NUEVA YORK.- La crisis financiera de México, primero, y la detención de su hermano Raúl como presunto autor intelectual del asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, después, sacaron a Carlos Salinas de Gortari de la carrera por la dirección general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), pero no lo privaron de ganarse un lugar en una importante torre de negocios de esta ciudad.
El 17 de enero, la empresa Dow Jones & Company Inc., ofreció al expresidente un asiento en su Consejo de Directores, a fin de que la asista con “su sabiduría, juicio y experiencia global”. La decisión, que fue tomada por el Comité de Nominaciones del mismo Consejo, hará que la presencia de Salinas sea requerida en Nueva York al menos una vez al mes –de hecho ya participó en su primera reunión, hace unos días–, aunque sus constantes apariciones en esta ciudad, desde que dejó la Presidencia, hacen pensar que el exmandatario bien podría quedarse a vivir aquí.
De acuerdo con el diario The Washington Post, Salinas podría estar pensando en volver más permanente su estancia en Nueva York. Citando a “antiguos asistentes” de Salinas, el periódico informó, el jueves 1, que el expresidente estaba residiendo aquí mientras se definía la contienda por la dirección de la OMC. Por la tarde del mismo día, Salinas dio a conocer que declinaba su candidatura.
El enfrentamiento con el presidente Ernesto Zedillo y el repudio que ha encontrado en las calles de México, bien podrían reforzar esa decisión de vivir en Nueva York. Luego de ser expulsado del país por Lázaro Cárdenas, el expresidente Plutarco Elías Calles vivió en Los Angeles, California. Pero a diferencia de Calles, Carlos Salinas tendrá un cargo que desempeñar.
“Estamos encantados de que el (ex)presidente Salinas haya aceptado nuestra invitación para ser director de Dow Jones y confiamos en que traerá beneficios al Consejo”, afirmó Peter R. Kann, presidente de la compañía.
Obviamente, una dirección compartida en Dow Jones no será lo mismo que la dirección general de la OMC, pero Nueva York nada pide a Ginebra. Además, la empresa a que Carlos Salinas ayudará en su toma de decisiones no tiene problemas de liquidez ni ha visto estancado su crecimiento.
Dow Jones es más que un indicador de operaciones bursátiles: es un imperio internacional de la comunicación. Edita 22 periódicos diarios, con una circulación combinada de alrededor de 2.5 millones de ejemplares. La joya de su corona es el periódico The Wall Street Journal, cuya circulación promedio en 1993 fue de un millón 839,898 ejemplares, sólo en Estados Unidos. El Journal tiene además una edición asiática y otra europea, que tiran juntas más de 100,000 copias.
Además, Dow Jones es propietaria del semanario de negocios Barron’s, que tiene una circulación de 265,000 ejemplares, y de la cadena de diarios regionales Ottaway Newspapers, con presencia en 11 estados del país.
“La razón de esta compañía es proporcionar información financiera de la manera que el cliente la desee”, explica Karen Martin, del área de Relaciones Corporativas de Dow Jones. Tiene una agencia internacional de noticias, especializada en finanzas, la Dow Jones News Service, y una red de información electrónica, Business Information Services. Esta ofrece programación para radio y televisión y servicio de video para computadoras; además, incluye un banco de datos, llamado Dow Jones News/Retrieval.
También tiene inversiones y contratos en América Latina. Desde el año pasado, transmite información de The Wall Street Journal, traducida al español, para ocho periódicos latinoamericanos, entre ellos los mexicanos Reforma y El Norte. Este último servicio cuesta 1,000 dólares diarios.
Dow Jones posee, además, 29.5% de la compañía Asia Business News, una televisora con sede en Singapur, que en 1992 inauguró un canal de noticias financieras que transmite vía satélite. Asimismo, tiene acciones en empresas editoriales de Francia y Tailandia, y es propietaria de las revistas América Economía, que circula en Sudamérica; Far Eastern Economic Review, publicada en Hong Kong, y Central European Economic Review, especializada en los mercados emergentes de las nuevas naciones del viejo continente. Hace dos años adquirió acciones de la empresa Hubbard Broadcasting, que se dedica a transmisiones vía satélite.
De acuerdo con su informe anual de 1993 –el más reciente, pues el de 1994 está todavía en la imprenta–, Dow Jones tuvo ingresos en ese año por casi 1,932 millones de dólares. Sus ganancias netas fueron de 147.5 millones de dólares. Esta última cifra representa un incremento de 37% en relación con el año anterior. Respecto de su endeudamiento, la empresa alcanzó en 1993 su nivel más bajo desde 1986; en un año redujo su deuda en más de una cuarta parte.
A decir de Karen Martin, el Consejo de Directores –del que ahora es miembro Carlos Salinas– es la instancia que autoriza adquisiciones y la recompra de acciones de la empresa (en 1993, Dow Jones se hizo de casi 1.7 millones de títulos que ella misma había emitido). El Consejo está dividido en comités, que tienen distintas funciones: el Ejecutivo, el de Auditorías, el de Compensaciones y el de Nominaciones. Martin no dijo a qué comités se integrará Salinas.
Miembros del Consejo son también Irvine O. Hockaday júnior y Rand V. Araskog, presidentes de las compañías ITT y Hallmark Cards, respectivamente; Donald E. Petersen, expresidente de Ford Motor Company, y Vernon E. Jordan, un abogado que presidió el equipo de transición del presidente William Clinton y que está considerado como uno de los empresarios negros más exitosos, pues ha sido miembro de los consejos de administración de importantes consorcios, como American Express, Xerox y Union Carbide. Incluyendo a Salinas de Gortari, el Consejo de Directores de Dow Jones tiene 17 integrantes.
Su sede está en el relativamente nuevo World Finance Center. Ocupa el complejo Número Uno de ese centro de negocios, situado en la esquina que forman la calle Liberty y la avenida South End, en el sur de Manhattan, a un costado de las Torres Gemelas y a pocas cuadras del corazón financiero de Wall Street. El World Finance Center también alberga las oficinas generales de American Express y del consorcio Merrill Lynch, y tiene decenas de tiendas y restaurantes exclusivos. En ese lugar sesiona mensualmente el Consejo de Directores de Dow Jones.
De acuerdo con información de la empresa, el expresidente Salinas percibirá un sueldo base de 25,000 dólares anuales como miembro del Consejo de Directores. Y ganará 30,000 dólares más por participar en las reuniones de los comités del Consejo. En total, serían 55,000 dólares anuales, que cambiados a los devaluados pesos actuales, a un tipo de cambio promedio de 5.50, darían al expresidente 302,500 nuevos pesos al año, 25,200 al mes, que se suman a la pensión que recibe como expresidente.
Dow Jones no es solamente una empresa poderosa sino toda una tradición en el sector privado estadunidense. En 1984, una encuesta de la revista Fortune la colocó como la segunda compañía más respetada del país, detrás de IBM. Fue fundada en 1882 por Charles H. Dow y Edward D. Jones, quienes iniciaron en ese año un servicio de noticias financieras en un sótano del sur de Manhattan, detrás de una fuente de sodas.
Siete años después, Dow y Jones fundaron el diario The Wall Street Journal, aunque se esfumaron pronto de la historia de la empresa luego de venderla, en 1902, a Clarence W. Barron, un periodista de Boston, quien fue el primer corresponsal del diario. Barron transformó el periódico y lo convirtió en lo que es hoy.
Diario y empresa fueron heredados, en 1928, por Jane W. Bancroft, la hijastra de Barron, y por el esposo de ésta, Hugh Bancroft. A su vez, el matrimonio dejó el negocio a sus hijos Jane, Jessie y Hugh. Una cuarta generación, encabezada por William C. Cox júnior y Bettina Bancroft se hizo cargo de la compañía en los años ochenta, heredando la mayor parte de las acciones. Por cierto, en esa década, los descendientes de Clarence Barron decidieron crear una nueva serie de títulos, con mayor poder de votación para evitar una eventual toma de la empresa por accionistas minoritarios, que ya contaban con 44% de las acciones.
La medida, que generó protestas, obligó a la empresa a darse de baja de la principal bolsa de valores de Nueva York, la New York Stock Exchange (NYSE), por ya no ajustarse a los requisitos que se exigen a las compañías ahí cotizadas. Ese hecho lastimó el prestigio de la empresa, pues desde 1904 Dow Jones ha dado su nombre al más afamado indicador bursátil en el mundo: el Promedio Industrial Dow Jones (DJIA, por sus siglas en inglés).
El DJIA es una compleja canasta de precios de acciones de 30 compañías –entre más de 2,200 que cotizan en la NYSE–, que puntean en sus respectivos sectores, como American Express, Sears Roebuck, Exxon y AT&T. El jueves 23, el DJIA rompió por primera vez la barrera de 4,000 puntos.
A pesar de su descenso a la segunda división de los mercados accionarios, la empresa no ha tenido un solo año en números rojos en la década pasada. Sus ganancias netas anuales en el período 1984-93 han promediado 163.35 millones de dólares, con un máximo de 316.98 millones, en 1989, y un mínimo de 72.19 millones, en el recesivo 1991.
Una de las principales socias de la empresa, Jane Bancroft-Cook, apareció hasta 1992, durante varios años consecutivos, en la lista de las 400 personas más ricas de Estados Unidos, que publica la revista Forbes. En el informe de 1992, la nieta de Clarence Barron ocupaba el lugar 128 de esa relación, con una fortuna de 610 millones de dólares. Una década antes, de acuerdo con la misma publicación, Bancroft-Cook tenía 155 millones. En otro de sus reportes, Forbes estimó la fortuna de la familia de su hermana Jessie –quien murió en 1982– en 600 millones de dólares.
Tres descendientes de Barron, uno por familia, siguen en el Consejo de Directores: Bettina Bancroft, hija de Hugh Bancroft; Martha S. Robes, hija de Jane Bancroft-Cook, y William C. Cox júnior, hijo de Jessie Bancroft-Cox. Sin embargo, por el escalafón de Dow Jones, también han podido subir personas ajenas a la familia. Por ejemplo, el presidente de la compañía, Peter R. Kann.
Este ingresó en la empresa como reportero en Pittsburgh, en 1964. Ocho años después, Kann ganó el premio Pulitzer por su cobertura de la guerra entre Pakistán y la India. En julio de 1991, ascendió a la presidencia de la compañía, en sustitución de Warren H. Phillips, quien sigue en el Consejo de Directores. Kann, de 52 años, es también director general (publisher) de The Wall Street Journal.
El diario, que tiene éxitos periodísticos en su historia, como la primicia del descubrimiento del nailon, mantiene hasta la fecha un formato conservador: no usa color y es de los pocos diarios importantes del mundo que no emplea fotografías en su edición; apenas ilustra sus notas con gráficas y dibujos de personajes públicos. Otra de sus características es la redacción impecable de sus textos. Y tan conservadora como su formato es su línea editorial. Esta ha tomado un nuevo aire desde que la Casa Blanca tiene como su huésped principal a un “liberal”, el demócrata William Clinton.
La relación entre el periódico y Carlos Salinas de Gortari fue estrecha durante el período presidencial de éste. A cambio de diversos apoyos para el entonces presidente en su sección editorial, el diario obtuvo información exclusiva e influencia en Los Pinos. Por ejemplo, el 29 de agosto de 1991, el Journal publicó un editorial en el que pedía la caída del gobernador electo de Guanajuato, el priísta Ramón Aguirre Velázquez.
Unos días antes, Salinas había dicho a otro periódico estadunidense, The New York Times, que las denuncias de fraude de la oposición, en las elecciones en ése y otros estados, no estaban acompañadas por pruebas. Pero ya fuera porque The Wall Street Journal conoció con anticipación la decisión que finalmente tomaría Salinas al respecto o porque el presidente hizo caso del consejo del periódico, Aguirre Velázquez anunció en esa misma fecha que no tomaría posesión de la gubernatura. Por supuesto, el Journal celebró al día siguiente el contradedazo presidencial; es decir, la decisión de Salinas de retirar a Ramón Aguirre de un lugar en que él mismo lo había colocado antes.
Ese y otros favores podrá seguir haciendo Carlos Salinas a Dow Jones, sobre todo ahora que se ha convertido en miembro del Consejo de Directores de la empresa. Aunque la banda presidencial se quedó en México, Salinas se llevó consigo información suficiente para producir mil exclusivas para el diario o conducir a la compañía por senderos adecuados para la inversión. Conocedor de todos los secretos y todas las claves del país, Salinas sin duda sabrá poner “sabiduría, juicio y experiencia global” al servicio de su nueva empresa, como lo espera Dow Jones.








