Aunque la realidad demuestra otra cosa, algunos entrenadores de futbol niegan que el poder económico de sus respectivos equipos sea fundamental en la obtención de triunfos.
Las primeras 20 jornadas del campeonato de liga de la Primera División ratifican que en el futbol actual, si bien no todo es el dinero, sí constituye un factor imprescindible para ganar títulos y… más dinero.
Los tres primeros lugares de la tabla general son ocupados por América, Necaxa y Guadalajara, los clubes que mayores inversiones hicieron y, de acuerdo con cálculos aproximados, los que mejor pagan a sus jugadores.
Un cuarto equipo acostumbrado a realizar grandes erogaciones, el Cruz Azul, no ha logrado los resultados esperados, pero se espera que en la segunda vuelta se sitúe al nivel de los tres primeros.
Conocer el monto de las inversiones y las nóminas de los equipos de futbol profesional, es una tarea punto menos que imposible. Los directivos, entrenadores y jugadores quieren hablar de todo, menos de sus gastos, pérdidas y sueldos.
Subsidiados por empresas exitosas, la mayoría de los dirigentes de los grandes equipos han adoptado una frase para explicar su situación: “En México, el futbol, por sí mismo, no es negocio”.
De acuerdo con un cálculo aproximado, los equipos grandes gastan cada mes por lo menos tres millones de nuevos pesos.
Este cálculo se basa en información obtenida en Morelia, donde se asegura que la nómina de su equipo, considerado uno de los más modestos de la Primera División, está entre un millón y un millón 200,000 nuevos pesos mensuales.
A las cifras anteriores habría que agregar los costos de la devaluación del peso frente al dólar, en promedio de 45%, pues muchos clubes pagan en dólares a los jugadores extranjeros, o a los equipos donde los compraron.
Interrogado Alberto Guerra, entrenador de las Chivas del Guadalajara, sobre lo realizado por su equipo en lo que va del campeonato y la relación que tendría este desempeño con lo que se paga a los jugadores, el técnico no quiso hablar del aspecto económico, ni nada que tuviera que ver con los salarios.
“El Guadalajara tiene que pasar exámenes cada partido y entonces es una pregunta que se nos hace frecuentemente, se nos pide que hagamos eso que usted me dice: un balance. Creo que el equipo ha cumplido con una buena primera vuelta. Sabemos que falta la segunda, que es la que da y quita. Si el equipo avanza en algunos aspectos, si logra repetir con frecuencia las buenas acciones que le hicieron ubicarse en primer lugar de su grupo, creo que vamos a clasificar. Se trabaja para ello, se busca la coordinación de todos los elementos y la aplicación de todas sus virtudes para que esto se dé.”
–¿Qué tan difícil es trabajar con un equipo donde todos son o deben ser estrellas, particularmente cuando se compraron jugadores de primer orden? ¿No es muy difícil para el entrenador?
–Siempre hablamos radicalmente y decimos que todos, todos son personas a las que Dios les dio el don de saber jugar al futbol y esto es un privilegio de alguna manera. Todos mis jugadores se dan cuenta de que la prioridad es el equipo y no que alguien se destaque en lo individual. Hay un grupo humano que tiene una buena relación y que busca profesionalmente ser congruente entre lo que hay en la relación afectiva y lo que debe exigirse de acuerdo con las potencialidades, para que se acoplen las virtudes y podamos ofrecer buenas actuaciones, que la gente genere una expectativa positiva y que salga satisfecha.
–¿Pero no pesa mucho la nómina, lo mucho que ganan los futbolistas?
–No, a mí no me parece que ganen mucho. A mí me parece que pelean su salario y que hay un común acuerdo. Si fueran exageradas sus peticiones, pues no se les pagaría. Me imagino que cada persona que desempeña una actividad y negocia su remuneración, pues gana lo que merece ganar… A diferencia de otras actividades, el futbolista siempre contempla la situación riesgosa de su carrera.
–¿No hay diferencia entonces entre su equipo y otro considerado “modesto”?
–Yo pensé que íbamos a hablar de aspectos profesionales. Si usted quiere encauzar la entrevista por aspectos económicos, no me interesa darle respuesta…
–Pero en el futbol actual, lo vemos, lo sabemos, el aspecto económico muchas veces se sitúa por arriba de los deportivo…
–Si hablamos profesionalmente, dígame de qué aspecto quiere que hablemos, que discutamos profesionalmente. Si lo que quiere es discutir los salarios, a mí me parece que lo que busca es una entrevista tendenciosa y amarillista.
–Entendámonos…
–No, no nos estamos entendiendo, explíqueme para entender…
–Permítame, no se trata de hacer algo amarillista…
–Un equipo modesto, aunque gane poco o nada de dinero, eso lo olvida en la cancha. Así son también mis jugadores. Dentro de la cancha se olvidan de cuánto ganan, tienen dos piernas igual que los otros y tratan de ofrecer o exhibir sus destrezas y habilidades, su preparación para dar una satisfacción, para buscar una victoria.
–El Morelia, equipo modesto…
–El dueño del Morelia tiene muchísimo dinero y siempre está exhibiendo la limitación. Tiene un estadio que ya quisiera el Guadalajara, para poder esgrimir mayores condiciones en cuanto a cumplir con las necesidades y exigencias y todo lo que rodea a un equipo como Guadalajara.
–¿Entonces no influye el aspecto económico dentro de la cancha?
–No, no influye. Yo dirigí al Atlético Potosino, un equipo muy modesto, con muchas necesidades, que vivía única y exclusivamente de la aportación de sus entradas. No tenía el entorno comercializado al cual pueden acudir otros equipos que tienen mayores recursos o acceso a más oportunidades y, sin embargo, los jugadores, cada domingo, cada viernes o cada que se jugaba, se olvidaban de todo lo que era el entorno para poder ofrecer su mejor rendimiento. Eso no ha cambiado, era antes y es ahora. Eso pasa en equipos modestos y en equipos grandes.
–No obstante, quien hace mejor las cosas, llegan a un mejor equipo y obtiene mejor salario…
–Pero ¿quiénes llega más a las finales, los grandes equipos o los modestos? En todo el mundo siempre va a haber instituciones y clubes modestos, por un lado y, por el otro, equipos estructurados. Siempre va a haber equipos grandes y equipos chicos, pero también siempre va a haber una sorpresa; el futbol es eso.
–Pero entonces sí influye determinantemente el aspecto económico…
–El jugador, a la hora de estar en la cancha, no está pensando en cuánto es lo que gana.
EL CASO MORELIA
En el Atlético Morelia, se pudo tener acceso a información extraoficial, que salió del mismo club, acerca de sus gastos:
Su nómina mensual se sitúa entre un millón y un millón 200,000 nuevos pesos, incluyendo gastos de alimentación, transportación y sueldo de los jugadores.
Con el sueldo de doce jugadores del América, se pagaría la nómina completa del Morelia, que incluye a 26 elementos. Los sueldos van desde 8,000 nuevos pesos al mes, como los que reciben Jorge Guerrero y Mario Juárez, hasta los 8,000 dólares al mes que gana Marco Antonio El Fantasma Figueroa. Los otros cuatro extranjeros ganan un poco menos que este último.
El delantero chileno Figueroa firmó este temporada por 300,000 dólares (la temporada pasada se le pagaron 150,000). Luis Hernán Pérez y Jaime Vera, los otros chilenos, por 200,000 dólares.
Morelia invirtió este año más de un millón de dólares en la firma de nuevos jugadores. Fue el segundo equipo que mayor número de futbolistas adquirió en el draft y después contrató a dos extranjeros más, el portero uruguayo Walter Búrguez y el defensa chileno Pedro Jaque.
De los jugadores mexicanos, los que más cobraron por firmar fueron Arturo Reyna, Juan Antonio Flores Barrera y Guillermo Huerta, con cifras situadas entre los 800,000 y un millón de nuevos pesos.
El 70% de los jugadores del Morelia gana de 2,000 a 4,000 nuevos pesos mensuales.
El estadio Morelos, con cupo de 43,000 aficionados, permite obtener 850,000 nuevos pesos por partido, pero desde su inauguración el 9 de abril de 1989, sólo se ha llenado en tres ocasiones. La última contra los Tecos en la liguilla del torneo anterior. El promedio de asistencia está entre 10,000 y 20,000 aficionados, con taquillas de 400,000 a 600,000 nuevos pesos quincenales.
El Morelia no paga renta por usar el estadio, pues se lo presta el gobierno del estado, propietario del inmueble. El club recibe un porcentaje de la publicidad estática y de la venta de bebidas y alimentos. Los derechos de transmisión de los partidos por televisión el año pasado fueron por 15,000 nuevos pesos por partido normal, 30,000 en la primera fase de la liguilla y 50,000 por un partido final.
Sin embargo, dice el infor-mante, comparado con equipos como América, Guadalajara, Cruz Azul, Necaxa, Monterrey, Toluca y UAG, el Morelia es un equipo muy modesto.
Su entrenador, Antonio Carbajal, cobró 300,000 dólares por firmar para esta temporada. Su sueldo oscila entre 25,000 y 30,000 nuevos pesos mensuales.
Desde hace tres temporadas el Morelia maneja números rojos, aunque su dueño, Nicandro Ortiz, no precisa los montos.
Carbajal considera que los responsables de que la inflación en los sueldos de los jugadores son los dirigentes y señala que los campeonatos no se ganan con millonarias sumas:
“Es una situación que se viene manejando desde hace algunos años, pero los únicos que tendrían la solución, los directivos, son los que han puesto las cosas como están. Hay instituciones que creen que soltando el dinero a manos llenas van a ser campeonas. Los respeto, cada quien puede hacer con su dinero lo que quiera, pero han propiciado una inflación en el futbol de la que luego se quejan.”
–¿Los sueldos bajos afectan el rendimiento de los jugadores en la cancha?
–No, los jugadores del Morelia son muy honestos. Salen a la cancha a dar lo que tienen. Situaciones de otra índole son las que a veces permiten que uno diga que no se entregaron. Sólo quien ha visto el futbol por muchos años las comprende.
–¿Cuál es la nómina del Morelia?
–Mire, de las cosas administrativas nunca he estado al tanto, pero es lógico de suponer que si a mi me llaman a jugar a otro país, tenga que ganar más. Eso es muy lógico. Si el directivo lo acepta, qué bueno para el jugador, pero siempre he dicho que el extranjero que venga debe dejar enseñanzas.
–El equipo, se dice, siempre está con problemas financieros…
–La situación del Morelia no es próspera, las entradas al estadio no reflejan el buen nivel que tenemos en la cancha. No hemos tenido eco en la afición y yo lo entiendo. La situación económica de México es muy difícil y pesa mucho hacer un desembolso que a lo mejor les hace falta para otras cosas. Eso se entiende.
Apesadumbrado por los malos resultados de su equipo, Enrique Meza, entrenador del Cruz Azul, se sorprende cuando se le solicita tiempo para hablar de la influencia de los sueldos en el desempeño de un club.
Menos de 24 horas antes de esto, Cruz Azul fue eliminado de la Copa México por el Irapuato de la Primera A. Su ánimo parece que no está para reflexión alguna.
A la entrada de las instalaciones que el equipo tiene en La Noria, Xochimilco, Meza, portero siempre suplente de Miguel Marín, escucha al reportero y dice:
“No es que tenga nada contra Proceso, pero es una revista política y cualquier cosa que se diga ahí cobra una trascendencia que puede rebasar lo estrictamente deportivo y generar malentendidos.”
–En la revista hay una sección deportiva, no se trata de decir cantidades si usted no quiere…
–No, mejor no.
–Otros entrenadores se han dejado entrevistar…
–Bueno, déjeme pensarlo y en 15 minutos le digo si acepto o no.
Se metió a los vestidores, pasó el tiempo y nunca salió. Dirigió el entrenamiento, pasaron dos horas más y ya no quiso hablar con el reportero.








