VILLAHERMOSA, TAB.- Desairado por el presidente Ernesto Zedillo y acusado de “espurio” por la oposición perredista, pero resguardado por tropas militares y policiacas, el priísta Roberto Madrazo Pintado asumiría el sábado, último día de 1994, la gubernatura de Tabasco.
No tomaba posesión aún cuando los tabasqueños pudieron ver que la política dejó paso a las bayonetas, macanas, los gases lacrimógenos y las vallas metálicas dispuestas por los militares y policías que resguardaban edificios públicos, ante las impugnaciones opositoras al nuevo gobierno estatal que aquí se sigue dudando que termine los seis años previstos.
“Con esto, en vez de optar por la democracia, el gobierno federal decidió continuar con el modelo autoritario; vamos transitando de la dictablanda a la abierta dictadura”, evaluó el excandidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Andrés Manuel López Obrador, a quien Carlos Salinas de Gortari ofreció la gubernatura.
La presencia militar en el estado, juzga, sólo confirma la ingobernabilidad y “el tamaño del miedo” de Roberto Madrazo. Así, dejan al pueblo sólo dos caminos: “la protesta con los dientes apretados, la resistencia política abierta” y “el afianzamiento de la convicción de quienes han tomado las armas” en Chiapas.
Tres días antes de la ceremonia de la toma de posesión –a la que de última hora se anunció que no asistiría el presidente Ernesto Zedillo, como no lo hará más a ninguna otra–, al “estado policiaco” se añadió el cerco de la tropa militar en torno de los edificios públicos en la capital y el patrullaje por carreteras del estado, limítrofe con Chiapas.
Cerca de 3,000 elementos del ejército mexicano, de las policías preventiva, antimotines y hasta cadetes de la academia de policía, así como agentes judiciales federales y del estado, quedaron, desde el jueves 29 de diciembre, bajo el mando del Estado Mayor Presidencial, responsable de garantizar la “tranquilidad” durante el cambio de poderes.
El aeropuerto internacional de esta capital, que el 19 de diciembre comenzó a recibir tropas y pertrechos militares para movilizarlas a Chiapas, fue copado por el ejército y acondicionado virtualmente como base militar, donde fueron estacionadas decenas de tanquetas, helicópteros artillados y otros vehículos de guerra.
A los casi 3,000 gendarmes del estado se sumaron al menos 200 elementos del primer batallón de la Policía Militar, traídos de la ciudad de México, quienes custodiaron la catedral de San Cristóbal de las Casas, en febrero, durante las conversaciones entre el entonces comisionado Manuel Camacho Solís y la delegación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Los partidos políticos y los sectores sociales del estado se dividieron ante la demostración de fuerza en el cambio de poderes. El PRD y el PAN rechazaron la presencia de militares –equipados con cascos, escudos, chalecos antibalas, pistolas lanzagases y abundante dotación de granadas de gas–, pero el PRI y PT aplaudieron la medida.
La población de la capital tabasqueña quedó, empero, sin la de por sí deficiente vigilancia habitual, y las quejas y denuncias por asaltos se multiplicaron, según noticiarios radiofónicos y diarios locales.
Si bien disminuyó la ostensible presencia de tropas del ejército en los edificios públicos de la ciudad a raíz del anuncio de que Zedillo ya no asistirá a las tomas de posesión de gobernadores, el patrullaje de militares por carreteras del estado tendió a crecer, sobre todo en las inmediaciones de los pozos petroleros tomados por perredistas.
La intimidación de que se quejan los simpatizantes del PRD que mantienen tomadas aproximadamente 200 de las 1,200 instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) en el estado, desde el 8 de diciembre, se agudizó con el tránsito de soldados y unidades de guerra de Teapa a Villahermosa, desde donde se dispone el traslado de la fuerza militar.
En este contexto, el priísta Roberto Madrazo Pintado –custodiado por decenas de guardaespaldas que lo siguen a todas partes– se mantuvo oculto en la capital y con incursiones sigilosas en territorio tabasqueño, que comenzaría a gobernar desde el sábado anterior.
Por su parte, el perredismo intensificó la movilización que mantiene prácticamente desde las elecciones del 20 de noviembre, intensificadas a partir de que las autoridades electorales le entregaron, el 6 de diciembre, la constancia de mayoría a Madrazo.
Rotas las pláticas de López Obrador y la dirigencia nacional del PRD con el secretario de Gobernación, Esteban Moctezuma, desde el día 22 de diciembre, se planeó impedir con plantones en la capital la toma de posesión de Madrazo.
Sin embargo, la presencia militar en el estado intimidó a gran parte de la militancia perredista, y la dirigencia tuvo que actuar de manera más “prudente” para evitar choques con las fuerzas policiacas y de la milicia.
En vísperas de la toma de posesión de Madrazo Pintado, el PRD pagó 1,000 nuevos pesos de fianza por cada uno de los 29 de los 30 presos detenidos en Centla por bloquear instalaciones petroleras. El otro, el dirigente Carlos Chiñas Ramírez, acusado de sabotaje, no alcanzó ese beneficio.
Y mientras el PRD planeaba presentar este lunes un amparo contra los cargos que se hacen a 37 perredistas detenidos en Comalcalco, presos desde el 14 de este mes, hasta la mañana del viernes 30 de diciembre continuaban en huelga de hambre cuatro de sus militantes, después de cuatro días de haber iniciado su movimiento.
Los huelguistas –que demandan la nulidad de los comicios, así como reformar la Constitución y la ley electoral locales para nuevos procesos– fueron expulsados violentamente del atrio de la catedral, el miércoles 28 de diciembre, por feligreses que, se informó, fueron azuzados por el párroco Moisés Córdova de la Cruz, con la aprobación del obispo Florencio Olvera Ochoa.
LA AUSENCIA DE ZEDILLO
Como lo hizo con Eduardo Robledo Rincón en Chiapas, todavía la mañana del jueves 29 se esperaba que Ernesto Zedillo diera a Roberto Madrazo Pintado un apoyo político extra con su asistencia a la asunción a la gubernatura. El anuncio de que no acudiría, emitido al mediodía en la ciudad de México, provocó aquí desazón entre el priísmo y preocupación a Madrazo Pintado, según colaboradores suyos.
A Madrazo toca inaugurar la nueva política de la Presidencia de la República respecto a los gobernadores entrantes. La historia contemporánea no registra una excepción en otra de las reglas no escritas del sistema político mexicano: la asistencia del presidente de la República a las tomas de posesión de gobernadores, incluidos los de extracción panista.
La determinación del presidente de la República en el caso de Madrazo tendrá, sin embargo, un aliciente: Zedillo realizará una gira de trabajo por la entidad en la segunda quincena de enero. Por el momento, el personal de Comunicación Social de la Presidencia tuvo que regresarse a la ciudad de México el jueves 29.
Madrazo Pintado llega a la gubernatura de Tabasco en medio de un conflicto político que ya dura seis años, cuando el nuevo mandatario era en 1988 líder estatal del PRI y López Obrador contendía por el gobierno estatal como candidato del entonces Frente Democrático Nacional (FDN).
El crecimiento acelerado del movimiento opositor hizo que, tras el Exodo por la Democracia, Salvador Neme Castillo cayera –el 28 de enero de 1992– como gobernador y lo sustituyera Manuel Gurría Ordóñez, quien luego de dejar el poder volverá a ocupar su escaño como senador.
En 1994, con el inicio del proceso electoral, el encono entre el PRI y el PRD creció, y aun después de las votaciones del 20 de noviembre, no ha amainado. Madrazo se ha sostenido pese a la marcha que hicieron perredistas a la ciudad de México y no obstante las pláticas del PRD con el secretario Esteban Moctezuma.
Los bloqueos a instalaciones de Pemex –que según estimaciones perredistas suman 200 de las 1,200, en tanto que la paraestatal dice que son únicamente 16– derivaron en la detención de 71 perredistas, acusados de sabotaje, asociación delictuosa y oposición a la ejecución de obras públicas y de consumo de la riqueza nacional.
Para López Obrador, a quien las cifras oficiales situaron en el segundo sitio en la contienda, con 37% de la votación, “la evidente falta de oficio y sensibilidad política de los altos mandos del país” hizo que se optara en Tabasco por el autoritarismo y no por la democracia.
En esta entidad del sureste del país –asegura– no hay condiciones de gobernabilidad. “Prueba de ello es la presencia del ejército. Y esto equivale a gobernar una sociedad muerta: la gente no participará en ninguna acción de gobierno y será más profundo el divorcio entre pueblo y gobierno”.
CARGOS A PERREDISTAS
Entrevistado en el despacho de su casa, horas después de entrevistarse en la ciudad de México con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano –quien estuvo en Tabasco para apoyar el movimiento opositor–, López Obrador considera que, “con la imposición, a toda costa, se está convirtiendo a Tabasco en el laboratorio del autoritarismo, como Chiapas”.
Esta actitud del nuevo gobierno federal es muy irresponsable, dice, porque “está cancelando la posibilidad de enfrentar los problemas por la vía comicial. El mensaje que se manda para Chiapas y todo el país es que el cambio no puede hacerse por la vía electoral, y esto afianza la convicción de quienes han tomado las armas”.
–¿Ese es el ánimo del perredismo en Tabasco?
–Nosotros estamos contra los extremos: ni vamos a claudicar ni vamos a tomar las armas.
Lo cierto, añade, es que con la presencia del ejército en Tabasco “se están suspendiendo las garantías individuales de facto. No lo han decretado, pero el estado está militarizado. De ninguna manera se justifica que el ejército actúe como lo está haciendo, pero ésa es la tónica del nuevo gobierno: actuar con el puño por delante”.
Reflexiona: “el gobierno, en vez de optar por la democracia, ha decidido imponerse autoritariamente. Vamos transitando de la dictablanda a la abierta dictadura. A Ernesto Zedillo le tocaba inaugurar una nueva etapa en el país, le tocaba tomar la iniciativa democrática. Ha decidido continuar con el modelo autoritario”.
–En Tabasco, ¿cuál cree que será la actitud de la gente ya con Madrazo en el poder? ¿La vía de las armas?
–En el caso de Tabasco la descartamos. No condenamos la acción de los zapatistas, pero sentimos que debemos todavía seguir luchando por la vía política para abrir los cauces democráticos.
Las protestas del perredismo, dice, no acaban con la toma de posesión de Madrazo Pintado como gobernador, porque “la lucha no es por el cargo; lo más importante es mantener los principios. Si fuera por cargos públicos, yo sería quien hubiera rendido protesta como gobernador, porque me la ofrecieron”.
–¿Quién?
–De eso no quiero hablar por el momento…
–¿Cuándo? ¿Le insistieron en las últimas pláticas en Gobernación?
–No quiero decirlo ahora, pero el ofrecimiento fue anterior. A lo mejor por eso, porque no acepté, nos están castigando de esta manera. Como se decía en la época de Porfirio Díaz: nos están dando un escarmiento.
–¿A cambio de qué le daban la gubernatura?
–A cambio de los principios. Nos la ofrecían a cambio de aceptar como regla que en este país quien llega a un cargo público es por voluntad del poderoso, del más encumbrado político en México, no por voluntad popular.
“Si nosotros aceptamos esas reglas, estaríamos aceptando que nunca habrá democracia en el país. Ese es el meollo del asunto. Si tú aceptas un acuerdo en el cual reconoces que te debes a la voluntad del poderoso y no a la del pueblo, estás reconociendo y aceptando que el pueblo no vale.”
–Este ofrecimiento vino, entonces, del poderoso…
–Desde luego, ¿quién ofrece?
–¿El que salió o el que entró?
–No quiero tratar este asunto. Lo que sí quiero decir es que no me gusta mentir… En Tabasco no está en juego la gubernatura del estado; está en juego la posibilidad de que haya democracia y que los de abajo puedan participar y vivir con dignidad.
LAS VERGÜENZAS DEL GOBERNADOR
Entre el 6 y el 31 de diciembre, los tabasqueños sólo vieron públicamente a Roberto Madrazo en una sola ocasión. El miércoles 21 apareció en las pantallas de televisión para disfrutar, en el programa Hablemos claro, de los elogios de la conductora Lolita de la Vega y de los numerosos telefonemas que se pasaron al aire, siempre en su favor.
Proceso trató, desde el martes 20, acordar una entrevista con el entonces mandatario electo. Pero como en ocasiones anteriores, la respuesta fue virtualmente de rechazo.
En el largo currículo del gobernador Roberto Madrazo, que ocupa nueve cuartillas y desglosa todos los cargos que ha ocupado en la administración pública y en su partido, se omite la comisión que desempeñó a partir de marzo de 1992 en Michoacán.
En esos días, a cuatro meses de las elecciones para gobernador, el candidato perredista, Cristóbal Arias, demandó al gobierno el “retiro urgente del ejército de alquimistas que están llegando al estado con la intención de cometer un fraude electoral”. Madrazo Pintado llegó a Michoacán el 7 de marzo de ese año…
Ese día, “el diputado federal Roberto Madrazo Pintado sustituyó a Federico Granja Ricalde (hoy gobernador de Yucatán) como coordinador del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en Michoacán. El relevo fue interpretado como una muestra de dureza de parte del gobierno y su partido, pues Madrazo había defendido la legalidad de las anomalías que el PRD había denunciado en los comicios legislativos de tres años atrás”, según consigna el reportero Pascal Beltrán del Río en su libro Michoacán, ni un paso atrás.
Sigue: “y no faltó quien dijera, en tono irónico, que así como en los apellidos del político yucateco estuvo la respuesta al acertijo del destape (del priísta Eduardo Villaseñor), en los de su sucesor tabasqueño estaban ocultas las intenciones oficiales para las elecciones del 12 de julio” en Michoacán.
Al respecto, enjuicia López Obrador –quien también estuvo en Michoacán como apoyo a Cristóbal Arias–, “el expediente político de Madrazo Pintado puede resumirse así: la delincuencia electoral”.
Puntualiza: “ése ha sido su desempeño en Tabasco, Michoacán y San Luis Potosí: trabaja sucio, y su recompensa es ahora la gubernatura”.
El excandidato perredista al gobierno de Tabasco recuerda que, en 1988, Madrazo, como líder estatal del PRI, “compró” candidatos del entonces FDN. Uno de ellos, Marcial Osorio, renunció a contender por el municipio de Nacajuca a cambio de una casa y 40 millones de viejos pesos.
Como gobernador electo, asegura, trató de “corromper” a varios dirigentes perredistas, como al doctor Gonzalo González Calzada, a quien primero le ofreció la Secretaría de Salud; luego, la de Educación, y –finalmente– la rectoría de la universidad estatal.
En víspera de la toma de posesión, el dirigente del Movimiento Urbano Popular y quien fungiera como coordinador de la campaña de López Obrador, Cuitláhuac Vázquez, reveló que Madrazo lo invitó a formar parte de su gabinete. “Lo estoy analizando”, confió el perredista.
Para López Obrador no cabe duda: “Madrazo está acostumbrado a agarrar la pierna a todo el que se deje. La cooptación es otra de sus costumbres y habilidades. Además de González Calzada, de Osorio y de los coqueteos de Cuitláhuac, hay otros casos”.
–¿Toleraría usted la incorporación de un perredista al gobierno de Madrazo?
–Soy de la idea de que cada quien es libre de hacer lo que su conciencia le dicte, lo que decida. Esta lucha, insisto, no es por cargos públicos.
Hasta el cierre de la presente edición, el gobernador Roberto Madrazo no había dado a conocer los nombres de quienes integrarán su gabinete, pero se consideraba la inclusión de al menos un representante de la oposición perredista.
El Consejo Estatal de ese partido, sin embargo, acordó expulsar a cualquier militante que aceptara cooperar con el gobernador “espurio”.








