Plagio sobre Lecumberri

Señor director:

En el número 948 de Proceso, aparece un artículo de Ana Cecilia Terrazas donde se menciona a Erika Carlsson como la última “prisionera” de Lecumberri.
Esto, relacionado con 2,500 fotografías –que Erika dice haber tomado– de expresiones artísticas realizadas por prisioneros en la cárcel de Lecumberri. El trabajo fotográfico fue iniciado cuando Juan Ibáñez usó el abandonado castillo como locación para la filmación de una película.
Al igual que en otra entrevista que le hicieron en la revista Contenido, Erika no menciona esta vez mi participación como socio en la compilación de ese documento mayoritariamente anónimo, que tuve que concluir cuando ella, por compromisos de trabajo en el cine, abandonó el rescate fotográfico de la pintura aprisionada. Esto se puede comprobar leyendo la entrevista que nos hizo Adriana Malvido y que apareció publicada en La Jornada durante tres días a partir del 30 de enero de 1994. En esta última publicación se detalla cómo hace 17 años Erika y yo, por mutuo acuerdo, nos dedicamos a dicha tarea, aclarando que yo colaboraría, no por afanes lucrativos, sino para evitar la destrucción de tales testimonios.
Conforme a este acuerdo, yo ayudaría en la fotografía, y ya seleccionado lo mejor, procedería a escribir los textos para una futura publicación.
Debido a problemas entre ambos, Erika y yo fuimos distanciándonos, y la edición temática de nuestras fotografías –la cual yo había armado– quedó en su casa, donde habíamos trabajado y proyectado lo que podría ser nuestra aportación al arte mexicano…
Con esta edición, Erika se ha promovido y publirrelacionado, excluyéndome de cualquier acuerdo y sus objetivos. No entiendo qué pretende Erika Carlson al negar el mérito que merece mi persona, ya que es verdad e historia que soy el otro “prisionero” que, junto con ella, por espacio de ocho meses (ella siete), obtuvo ese documento histórico plasmado en transparencias.
Considero importante mencionar este plagio de esta mujer de origen norteamericano nacida en la India que se adjudica mi trabajo, la formación del mismo y la propiedad del testimonio de un legado pictórico, grafítico y poético del sacrificio humano acumulado por años en una horrenda prisión mexicana, que pudo ser museo pero que fue convertida en Archivo General de la Nación.

Atentamente
Arturo Córdova Tovar

Aclaración de la reportera:

Señor director:

De acuerdo con Erika Carlsson, ninguna de las fotografías presentadas en el reportáje gráfico de Proceso 948 pertenece a Arturo Córdova Tovar. Es por esto que en la breve introducción elaborada para el material fotográfico se omitió el dato que Carlsson dio a la reportera: “Tuve un ayudante que me acompañó todo el tiempo, Arturo Córdova”.

Atentamente
Ana Cecilia Terrazas.