En estos momentos resulta conveniente hacer algunas reflexiones sobre la importancia de la “teoría de los juegos”, el deporte nacional y nuestra economía.
En octubre último, tres prominentes economistas recibieron el Premio Nobel de Economía –el alemán Reinhard Selten y los estadunidenses John Harsanyi y John Nash–, gracias a su contribución al estudio de la “teoría de los juegos”.
Según los expertos, esos principios han revolucionado la economía de las organizaciones industriales en los últimos 20 años, y han influido en la teoría de la política monetaria y en el comercio internacional.
Dentro de esa teoría se hablaba de la competencia entre empresas, del papel del consumidor y de la manera como un gobierno puede adquirir credibilidad.
Lo anterior era comparado con lo que sucede en un juego deportivo: ningún entrenador planea una ofensiva sin tomar en cuenta la posible respuesta de la defensiva rival. En 1944, el matemático John von Neumann y el economista Oskar Morgenstern, escribieron el libro Theory of Games and Economic Behaviour (Teoría de los juegos y comportamiento económico).
A principio de los 90, ya se conocía como el principio llamado el “equilibrio de Nash” –elaborado por John Nash– mediante el cual se puede deducir cómo terminará un partido cuando los jugadores no se comprometen o no se solidarizan. El equilibrio se produce cuando ninguna parte está dispuesta a modificar su estrategia. Selten amplió el concepto de Nash a todos los juegos económicos que implican una interacción continua entre los jugadores, porque carecería de sentido que un jugador siguiera un plan que los otros jugadores saben que en un momento dado será modificado.
Exactamente ocurre lo mismo en el deporte nacional: “el equilibrio de Nash” es una entelequia. Hay incertidumbre por recortes de personal, por saber cuántos atletas irán a los Panamericanos, cómo va a tener solvencia la Ruta Ciclista 1995 y, además, ni siquiera se sabe si México celebrará el Mundial de Atletismo 1997, sencillamente porque existen tres instancias que todavía están a la deriva: COM, Conade y la Presidencia de la República. Y lo mismo podemos decir de Educación Física, institutos estatales y otros organismos deportivos.
Por ello, los jugadores no se atreven a entrarle al juego.
Diría Adam Brandemburger, de la Harvard Business School: –Los juegos se realizan entre la niebla…








