GUADALAJARA, Jal.- Personajes diametralmente opuestos son los dos principales candidatos a la gubernatura de Jalisco: Eugenio Ruiz Orozco, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y Alberto Cárdenas Jiménez, de Acción Nacional (PAN).
Habilidoso, de la mano de los últimos cuatro gobernadores, Ruiz Orozco ha recorrido prácticamente todos los puestos públicos habidos y por haber en el ámbito estatal. Aunque relativamente joven “cerca de 48 años”, sus movimientos políticos obedecen más a la vieja guardia que a las corrientes innovadoras de su partido.
El panista Cárdenas Jiménez es un bisoño: su comportamiento obedece más al de un alcalde de pueblo “aunque lo fue de Ciudad Guzmán, la segunda cabecera municipal del estado”, que a la de un aspirante a la gubernatura. Es directo, franco, arrancherado, cohibido, de pocas y atrabancadas palabras, que sin más apoyos que los de su partido se convirtió hace tres años en el primer panista en gobernar su lugar natal y luego, contra todos los pronósticos, en candidato a la gubernatura.
Aunque enfrentado políticamente con su correligionario Guillermo Cosío Vidaurri, al que mantuvo bajo investigación permanente hace más de seis años cuando ambos eran precandidatos a la gubernatura, Ruiz Orozco parece seguir ahora los mismos pasos que aquel: populismo, amiguismo y despilfarro de recursos económicos en su campaña por alcanzar el gobierno del estado.
Profesor y abogado egresado de la Escuela Normal de Jalisco y de la Universidad de Guadalajara, respectivamente, Eugenio Ruiz Orozco basa su campaña en su “experiencia como servidor público”. Desde las postrimerías del gobernador Francisco Medina Ascencio, en 1971, y principios de Alberto Orozco Romero, ha sido regidor, diputado local, jefe del Departamento del Trabajo, presidente estatal del PRI, alcalde de Guadalajara, secretario de Educación y de Gobierno, contralor interno de la Procuraduría General de la República y director de Delegaciones de Banobras. Los tres últimos puestos al lado del exgobernador y exprocurador Enrique Alvarez del Castillo.
En cambio, Cárdenas Jiménez tiene una carrera mucho más corta: Nació en Ciudad Guzmán hace 37 años, donde obtuvo el título de ingeniero industrial en el Instituto Tecnológico Regional, del que ha sido maestro; posee la maestría en planificación de empresas y estudios de doctorado en la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad Politécnica de Madrid. Su experiencia política se reduce a la alcaldía de su tierra natal y a su militancia panista, que data de 1988.
En el tercer y último muestreo previo a las elecciones del próximo domingo 12, el Centro de Estudios de Opinión de la Universidad de Guadalajara, reveló la semana pasada que el PAN goza de 55.1% de las preferencias de los electores, mientras que el PRI recibe sólo 37.1%.
En tanto, otra encuesta realizada por la empresa Harris, financiada por el diario Siglo 21, pronostica un triunfo para el panista Cárdenas con 56% de los sufragios, mientras que Ruiz Orozco recibiría sólo 36%, y el perredista Mario Saucedo únicamente 5%.
La debilidad que el PRI muestra en las encuestas, se debe en gran parte a la mala actuación de los últimos gobernadores, dos constitucionales y dos interinos, con los cuales colaboró Ruiz Orozco, con Enrique Alvarez del Castillo.
Además, parientes y excolaboradores de Alvarez del Castillo participan activamente en la actual campaña: su sobrino Juan García de Quevedo, José Herminio Jasso, Ramiro Hernández, Enrique Ibarra Pedroza, Héctor Pérez Partida, delegado de la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial en la entidad, y en alguna medida también el exsecretario de Finanzas, Gabriel Covarrubias Ibarra. Los dos últimos fueron involucrados, con Alvarez del Castillo y los hermanos Gómez Flores, de Dina, en un caso de despojo de terrenos.
También colabora con Ruiz Orozco, aunque en forma más indirecta, el exsecretario de Gobierno del exgobernador Guillermo Cosío Vidaurri, Enrique Romero, a quienes los litigantes acusan de tener copado todo el Poder Judicial y ahora el Tribunal Electoral.
Amigo de los más grandes empresarios locales, como los Gómez Flores, los Martínez Güitrón, los López Benavides y López Rocha (Sandra y Aurelio), Salvador Martínez Garza, dueño de Mexlub y presidente del Club Guadalajara, y Juan José Leaño, directivo del equipo de futbol Tecos y presidente de la Federación Mexicana de Futbol, “estos dos lo promueven en radio con spots grabados con su voz”, con lo cual Ruiz Orozco cree que podrá salir bien librado en las elecciones del próximo domingo 12.
Manuel Rodríguez Lapuente, presidente del Partido de la Revolución Democrática en Jalisco, afirmó que el PRI está en la lona y que sólo mediante un gran fraude electoral puede triunfar por la serie de antecedentes que existen en su contra.
El último problema fue provocado por el gobernador Carlos Rivera Aceves, ya que funcionarios de la Secretaría de Administración han sido denunciados por negocios turbios, pues adquirió placas y calcomanías para automóviles a precios 200 y 300% más altos, según la empresa canadiense Waldale Manufacturing Ltd.
A todo esto se añade el grave problema de la seguridad pública: proliferación de asaltos, secuestros, robo de autos y narcotráfico que no cesan.
Del otro lado, los mayores ataques contra Cárdenas Jiménez son porque la corriente ultraconservadora Desarrollo Humano Integral, AC, fue la que lo impulsó hasta obtener el triunfo en la selección interna de candidatos, contra Gabriel Jiménez Remus, de la corriente tradicional del PAN. El candidato panista niega pertenecer o haber pertenecido a ese grupo.








