Señor director:
Ruego a usted publicar la presente denuncia contra la agencia Avis de la ciudad de México, a fin de prevenir a consumidores turistas que, como un servidor, acostumbran rentar automóviles fuera de sus lugares de origen.
El 14 de enero pasado acudí a la ciudad de México acompañado por mi esposa, con el propósito de asistir al primer concierto de los Rolling Stones en territorio nacional, para lo cual renté un vehículo Volkswagen sedán placas 406VW3, contratado en la sucursal Avis de Atenas 44, colonia Juárez.
El objetivo de este servicio contratado fue una decisión muy personal de no tomar algún taxi en la salida del concierto, ya que éste finalizaría a la medianoche y hemos sabido de experiencias cercanas respecto de asaltos cometidos por falsos trabajadores del volante. Sin embargo, el asalto lo sufrimos en el remedio, y creemos que para cualquier ciudadano inteligente aflora la responsabilidad de esta empresa en lo que nos sucedió:
1. El auto fue rentado a las 12:15 del mediodía y estacionado en la Zona Rosa hasta las 17, momento en que nos dirigimos al área de San Pedro de los Pinos, a fin de que unos amigos nos hicieran un plano para llegar al autódromo Hermanos Rodríguez. A las 18 en punto, tomamos el Viaducto hacia Churubusco. El auto, pues, llevaba 60 minutos de uso.
2. Ya en el Viaducto, a la altura del cruce con H. Congreso de la Unión, al auto se le reventó el cable del acelerador, lo cual nos dejó en medio de un vado entre el tráfico, procediendo a empujarlo personalmente y con ayuda de unas personas a quienes les ofrecimos 20 nuevos pesos por ayudarnos.
3. El desperfecto es imposible de arreglar sin la intervención de un mecánico. En taxi nos trasladamos al autódromo y de ahí llamamos a la agencia para notificar el desperfecto, pensando –ilusos del tercer mundo– que Avis contaba con duplicados de las llaves y que nos pediría disculpas por el contratiempo, preguntándonos qué propondríamos para solucionarlo.
4. La agencia no tenía duplicados. Nos pidió esperar a un enviado para entregarle las llaves (o sea: no entres en el concierto ni ocupes tus lugares comprados hace dos meses hasta que arregles la bronca de Avis). Finalmente, al negarse a recoger las llaves en el hotel a la una de la mañana –una vez concluido el espectáculo– el encargado de Avis propuso que las llaves se dejaran con un policía de los primeros retenes situados en la entrada del autódromo.
Hablamos con el oficial de apellido Villa Bonilla, de la policía bancaria, patrulla 27190, quien amablemente aceptó entregar las llaves al enviado de Avis, siempre y cuando no excediera 60 minutos, ya que cambiaría de ubicación. Esto fue aceptado por el señor Marco Antonio Moncada, quien nos aseguró que en 20 minutos se recogerían las llaves, además de aceptar nuestra petición de revisar el contrato para que se nos repusiera el costo de la renta o en su defecto se nos proporcionara otro auto para el domingo, el cual desquitara el servicio fallido del sedán. En la mañana del domingo tendríamos ese ajuste.
Procedimos a presenciar el concierto y a pagar 50 nuevos pesos de taxi a la salida.
5. El domingo ningún funcionario de Avis nos llamó.
A nuestros telefonemas respondieron con evasivas y justificaciones de que “era domingo y no había personal administrativo ni gerentes”. “Si quiere, para su tranquilidad, le mandamos otro carro, pero no le aseguro que no se lo cobren también”. En resumen, nunca nos proporcionaron otro auto. Usamos el Volkswagen una hora y media. Nunca acudieron a tiempo al concierto, el policía se fue y tuvieron que llevar a un cerrajero –lo cual nos refirieron con incriminación– y, después de presionar constantemente, perdiendo la mañana del lunes 16 en problemas de incompetencias ajenas; el gerente de flota Emilio Cortez, por medio de sus subordinados, nos hizo el favor de no cobrar la renta del auto (200 nuevos pesos más IVA) “pero sí los servicios del cerrajero y la nueva llave que tendremos que hacer” (150 más IVA).
Ante todo esto, sobran las palabras.
Hemos iniciado una queja formal en la Procuraduría Federal de Consumidor, la cual esperemos que prospere. Sin embargo, más allá de cualquier acción oficial contra estos malos mexicanos, nos duele en el alma que en medio de la tormenta nacional y los nubarrones oscuros que se acercan a muchos empresarios mexicanos algunos de ellos, como los que nos mal atendieron, alimenten con su ineficiencia, tercermundismo e ignorancia de lo que es un buen servicio los impulsos malinchistas y comparativos que muchos padecemos.
Atentamente
Raymundo Tuda Rivas
Colón 82 Sur
Torreón, Coahuila.








