Propone otras reformas al Poder Judicial

Señor director:

Deseo manifestar mi inconformidad con las reformas impuestas por el presidente de México contra el Poder Judicial, que con un mutismo total se tragaron los exministros de la Suprema Corte, con lo cual nos demostraron, en cierta forma, que removerlos era correcto. Si no fueron capaces de defenderse de los cuestionamientos hechos por Zedillo Ponce de León en cuanto a su integridad, menos iban a defender la supremacía constitucional; además, con lo único de esta reforma en que estoy de acuerdo es el recorte en el número de ministros, por lo oneroso que resulta una corte integrada por tantos integrantes para un país tan pobre como México.
Nuestro país, como cualquier otro, siempre necesitará reformas. El problema no consiste en determinar si hay que reformar o no sino en precisar qué es lo que hay que reformar, cómo y cuándo. Nuestra constitución y leyes secundarias son el reflejo de las visiones mesiánicas de los tlatoanis sexenales; quien lo dude puede consultar entre otras obras: Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, del Colegio de Secretarios de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, AC, para constatar la infinidad de modificaciones que nuestra Carta Magna ha sufrido.
Es cierto, dentro del Poder Judicial había corrupción, ineficiencia, autocomplacencia y cualquiera de los demás vicios imaginables y de los cuales no están exentos los otros poderes.
La corrupción dentro de los órganos de gobierno en México tienen un origen doble. Parte de ella deriva de gente dispuesta a quebrantar el sistema de leyes que debería aplicar con tal de satisfacer a los mandatarios en turno, y la otra parte es producto del sistema presidencialista que ha enfermado el sistema hasta su médula y por lo cual, para su rehabilitación, más que de reformas precisa de una revolución.
Entre las reformas que se requieren para mejorar nuestro sistema de gobierno destacan:
1. Acabar con el presidencialismo, para lo cual se requiere, mientras continúe el sistema de partido de Estado, una lucha inclaudicable de las fuerzas de oposición, como la desarrollada por algunos de los sectores de la sociedad en los estados de Chiapas y Tabasco.
2. Forzar una reforma constitucional que permita, entre otras cosas, que las garantías individuales sean auténticas garantías, derechos que la gente esté dispuesta a defender, y que se eliminen de ese capítulo las bellas e inútiles declaraciones como la libertad de información, la educación obligatoria y gratuita (que no tiene nada de lo uno ni de lo otro), etcétera.
3. Quitar al titular del Poder Ejecutivo la facultad de proponer iniciativas de ley, gracias a lo cual el Congreso, sometido y servil, ha avalado toda clase de caprichos de los presidentes en turno.
4. Que los funcionarios hagan públicas sus declaraciones patrimoniales y se nos informe, a todos, cuáles son sus ingresos reales, para saber cómo compartimos con ellos la carga de los sacrificios cotidianos para salir de las crisis de siempre.
Ojalá los mexicanos podamos despertar pronto de esta pesadilla, en la que nos han sumido los doctores en economía, y decidamos recuperar este país, del que todavía nos queda un poco, pero del cual, si nos descuidamos, terminarán vendiendo hasta nuestras esperanzas de un futuro mejor, pues no les queda mucho más por vender.

José Luis Aguilar Carbajal
Iturbide 100, Búngalo 5
San Felipe del Agua
Oaxaca, Oaxaca.