VERACRUZ, VER.- De acuerdo con los organismos empresariales de la conurbación Veracruz-Boca del Río y la región de Xalapa, 2011 fue un año negro para la economía de la región: pérdidas millonarias, desempleo, escasas o nulas inversiones…
La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) estima que hasta el segundo trimestre del año esas dos regiones tuvieron pérdidas por más de 2 mil millones de pesos y que agosto y septiembre fueron los peores meses, cuando se agudizó la violencia relacionada con la guerra al narcotráfico.
Resintieron el daño los dueños de hoteles, restaurantes, antros, tiendas de autoservicio y departamentales, pero fue peor para los trabajadores, ya que si bien algunos empresarios decidieron no recortar personal, tuvieron que reajustar los turnos y reducir salarios.
Los dirigentes de la Coparmex en Xalapa, Augusto Zamora Lara, y en Veracruz, Luis Alberto Martín Capistrán, afirman que si en el sexenio de Fidel Herrera Beltrán en Veracruz se consolidó la “cultura de la simulación y el engaño”, con Javier Duarte lo ha hecho la del “ocultamiento”, pues no se informa a la sociedad lo que realmente sucede.
Martín Capistrán afirma en entrevista que desde los primeros meses del año la inseguridad se desató con secuestros, extorsión telefónica, robos de vehículos y asaltos a casas habitación. “Ya era muy común este tipo de hechos –cuenta–, incluso tuvimos varios compañeros secuestrados al viajar de Veracruz a Xalapa. Era muy peligroso pasar por las noches en la zona de Cardel”.
Pero considera que a partir de abril los ataques entre bandas rivales generaron incertidumbre, porque además del temor de la gente a sufrir un atentado, “la economía comenzó a resentirse”.
En julio la explosión de una granada en el acuario del puerto de Veracruz, que es un icono de la zona turística y lugar de visita obligada, “fue un impacto mayor entre la población y los visitantes, porque la noticia corrió por todo el país”.
En el atentado murió una persona y tres más resultaron heridas. La administración de Duarte quiso ocultar la información y al no hablar de frente a los ciudadanos “provocó más incertidumbre y trazó una brecha natural de comunicación entre sociedad y gobierno”.
En agosto aparecieron los 35 cadáveres amontonados bajo el puente del monumento a los Voladores de Papantla, y otra vez las autoridades estatales intentaron esconder los hechos. No salieron a dar la cara para tranquilizar a la población. Pese a estas experiencias desfavorables, Duarte mantuvo la estrategia desinformativa respecto a los 32 cadáveres que aparecieron el 20 de septiembre en casas de seguridad de Veracruz y Boca del Río.
Por eso, subraya Martín, “como sociedad organizada creemos que el tercer trimestre de este año ha sido el más terrible que hemos tenido en materia de violencia en esta zona turística, lo que coloca a Veracruz como un estado inseguro.
“Los muertos, los constantes hechos de violencia, balaceras, explosiones de granadas, policías acribillados en sus domicilios, reporteros asesinados y demás, han atraído los reflectores de medios y cadenas de televisión de todo el mundo que quieren saber qué está pasando en Veracruz.”
Aún más, señala, “si en el primer semestre se registró una especie de desaceleración económica, la situación se agravó en septiembre, que ha sido el mes más crítico (…) Veíamos calles vacías, restaurantes vacíos, centros nocturnos vacíos, hoteles completamente vacíos, tiendas y comercios del centro vacíos. Las funciones de los cines se cancelaron porque la actividad nocturna desapareció, ya nadie quería salir de su casa”.
Incluso los empleados pedían a sus patrones que los dejaran salir antes de que oscureciera “porque era un peligro andar por las calles y los taxistas del turno nocturno desaparecieron”. Todo esto “no sólo desaceleró la economía sino que produjo la contracción económica”.
Como era común que hubiera enfrentamientos armados en las calles, añade el dirigente empresarial, “ni siquiera entre nosotros consumíamos, no salíamos a comprar ni a pasear”.
Aunque la Coparmex aún no cuenta con índices de medición, según datos del Banco de México registrados a través de depósitos y transferencias bancarias cruzados con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), Martín adelanta: “Tuvimos un retroceso, menos 6% en el crecimiento” respecto del mismo mes del año anterior.
La cifra corresponde solamente a septiembre “ya que es el mes histórico que queríamos analizar para ver cómo estaba la situación”, y esa pérdida “puede representar 210 millones de pesos en ese mes” para la zona conurbada Veracruz-Boca del Río.
Sin apoyo de las autoridades, los empresarios locales se unieron para enfrentar el problema y “hacer ajustes económicos” a fin de no afectar la plantilla laboral y salvar sus inversiones. Por ejemplo, los restaurantes cerraron sus puertas dos días a la semana y así les pagaban sólo cinco a los empleados en lugar de siete. Los hoteleros suspendieron servicios en dos o tres pisos, reasignando al personal en turnos para mantenerlo trabajando.
Pérdidas históricas
El presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles de Veracruz, Ezequiel Guzmán, informó que la ocupación se desplomó más de 22% y cerrarán el año con menos de 50%. Y aunque respalda el combate al narcotráfico por las fuerzas federales, reclama que “también se debe respetar al ciudadano, no se debe usar la prepotencia, ya que a veces se violan los derechos humanos”.
Socios de esta organización han sido testigos de abusos militares. “Cuando éstos llegan a las tres de la mañana buscando presuntos delincuentes y rompen cuatro o cinco puertas para llevarse a las personas que están adentro (…) Han causado daños como a ocho hoteles en las últimas semanas. Hacen cateos, pero arbitrarios. Nosotros no nos oponemos a la lucha que se está dando para combatir a la delincuencia, lo que no está bien es la forma prepotente como lo están haciendo las fuerzas armadas”.
Insiste: “Llegan amedrentando a los huéspedes, y si hay una familia durmiendo van y le tocan con la culata de sus rifles. Son familias que no la deben ni la temen, las asustan porque aquí no estamos acostumbrados a que anden con armas largas, lo más que veíamos eran los toletes”.
Relata: “A mi hotel llegaron a las seis de la mañana 35 elementos de la Marina en seis vehículos y pidieron las llaves de todas las habitaciones. Había un cliente, le revisaron la maleta y se fueron. Creo que ahí se violó la privacidad, los derechos ciudadanos y aunque aplaudimos los operativos, reprobamos la forma arbitraria en que llegan”.
El dirigente de la Coparmex en Xalapa, Zamora Lara, afirma que en esta zona –cuya economía se centra en el comercio y los servicios porque hay una numerosa población estudiantil y de burócratas– las pérdidas son de 30% en relación con el mismo periodo del año pasado.
Según datos de la Coparmex, que agrupa a unas 250 organizaciones empresariales, en lo que va de este año se redujo el llamado costo de oportunidad en algunos giros, sobre todo en restaurantes, hoteles y centros de diversión.
En términos globales la afectación se calcula en 30%, dice el dirigente, y subraya: “Aunque este año ha sido complicado para todos, a nosotros nos fue peor, porque la crisis nos ha pegado fuerte a raíz de la violencia que padecimos en 2011”.
El fenómeno “no sólo ha afectado a Xalapa sino también a municipios como Perote, Martínez de la Torre, San Rafael, Altotonga, Tlapacoyan, Coatepec, Xico y Teocelo hasta Huatusco, pues en nuestra zona participan socios de 35 municipios”. Éstos interactúan con la capital: “La gente viene a trabajar, a estudiar, a vender y a comprar, pero todo este movimiento disminuyó ante la violencia nunca antes vista en una ciudad tradicionalmente tranquila por su actividad cultural y comercial”.
Los enfrentamientos de policías y grupos criminales se intensificaron a principios de enero de 2011, con la muerte de 14 personas en la colonia Casa Blanca. “Eso nos impactó económicamente porque ya no hay confianza para venir a Xalapa”, dice Zamora.
También él asegura que algunos hoteles y restaurantes están funcionando a 25% o 30% de su capacidad, mientras que los centros nocturnos y discotecas cerraron sus puertas durante las semanas de mayor violencia en la capital. Después de la crisis de 1995 “este año para Veracruz ha sido el más difícil para la micro, pequeña y mediana empresas, porque no hay circulante ni actividad económica”.
A diferencia de Veracruz-Boca del Río, en la región de Xalapa sí hubo despidos. Y aunque no se ha llegado al cierre de negocios, Zamora admite que muchos patrones han tenido que prescindir de entre 20% y 30% de su personal. “Si no hay reactivación económica en el año que comienza nos vamos a ver en serios problemas”, anticipa.








