Recomendación del Chase Manhattan al gobierno mexicano: hay que eliminar a los zapatistas.

WASHINGTON, DC.- El banco Chase Manhattan, una de las diez principales instituciones financieras de Estados Unidos, sugirió, en un análisis interno fechado el 13 de enero pasado, que el gobierno mexicano debía “eliminar” a la insurgencia zapatista a fin de “demostrar su efectivo control del territorio nacional y de la política de seguridad”.
Asimismo, recomendó que el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León considerara “cuidadosamente” los efectos de una mayor liberalización política en el país.
El análisis, elaborado por Grupo de Mercados Emergentes del banco, está firmado por Riordan Roett, un académico experto en asuntos latinoamericanos que trabaja para el Chase. Roett ha pasado mucho tiempo en el Capitolio últimamente, explicando a diputados y senadores la magnitud de la crisis financiera en México y ofreciendo posibles soluciones; incluso ha participado en al menos una audiencia legislativa al respecto. En una de sus visitas a las instalaciones del Congreso, entregó el análisis de referencia. Este llegó a manos del boletín Counterpunch, que fue el primero en darlo a conocer públicamente.
En el estudio –denominado simplemente México, actualización política–, Roett sostiene que la crisis monetaria en curso representa “la amenaza más grande a la estabilidad política” del país. Afirma que existen tres rubros en los que la situación financiera puede minar esa estabilidad: “el primero es Chiapas; el segundo, las elecciones estatales venideras, y el tercero, el papel de los sindicatos…”.
Sobre Chiapas, observa que el conflicto armado en esa entidad está lejos de resolverse. Asevera: “el líder, o vocero, del movimiento, subcomandante Marcos, permanece inflexible en su demanda de que el gobernador (surgido) del PRI (Partido Revolucionario Institucional) renuncie y sea reemplazado por el candidato del PRD (Partido de la Revolución Democrática), quien, argumenta Marcos, fue despojado de la victoria por fraude gubernamental en la elección reciente. Marcos sigue propugnando una amplia reforma económica y social en el estado. Los incidentes continúan entre policías locales y autoridades militares y aquéllos que simpatizan con el movimiento zapatista, como se denomina la insurgencia, y grupos campesinos locales que simpatizan con Marcos y sus compinches”.
Añade: “aunque Zedillo Ponce de León está comprometido con una solución política y diplomática para el conflicto en Chiapas, es difícil imaginar que el actual clima pueda dar paso a una solución pacífica. Además, al grado que la crisis monetaria limita los recursos disponibles para que el gobierno emprenda reformas sociales y económicas, podría resultar difícil lograr apoyo popular para los planes del gobierno de Zedillo Ponce de León para Chiapas. Más todavía porque Marcos y sus simpatizantes pudieran decidir poner en aprietos al gobierno mediante un aumento en la violencia local y forzarlo a ceder a las demandas zapatistas y aceptar una vergonzosa derrota política. La alternativa es una ofensiva militar para vencer a la insurgencia, lo cual crearía una denuncia internacional sobre el uso de la violencia y la supresión de los derechos de los indígenas.
“Aunque Chiapas, en nuestra opinión, no representa una amenaza fundamental para la estabilidad política mexicana, muchos en la comunidad de inversionistas lo ven así. El gobierno tendrá que eliminar a los zapatistas para demostrar su efectivo control del territorio nacional y de la política de seguridad.”
Acerca de las tensiones que pudieran surgir en torno de las elecciones estatales que se realizarán este año en México, el analista del Chase Manhattan vaticina que “los conservadores (priístas) argumentarán que la crisis justifica la continuación del régimen de partido único, aun cuando deba mantenerse por vía del fraude”, mientras que la oposición seguirá poniendo en duda los triunfos del PRI.
“Zedillo Ponce de León enfrentará la difícil situación de tener que neutralizar a los miembros conservadores de su partido mientras mantiene su compromiso de permitir triunfos de la oposición cuando ésta gane legítimamente”, se indica en el texto. A juicio de Roett, “la actual crisis monetaria pone en duda si Zedillo Ponce de León y sus reformistas tendrán la capacidad de hacer valer los resultados de las elecciones locales en 1995”.
El gobierno de Zedillo Ponce de León, abunda el analista, “tendrá que considerar cuidadosamente si debe o no permitir victorias obtenidas con justicia en las urnas. Negar triunfos electorales legítimos por parte de la oposición será un serio revés en la estrategia electoral del presidente, pero una falla en mantener el control del PRI corre el riesgo de (producir) una división en el partido gobernante”.
Otro de los peligros que hallará Zedillo Ponce de León en el manejo de la situación económica, dice Roett, reside en las demandas de los trabajadores organizados. “Si la crisis continúa, el gobierno de Zedillo Ponce de León puede tener que decidirse por rechazar las demandas de aumento de sueldo y dar lugar a manifestaciones o aceptar las demandas de los trabajadores, agravando así la situación económica”.
Interrogado sobre el análisis por Ken Silverstein, director de Counterpunch, el vocero del Chase Manhattan, Steve Rautenberg, no negó la existencia del documento ni intentó matizar su contenido; ofreció “llegar al fondo” para explicar su elaboración y difusión por parte de Roett.
De acuerdo con registros hemerográficos, Riordan Roett ha sido director del programa de Estudios Latinoamericanos y Caribeños, de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados, de la Universidad John Hopkins. En el pasado, ha departido lo mismo con el dictador brasileño Joao Baptista Figueiredo que con el presidente cubano Fidel Castro, y ha sido fuente permanente de consulta sobre asuntos regionales. Según Counterpunch, es viejo conocido de Ernesto Zedillo Ponce de León.
El banco Chase Manhattan, que reportó ganancias por 1,205 millones de dólares en 1994, es una de las 52 instituciones financieras del extranjero que ya cuentan con permiso para operar en México. Se ha dicho que es uno de los principales acreedores de la deuda mexicana de corto plazo, pero esta información no pudo ser confirmada. “No revelamos esos datos”, comentó disculpándose Maureen Upton, funcionaria del banco, a quien el corresponsal solicitó esa información.