Robles Garnica contraataca: “Quiere aliarse con el PRI” “Pretenden despojarme de mi liderazgo; Cárdenas me decepciona”: Cristóbal Arias

Condenado por “el líder moral” de su partido a causa de un voto que no emitió, el senador Cristóbal Arias acusa a Cuauhtémoc Cárdenas de dividir y confundir a perredistas, haber actuado “injusta” y “desproporcionadamente” en su contra, y faltarle el respeto a su investidura de legislador.
Dice, además, que por el bien del Partido de la Revolución Democrática (PRD), debe definirse la actividad propia de Cuauhtémoc Cárdenas, y pide más tolerancia y respeto en el seno del partido.
Cristóbal Arias, excandidato a gobernador en Michoacán, responde así a las acusaciones de “entreguista” que le hizo Cuauhtémoc Cárdenas en un mitin realizado en Villahermosa, Tabasco, calificativo del que luego se retractó.
Un boletín de prensa del Senado de la República, con datos falsos, causó el enfrentamiento entre ambos y revivió las pugnas entre los perredistas michoacanos.
El comunicado de prensa 025, con fecha 26 de enero, daba cuenta de la aprobación en el Senado de las reformas al artículo 28 constitucional, “habiéndose emitido –decía– 105 votos a favor, dos en contra y una abstención. Los senadores perredistas Cristóbal Arias y Ernesto Navarro –destacaba– votaron a favor de la reforma”, la cual permite la privatización de los Ferrocarriles Nacionales de México y de las comunicaciones por satélite.
Al día siguiente, en Michoacán, Cárdenas dio su apoyo al grupo que encabeza el diputado Roberto Robles Garnica, quien, lo mismo que Arias, aspira a ser candidato a la gubernatura por el PRD.
Durante una comida en honor de Cárdenas, realizada en Morelia –informó el corresponsal Francisco Castellanos–, más de un millar de perredistas del grupo de Roberto Robles Garnica pidieron la expulsión de Arias, presidente estatal del partido, y gritaron mueras “¡al traidor!”. Ningún cristobalista fue invitado a la reunión.
Y dos días después, el 29 de enero, ante casi 40,000 tabasqueños, Cuauhtémoc acusó a Cristóbal Arias de “querer sumarse al gobierno” de Ernesto Zedillo.
La guerra entre los perredistas michoacanos se produce dos meses antes de que sea cambiada la dirigencia estatal, a cinco de las elecciones para diputados locales y a menos de un año de los comicios municipales y de gobernador. Pero la lucha entre Cristóbal Arias y Robles Garnica lleva por lo menos ocho años.
Robles Garnica, que fue secretario general de gobierno durante la administración estatal priísta de Cuauhtémoc Cárdenas, exsenador y ahora diputado federal por el PRD, dice que en un principio Arias coincidía mucho con los planteamientos políticos de Cuauhtémoc Cárdenas, pero que luego de terminar su campaña como candidato a gobernador de Michoacán en 1992, empezó a alejarse y siguió un camino distinto, con un gran acercamiento a las posiciones oficialistas y, principalmente, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Recuerda que, por ejemplo, en vísperas de las elecciones de agosto de 1994, firmó un Pacto de Civilidad en Michoacán con candidatos priístas, “lo que en realidad no era más que un candado a la posibilidad de la protesta poselectoral, si es que había lugar para ello. Ya de antemano, los priístas se estaban preparando para cerrar el paso a la protesta poselectoral y Cristóbal Arias se prestó para ello”.
Dice que, en la Cámara de Senadores, Arias nunca se ha pronunciado abiertamente por las posiciones del PRD y que sus declaraciones en Michoacán siempre tienen un marcado sello personalista más que partidario: “ha sobrestimado su propio peso político en el estado y se considera factor importante en el destino político de la entidad, cuando de ninguna manera lo es, y eso se verá dentro de un par de meses, cuando haya cambio en la presidencia del partido. Se le va a acabar esa figura que hasta ahora ha venido explotando”.
Robles considera que Arias sólo ha utilizado al PRD para sus objetivos personales. “Por ejemplo, ya se autopostuló para ser candidato a la gubernatura, sin que se hayan pronunciado las bases del partido”. Afirma que el Partido de la Revolución Democrática está en posibilidades reales de ganar la gubernatura, con alguien que tenga un programa a favor de los michoacanos, “totalmente contrario a lo que Arias hace”.
“En Michoacán –agrega– se comenta mucho que al acercarse tanto al PRI en la ciudad de México y en el estado, lo que busca Arias es una alianza PRI-PRD para tener asegurada la gubernatura. Esto es imposible. El PRD y el PRI sostienen posiciones totalmente opuestas en el estado. Mientras el PRI representa continuidad, ineficiencia, intereses creados e inmovilismo, el Partido de la Revolución Democrática significa la posibilidad de un cambio de gobierno que rinda una actividad congruente con lo que los ciudadanos demandan. Por tanto, la unión de los dos partidos es un proyecto que no tiene ninguna factibilidad. Pero a eso apuesta Arias, cuando el PRD tiene fuerza real para llegar a la gubernatura si las elecciones son limpias.”
–En la comida del viernes 27 se dijo que Arias es un zedillista emboscado. ¿Es cierto?
–Su aproximación al gobierno es a partir de las elecciones de agosto. Desde entonces está acercándose a Zedillo. Yo no dije su nombre en el discurso que pronuncié en Morelia; expresé que había zedillistas emboscados.
“En Michoacán se desea seguir manteniendo una posición real, incorruptible, que está en buena parte representada por Cuauhtémoc Cárdenas, quien no participa directamente en los asuntos electorales en el estado y menos en las contiendas intrapartido, pero es obvio que él es el más destacado perredista en el estado y, por tanto, su opinión pesa mucho. No quiero decir con esto que los perredistas michoacanos no sean capaces de tener una opinión propia, tan lo son que ya dejaron de creer en Cristóbal Arias, si alguna vez creyeron en él.”
Explica que lo que sucede “es que Arias y un reducido grupo han copado la dirección estatal y hacen lo que quieren. Pero en dos meses eso se va a acabar y a partir de entonces los perredistas van a estar en condiciones de decidir quiénes serán sus candidatos a los diferentes cargos de elección popular, sin estar sometidos a la demagogia que tanto utiliza Cristóbal.
“Lo cierto es que cavó su propia tumba al tratar de volverse un cacique del PRD en Michoacán. Esto le falló y le hizo acumular muchas responsabilidades que los perredistas no le perdonan.”
En la entrevista, realizada en su oficina de la Cámara de Diputados, Robles Garnica dice que pese a todo no hay enfrentamiento sino un vacío alrededor de Arias y de su grupo. “Pareciera que el partido está desbaratado, pero no lo está. El PRD michoacano no se encuentra debilitado, Arias sí. Con su grupo, están perdidos y solos. Ahí están las oficinas abandonadas. No va nadie, no hay nada”.
Finalmente, dice que el actual líder del PRD en Michoacán nunca ha rendido cuentas financieras, juega a favor del adversario y convirtió a la Unión Campesina Democrática en lo mismo que el PRI a la Confederación Nacional Campesina: en una organización corporativa que “no sirve para nada; el gran proyecto nacional naufragó por su ambición personal”.

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Cristóbal Arias no tiene dudas de que los ataques en su contra buscan desplazarlo del liderato que ha obtenido. Dice que provienen de un grupo minoritario, dirigido desde la ciudad de México, cobijado por la sombra del ingeniero Cárdenas: “tratan de debilitarnos para lograr a la mala lo que por falta de trabajo no han podido conseguir”.
Sostiene que es una campaña que lleva años, pero que no ha provocado fracturas en su grupo, pese al clima de linchamiento creado en la reunión del viernes 27, en la que no estuvieron integrantes de su tendencia, la mayoría de los diputados locales ni los presidentes municipales del PRD.
“Lo que a mí me decepcionó y preocupó es que Cárdenas haya apoyado a una fracción con su presencia, lo que políticamente equivale al lanzamiento de una candidatura a la que no se negó el señor Robles, pero agrediendo al comité que yo represento.”
Afirma que Robles Garnica no lo ha dejado en paz desde 1988 y rechaza que se le llame entreguista, porque, asegura, ha sido congruente con los principios perredistas: “yo he dado la lucha en todas las trincheras legislativas y al frente de las movilizaciones”.
Recuerda que en 1992 nadie a nivel nacional apoyó a los michoacanos en su lucha contra el PRI y el gobierno: “¿qué ha ocurrido en estos dos últimos años? Que hemos revisado y aprendido de experiencias, de aciertos, de escuchar opiniones de dentro y fuera del partido, y hemos reconocido que también ha habido desgaste, porque hemos estado sometidos a una presión prácticamente ininterrumpida desde 1988 hasta 1993, en cada proceso electoral. A cada elección ha seguido un conflicto poselectoral, lo que lógicamente desgasta y tenemos que darnos un respiro, administrarnos, reorganizarnos y reforzarnos.
“Aprovechamos ese respiro de 1993, antes de llegar al proceso del año pasado, para darle impulso al partido y reorganizarlo. Tenemos presencia en todo el estado. Contribuimos a la distensión de Michoacán. El clima que vive ahora la entidad no es producto de una sola parte. No, el partido y la dirección que yo encabezo contribuyó. Hemos logrado entablar una nueva relación política, que en ningún momento se desvía de principios o convicciones y que, al contrario, creo que le han ganado una mayor aceptación, confianza y credibilidad de la propia ciudadanía michoacana.
“Eso es lo que a mí me han criticado. Una relación PRD-gobierno que es simplemente de respeto. Igual con los medios de comunicación, los demás partidos y otros sectores de la sociedad michoacana.”
Por tanto, considera injusta la actitud de Cárdenas al apadrinar al grupo contrario, “cuando su papel es buscar la unidad”.
Dice que con ello Cárdenas crea confusión y provoca divisiones, por el peso que tiene y su influencia en la entidad: “pero él está en su derecho, aunque lo sano sería que se colocara por encima de las disputas, que acabara con esa campaña de ataques que nos coloca ante la opinión pública como un partido enfrentado”.
Opina que con sus declaraciones en Tabasco, Cárdenas creó una muy mala imagen: “fui muy categórico en rechazar los ataques que me lanzó, por injustos, infundados, faltos de elementos, de información, y por no haber tenido la consideración de por lo menos antes haberme preguntado.
“Yo he sido uno de sus seguidores desde hace muchos años, si no su colaborador, sí me considero su amigo; he creído que él me considera su amigo, lo he respetado, admirado; y si además tengo una representación como dirigente y como senador, lo menos que pudiera esperar, antes de ese juicio lapidario en mi contra, era un simple telefonazo. Con eso me conformaba. Ya ni una entrevista. Sólo un telefonazo para decirme ¿qué hay de esto?, ¿qué pasó?
“Siento que el ingeniero Cárdenas actuó muy desproporcionadamente, y lo digo con el respeto que me merece. Qué bueno que se haya retractado y haya reconocido su error, pero el daño está hecho. Siento que él salió dañado y yo también.”
Cristóbal Arias niega haber votado a favor de las reformas al artículo 28 constitucional, pues asegura que ni siquiera estuvo presente el día en que se discutió. Señala que ahora no quiere reiterar cuál fue su posición, porque lo que desea es el derecho a ser escuchado, al diálogo interno, y a ser respetado como legislador.
Reconoce que disentir en el partido conlleva riesgos y acepta que Cárdenas sigue siendo el factor más determinante dentro de la vida política del partido y el de mayor peso, pero que eso crea también confusión y contradicciones, “pues muchos se plantean la duda de estar con Cuauhtémoc o con el presidente del partido, Porfirio Muñoz Ledo. Entonces, sería importante y sano para el PRD saber la ubicación en la que exactamente debiera estar la actividad propia del ingeniero, incluso pudiera volver a ser presidente”.
Asimismo, dice que la actitud de Cárdenas en Michoacán debe cambiar y no inclinarse hacia determinado grupo. Confía en que después del lamentable episodio político, estatal y nacional, va a reconsiderar y permitir que se dé un libre juego en la lucha por la candidatura a gobernador.
Acerca de su labor, Cristóbal Arias dice haber logrado estabilidad política en Michoacán, acabado con las elecciones turbulentas y obtenido un acuerdo para que en este año haya elecciones y se acabe con siete años de gobiernos interinos.
“Si eso significa entreguismo –dice–, quien tiene que valorarlo es el pueblo de Michoacán, ni siquiera los simpatizantes del PRD.”
Después de las acusaciones de Cárdenas, la Cámara de Senadores reconoció oficialmente que Cristóbal Arias no votó a favor de las reformas.