Las empresas de comunicación han sido apoyadas por los gobiernos para que obtengan grandes beneficios. Básicamente hay dos tipos de compañías: las que dan servicios de telecomunicaciones ligadas en ocasiones a la producción de aparatos, y las que producen contenidos. En el ámbito internacional la división comienza a borrarse. Un solo consorcio genera ambos tipos de productos y concentra capital y empleados, así como mercados y consumo.
En México todavía los realizadores de contenidos televisivos y radiofónicos están separados de quienes ofrecen servicio de transmisión de datos. Vale decir que a Telmex no lo dejan producir contenidos y a Televisa y Azteca les impiden ofrecer telecomunicaciones. Eso de manera formal puesto que las empresas le dan la vuelta a las reglas e incursionan en el ámbito vedado.
Las televisoras se capitalizan fundamentalmente a partir de la publicidad. Este medio concentra 57.8% de la inversión que en 2010 ascendió a 57 mil millones de pesos y en 2011 a 33 mil millones. Pese a las cifras mencionadas, el monto subió en los últimos 5 años en 47% en promedio. De la fracción obtenida por la pantalla chica, 99% va a parar a dos compañías, Televisa y TV Azteca. Otra fuente de ingresos para las televisoras son los sistemas de paga. En total en el país hay 10.048,700 abonados. El pastel se lo reparten SKY con 3 millones, Megacable con 2 millones doscientos mil, Dish con 1 millón 323 mil, Cablevisión (de Televisa al igual que SKY) con 668,985, y MVS con 316 mil. También en este rubro Televisa concentra. Una parte importante, alrededor de 10% del ingreso en publicidad, proviene del gobierno que así toma nuestros impuestos para subsidiar a dos negocios millonarios, difusores de contenidos sin calidad y sesgados en las apreciaciones políticas de la realidad.
Por su parte las telecomunicaciones, acaparadas por el grupo Carso, son el otro gran negocio. En 2009 los ingresos por telefonía fueron de 295 mil 332 millones de pesos. Mas, en el rubro de otros, se alzaron con 64 mil 132. La inversión al año siguiente fue escasa: en telefonía se invirtieron 2,175 millones de pesos, ni 10% respecto de los ingresos. Y en “otros” la cantidad de 820 millones de pesos, ínfima parte comparada con las ventas totales. Con estas cifras es comprensible que Carlos Slim sea el número uno o dos, según el año, en riqueza personal acumulada. A eso llevan las privatizaciones. Imaginemos que Telmex es del Estado. Habría más de 300 mil millones de pesos de ingresos para repartirlos en servicios sociales a la población.








