Entre abogados esta el asunto; “mas que el soborno, en México lo que prevalece es la consigna”, asegura Xavier Olea

Xavier Olea Peláez siente la venganza cerca, saborea su triunfo y quiere dar la puntilla: –Desde tiempos de la Universidad tengo una relación con Pablo Chapa Bezanilla (el nuevo Fiscal especial para los casos Posadas, Colosio y Ruiz Massieu). Nos conocemos bien, no somos amigos, pero tenemos un gran respeto el uno por el otro. Y yo creo que es importante, y así se lo he comentado, que el licenciado Chapa investigue a fondo a Enrique Fuentes León en relación con el asesinato de Ruiz Massieu”.
–Esa sugerencia suena a acusación.
–Lo digo a los cuatro vientos. Que se haga una investigación profunda sobre la posible participación de Fuentes León en el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu, de quien era enemigo jurado y uno de sus obstáculos para volver a México. Además, está plenamente comprobado, según los testimonios que yo he leído, que estaba con Muñoz Rocha en San Antonio y yo lo había visto con González Calderoni. El mayor enemigo de Ruiz Massieu era Enrique Fuentes León.
La historia de la enemistad entre Olea y Fuentes León –que llegó hasta los golpes en un juzgado durante una diligencia– ha durado más de una década, y se agudizó a partir del caso de asesinato de la niña Merle Yuridia Mondain en Acapulco, en el que Olea fue ayudante de la fiscalía y Fuentes León abogado del acusado, y culminó cuando Olea fue en Estados Unidos el principal testigo –de carácter– en el juicio de extradición contra Fuentes León, quien finalmente llegó a la ciudad de México el jueves 12.
Olea fue llamado por José Francisco Ruiz Massieu para ayudar a la fiscalía que acusó a Alejandro Braun Díaz de haber asesinado a Merle Yuridia; después, Olea presentó una denuncia contra Fuentes León acusándolo de haber sobornado a dos magistrados y un ministro, para que dejaran libre a Braun, quien se encuentra prófugo.
–Por todo esto –explica Xavier Olea– Humberto Benítez Treviño me pidió que fuera a San Antonio, y a petición del fiscal, no del gobierno mexicano, comparecí ante la corte. Mi testimonio fue determinante para que Fuentes León se desistiera y fuera extraditado.
Olea, sin embargo, no salió del todo bien librado, pues en San Antonio los abogados de Fuentes León presentaron una grabación de una conversación entre Olea y su exesposa, en la que reconoce haber comprado jueces, funcionarios públicos y de tener influencias hasta en la Presidencia de la República.
–Yo sabía que el caset existía –dice ahora Olea Peláez–, sabía de la relación de mi exesposa con Fuentes León; se unieron como evidentes enemigos en contra mía. Pretendieron perjudicarme. No dudo que fue mi esposa quien la grabó y que la grabó en compañía de Fuentes León, estaban juntos. Y mis contestaciones son irónicas.
–Dígame ahora, sin ironías: ¿Todo mundo es sobornable en este país?
–Bueno, yo creo que hay gente, y sobre todo en el medio en que nosotros nos movemos, que sí es sobornable, como algunos funcionarios judiciales. Sin embargo, para mí, más que el soborno con dinero, lo que prevalece es la consigna del Poder Ejecutivo sobre el Poder Judicial para que dicte sentencias que son contrarias a la ley. Para mí ese es el peor soborno que puede haber.
–¿Se ha gastado tanto dinero, como dijo, para sobornar a jueces y funcionarios?
–Mire, en cuanto lo de mi divorcio, no soborné a ningún juez, sí gasté mucho dinero en abogados. Gasté mucho dinero en investigar dónde estaban mis hijos. Me gasté aproximadamente mil millones de pesos viejos.
–Dice en el caset: “En México es lo más fácil del mundo sobornar a todo mundo…”.
–Bueno, se lo pregunto a usted, si es fácil o no. Como le dije hace un momento, desde el policía de crucero hasta los niveles más altos, si usted les llega al precio, pero en este caso, con toda la honestidad del mundo, le quiero decir que no hubo un centavo partido por la mitad para llegar a una sentencia que me fuera favorable.
–¿Y cuántas veces ha tenido usted que sobornar a alguien para sacar un asunto?
–Mire, yo soy un abogado contrario al soborno, no le quiero decir que no haya yo tenido alguna atención después de que se haya resuelto un asunto con algún funcionario de cualquier índole; sí he tenido. He tenido y tengo muchos amigos miembros del Poder Judicial local y federal, e incluso he llegado yo con ellos para equis o zeta asunto y el criterio de ellos es contrario al mío y me han dado palo. Si yo hubiera querido sobornar a alguien, primero hubiera sobornado al juez a cargo del caso de Juan Rafael Moro Avila, a quien defiendo, y ese juez recibió una consigna política y que para mí es el asunto profesional más importante. Y obviamente hubiera sobornado al de mi divorcio.
–¿Costaba millones de pesos viejos intervenir un teléfono, como dice en la grabación?
–No uno, varios.
–¿Y quién los intervenía?
–Pues unas gentes que yo conozco.
–¿En México?
–Y en Estados Unidos.
–¿Y es una práctica común para usted?
–Unica y exclusivamente lo he utilizado en lo personal para localizar a mis hijos. Unica y exclusivamente.
–Es un delito…
–Pues sí, sí lo es; pero del que lo interviene, no lo intervine yo.
–¿Para qué le dio 20,000 dólares al Partido Demócrata?
–No le di 20,000 dólares al Partido Demócrata, no soy miembro del Partido Demócrata, soy priísta. No tengo ninguna relación; lo que aparece en la grabación lo dije en virtud de que mi esposa es pro americana, fue una cuestión para demostrarle que también en los Estados Unidos se cuecen habas.
“Yo creo que hay gente muy decente en México, yo creo que lo grave en el Poder Judicial ha sido la consigna. Que los jueces no son autónomos y que evidentemente a través de una llamada o a través de una presión política se desvían de los cánones jurídicos para actuar. Yo he visto esto no una sino muchísimas veces.”
–Dice en la grabación que usted habló hasta con el presidente Salinas de su asunto de divorcio.
–Así es, porque mi exesposa sacó un desplegado, en el que mencionaba a algunos personajes de la política nacional, como mi primo, el actual gobernador de Morelos, Jorge Carrillo Olea, a mi amigo Diego Valadés, y a mi hermano mayor José Francisco Ruiz Massieu, entre otros… Le quiero decir que mi exesposa se quejó ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos cuando era presidente el doctor Carpizo, y él, concienzudamente con sus asesores, analizaron la queja y se percataron de que no era cierto lo que ella decía y que la culpa de haber perdido a los niños era de ella. Con el presidente Salinas hablé de mi caso personal, no le dio la mayor importancia, me preguntó algunas cosas personales, se le llevó el expediente. Hice una tarjeta memorándum y hasta ahí… y luego hablamos de algunas cosas, entre ellas Fuentes León. Yo le pedí que instruyera al Procurador General de la República para que se encontrara a Fuentes León y a Braun, que es muy importante.