido agudizando en los últimos años. En las entidades circundantes y vecinas de Querétaro hubo intensos niveles de competencia y en algunos casos de verdaderos ajustes políticos, incluso al margen de lo que hubiera sido la voluntad de los electores. Analizar los casos de nuestras entidades vecinas, como San Luis Potosí, donde después de 1991 había una gran rotación de gobernadores; como los casos de Guanajuato y del Estado de México, e incluso en alguna otra época, el caso de Hidalgo, todo esto nos hace pensar que Querétaro había sido una ínsula de permanencia, de establecimiento, de normalidad. Esta influencia de la geopolítica repercutió en las elecciones.
“En tercer lugar aparecen las causas nacionales, con el ajuste de la economía, hubo sectores severamente dañados. En cuarto lugar, uno de los diagnósticos más precisos lo realizó el propio licenciado Fernando Ortiz Arana, reconociendo varios rubros: la competencia electoral con el licenciado José Ortiz Arana, postulado por el Partido Cardenista; el crecimiento de la presencia del PAN y, finalmente, lo que él denominó como una campaña de carácter poco ético, en forma de competencia política. Fernando también reconoció insuficiencias en la organización de su campaña. Otro elemento sería el del candidato del PAN, casado con una prima hermana de él. Todo ello llevó al resultado que conocemos.
“Yo recorrí el estado hace doce años como candidato, entregue el estado como gobernador hace seis y el partido tenía una presencia consolidada. Debo decir que siempre he reconocido en Fernando Ortiz Arana a uno de los cuadros más probados del sistema político mexicano. Su capacidad, su experiencia, su conocimiento del arte de la política, a mi me dieron siempre la seguridad de que su triunfo era una garantía.”
El caso Salinas de Gortari
–Qué va a suceder con Carlos Salinas de Gortari. ¿Lo expulsan o no?
–Sobre este asunto hay un procedimiento instaurado ante la Comisión de Honor y Justicia. En los últimos meses esta comisión analizó el caso. Más recientemente lo turnó a una subcomisión. Esta subcomisión esta analizando, recopilará pruebas y habrá de emitir una opinión que será sometida a la consideración de la autoridad competente. Creemos que ventilar este tipo de asuntos en las instancias facultadas por la normatividad interna del partido es un indicio de orden, de causalidad y de respeto. Sobre el resultado, serán los propios miembros de la comisión los que emitan su veredicto.
–¿Hay “falsos priístas”, como denuncian algunos “priístas distinguidos”?
–El partido ha sido una organización de amplia convocatoria y fue durante muchos años una de las instancias de mayor permeabilidad de la sociedad hacia las estructuras del poder. Sin embargo, hoy hay un reclamo generalizado, de mayor escrúpulo en la valoración de la militancia. Creo que quien abraza un ideario, quien se compromete con un programa, quien lo hace en ejercicio de una conciencia política, pues ve en el partido una instancia para la competencia política y para el desarrollo de un proyecto nacional también concreto. Creo que el partido, habiendo sido un organismo aglutinador tan amplio, tuvo militantes con distinto nivel de compromiso. Y creo que hoy los priístas estamos en una tesitura de procurar mayor conciencia del compromiso y de la militancia.
“No podemos perder de vista que una organización como la nuestra además de militantes tiene simpatizantes y que en muchas ocasiones a los propios simpatizantes, cuando tenían determinados perfiles, les abría espacios en la propia organización o los promovía a los cargos de gobierno. Nosotros creemos que como priístas deberemos ser rigurosos en el cumplimiento de nuestros mandatos y privilegiar la militancia y la carrera partidista.”
–Dentro de dos años, según la costumbre, el PRI postulará candidato a la Presidencia de la República. ¿El procedimiento para ese destape será similar a los anteriores?
–Yo no tengo en este momento una definición personal, ni los priístas nos hemos puesto a discutir de manera colectiva ese asunto. Estamos enfrentando los problemas del arranque del nuevo equipo, estamos por integrar nuestro comité ejecutivo y por definir una serie de acciones inmediatas. Sí sabemos que nuestra meta estratégica es prepararnos para la contienda electoral del año 2000, pero los aspectos puntuales del método, de la discusión, del análisis y de la selección de quien resulte nuestro candidato no está a mi alcance podérselo decir.








