Señor director:
Debido a que, en Proceso 950, Ricardo Ravelo, Pedro Matías y Patricia Dávila recogen diversas imputaciones en relación con la tarea de conservación de centros históricos, me veo en la necesidad de hacer las aclaraciones siguientes:
En la entrevista con el antropólogo Daniel Nahmad, exdirector del Centro INAH Veracruz, éste denuncia el menoscabo del patrimonio urbano del antiguo puerto y lo atribuye a la inconsciencia de la ciudadanía, así como al otorgamiento de permisos para obras nuevas expedidas por el INAH, el cual, “por la crisis económica y de personal especializado que padece, no puede emprender el rescate arquitectónico de estos inmuebles”.
El entrevistado señala como edificios destruidos “con la complacencia del INAH los locales de las firmas trasnacionales Burguer King y Kentucky Fried Chicken que lograron remodelar, alterar y cambiar casi la fisonomía colonial, presumiblemente tras negociar la autorización del INAH”. Una acusación de corrupción como ésta obliga a quien la hace a denunciarla con pruebas ante el Ministerio Público para proceder penalmente contra los responsables. En los términos en que presentó los cargos a Proceso, sólo consigue debilitar injustamente al instituto maltratando su imagen y la de quienes ahí laboran.
Aclaro que en ambos casos se rehabilitaron edificios que yacían a punto del colapso, recuperando su imagen histórica.
El señor Nahmad sabe que el instituto no puede legalmente determinar ni condicionar los usos coeficientes de ocupación del suelo y los giros comerciales, y que son las autoridades estatales y municipales las que tienen competencia en este campo. Para participar en el ordenamiento y la conservación del tejido histórico y evitar en lo posible el menoscabo del antiguo puerto, el instituto está celebrando acuerdos con el municipio, con el estado y con la comunidad. Mucho se hubiera avanzado en la conservación si el antropólogo Nahmad se hubiera preocupado durante su gestión por llevar adelante iniciativas como éstas.
En su denuncia, el antropólogo Nahmad lamenta la obstrucción de las visuales históricas por la construcción de edificios altos que estorban la lectura del paisaje histórico, y describe las alteraciones y cambios que se hacen al antiguo hotel Imperial. Manifiesta que él y su grupo entraron en pugna con la Dirección Regional del INAH, a cargo del antropólogo Félix Báez-Jorge, tras denunciar ante el Ministerio Público Federal a algunos funcionarios del instituto que habrían otorgado permisos de obras nuevas, cuando la autorización (del hotel Imperial) fue expedida en 1992 por la entonces directora Gema Lozano y Nahmad, y comprendía sólo la parte antigua del inmueble. Posteriormente se suspendió la obra con un largo procedimiento jurídico contra el cual se amparó el propietario. La construcción anexa situada en el predio posterior al antiguo hotel se levantó sin licencia del instituto, amparada en los permisos del ayuntamiento.
En la entrevista al prestigioso pintor oaxaqueño Rodolfo Morales, declara éste que “el INAH, en lugar de estar protegiendo el centro histórico de la ciudad de Oaxaca, lo está destruyendo”.
El señor Morales quiere ignorar los trabajos de protección y rescate que el instituto realiza en los monumentos más insignes, y la colaboración con el gobierno del estado, con la sociedad civil oaxaqueña y con el ayuntamiento de la ciudad de Oaxaca, en el análisis de los instrumentos de planeación y gestión de ese centro urbano, en la restauración de la infraestructura urbana tradicional y en el establecimiento de la ventanilla única con otras autoridades concurrentes para otorgar licencias y asesorías.
Es una lástima que el estimado maestro Rodolfo Morales no esté bien asesorado. Quien dirige sus obras no conoce o no aprecia la acumulación de memorias condensadas en la arquitectura doméstica oaxaqueña, y sus propuestas resultan escenografías, ya que ocultan la verdad del tiempo, transformando las austeras moradas oaxaqueñas en habitaciones pretensiosas y más coloniales que antes de meterles mano. Otras y muy distintas son las relaciones entre el INAH y el Patronato Prodefensa del Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca, que han colaborado en la defensa, el rescate y la rehabilitación del patrimonio monumental de la bella entidad mencionada.
La ira del señor Morales contra los investigadores del INAH, a quienes califica como “gente acomplejada”, deriva de la negativa de éstos a una solicitud de obra que pretendía añadir un piso a un inmueble histórico de su propiedad, que colinda con el antiguo Convento de las Capuchinas, obra que, de llevarse a cabo, alteraría las características del inmueble, como la volumetría del entorno inmediato.
Atentamente
Arquitecto Salvador Aceves G.
Coordinador nacional de Monumentos Históricos
Instituto Nacional de Antropología e Historia.








