La empresa OCESA, dedicada desde hace varios años a organizar espectáculos en la ciudad de México, principalmente conciertos de rock en el Palacio de los Deportes, escenario que le concesionó el Departamento del Distrito Federal, dio ya el primer paso para conseguir una franquicia de la mejor liga de basquetbol profesional de Estados Unidos, la NBA:
Adquirió una franquicia de la Continental Basketbol Association (CBA), liga que puede considerarse la segunda división de la NBA, o lo que en el beisbol estadunidense serían las ligas menores.
Para medir el grado de penetración de este deporte en el gusto del público mexicano, OCESA organizó una serie de partidos de exhibición con equipos de la NBA y, ante las excelentes entradas y venta de recuerdos, efectuó juegos de pretemporada de la misma liga.
La empresa mexicana se enfrenta ahora al menos a dos problemas: los altos costos de manutención de las franquicias y la poca respuesta de los aficionados mexicanos, que tienen mucho menor poder adquisitivo que la población estadunidense.
El público mexicano no está acostumbrado a acudir entre semana a los espectáculos deportivos, ni a gastar durante varios días seguidos, como sucede en el basquetbol con frecuencia. El precio de la entrada es de 50 nuevos pesos en promedio.
LA PROMESA
El 25 de octubre de 1993, en Madrid, David Stern, director ejecutivo de la NBA, descartó en forma tajante que la liga pudiera extenderse fuera de Estados Unidos, aunque reconoció que era “factible” que a mediano plazo hubiera equipos profesionales en Canadá y México.
En una entrevista concedida al diario El País, Stern dijo que el comité de expansión de la liga recomendaría que se otorgara en poco tiempo una franquicia de la NBA a Toronto y que se estudiaba la posibilidad de hacer lo mismo con Vancouver.
Cuando se le preguntó sobre el caso de México, respondió: “sí hay posibilidades, pero no a corto plazo; pienso que para el año 2000”.
La NBA pretende intensificar sus contactos con federaciones, ligas profesionales y clubes de otros países para homogeneizar de algún modo el basquetbol mundial.
Así, ante la promesa de Stern, OCESA, empresa de capital mexicano con un gran porcentaje de empleados estadunidenses, compró la franquicia de la CBA y formó el equipo Aztecas, que no cuenta con ningún jugador mexicano.
Hasta ahora los resultados económicos son regulares, y los deportivos francamente malos. Gracias a intensas promociones, en las que se incluye el obsequio de un gran número de boletos, apenas acuden al Palacio de los Deportes unas 3,000 personas –en su mayoría adolescentes– por partido, con lo cual OCESA no está recuperando lo que gasta en el mantenimiento del equipo.
LA LIGA DE LOS SUEÑOS
La CBA es la liga menor de la NBA. Los jugadores que no son contratados por los grandes equipos, y los que egresan del basquetbol colegial y no pueden entrar en la NBA, son enviados a la CBA. También hay aquí un porcentaje de jugadores veteranos sin posibilidades de pasar a la siguiente división.
El año pasado, 38 jugadores de la CBA pasaron a la NBA. Este año, en las primeras diez fechas, habían hecho lo mismo cinco jugadores, uno de ellos de los Aztecas, quien solamente jugó el primer partido en Oklahoma y al día siguiente fue contratado por los Trail-Blazers de Portland.
La CBA se creó en 1978. Antes se llamaba Asociación de Basquetbol del Este. Tiene 16 equipos, y en 1996 aumentará a 20.
La ciudad de México, por su número de habitantes, es la franquicia más importante de la CBA; le siguen Chicago y Pittsburgh; el resto son ciudades más pequeñas, como Omaha y Oklahoma City, que tienen unos 600,000, y otras menores.
La mejor entrada este año ha sido en México y, de hecho, el juego inaugural en esta capital, al que asistieron cerca de 14,000 aficionados, probablemente imponga un récord en la Continental Basketbol Association.
El año pasado la cadena estadunidense ESPN transmitió 26 partidos; en esta temporada el contrato se hizo con la cadena MET, que tiene prevista la transmisión de 39 juegos, de los cuales cinco corresponderán a los Aztecas, dos de ellos desde el Palacio de los Deportes. En México es Multivisión la que tiene la señal.
Además de la NBA, por encima de la CBA en Estados Unidos se encuentra el basquetbol colegial, que atrae a mayor número de aficionados.
Los promedios de asistencia para los juegos de la CBA no son muy altos si se comparan con los de la NBA: varían de 3,000 a 6,000 espectadores por partido.
En el Palacio de los Deportes la asistencia ha sido variable. El primer día hubo 14,000, luego 3,000, enseguida 8,000, después 3,000, para repuntar a 5,000 y, finalmente, ante la racha de partidos perdidos por los Aztecas, caer a un promedio de 2,700. La capacidad del Palacio es de 20,000 personas.
La franquicia adquirida por OCESA pertenecía el año pasado a las ciudades Fargo y Moorhead, en el estado de Minnesota. De los actuales jugadores de los Aztecas, sólo uno actuó en Minnesota.
Los dueños de Aztecas entraron al draft de la CBA, seleccionaron a algunos jugadores, entre ellos al número nueve, Ryan Lorthridge, el mejor hasta el momento, y después contrataron a otros. Ya dieron de baja a tres y firmaron a otros tres.
Los Aztecas no tienen un solo jugador de origen mexicano; el que más se acerca a esta condición es Andy Olivarez, nacido en California, hijo de padres originarios de Chihuahua. El problema es que no existen todavía jugadores mexicanos que estén al nivel de este basquetbol.
Actualmente Aztecas cuenta con 12 jugadores; no se sabe cuánto ganan, pero la inversión para mantener al equipo es grande. Los jugadores viven en el hotel Ramada, próximo al Aeropuerto, y los equipos visitantes son hospedados en el Grand Prix, a un costado del autódromo Hermanos Rodríguez, frente al Palacio de los Deportes.
En 1978-79 una franquicia de la CBA costaba 8,000 dólares. En 1984-85 el precio se elevó a 500,000 dólares, y se calcula conservadoramente que en estos momentos cuesta un millón de dólares.
Durante la final de la NBA del año pasado participaron varios jugadores que se hicieron en la CBA; con los Rocketes de Houston, cuatro, y con los Knicks de Nueva York, tres.
En 1993 la CBA llevó a los estadios un millón 800,000 aficionados, estableciendo un récord. Cada equipo juega 56 partidos, 28 de ellos en casa.
Los árbitros también son promovidos a la NBA. Actualmente, 39 de los 53 árbitros de la NBA llegaron con experiencia de la CBA.
El actual entrenador de los Supersonics de Seattle se convirtió en el segundo en estar en juegos de estrellas de la NBA y de la CBA. El primero fue Phil Jackson, de los Toros de Chicago.
UN EQUIPO INEXPERTO
Los Aztecas es uno de los equipos más malos de la actual temporada, con cuatro partidos ganados y 11 perdidos. Sus últimos siete partidos han sido derrotas, todas en casa.
En entrevista posterior al juego que perdieron los Aztecas ante los Racers de Omaha, el entrenador en jefe, Mack Calvin, define las características de su equipo y explica las razones del irregular paso que llevan:
“No estamos jugando un basquetbol competitivo durante los 48 minutos que dura el partido; si queremos ganar, tenemos que actuar con consistencia.
“Estamos cometiendo demasiados errores en momentos críticos del juego. Cuando eres un jugador joven y juegas contra veteranos, no puedes retrasarte ocho o diez puntos, porque después es imposible recuperarte. Esto es lo que está pasando.”
Calvin, quien actuó como jugador de la NBA durante 13 años, achaca a la falta de experiencia de sus jugadores las derrotas tan seguidas, y ve en la contratación de basquetbolistas veteranos una posible salida a una situación que, confiesa, lo tiene “verdaderamente decepcionado y frustrado”.
De unos 40 años, el entrenador negro no se abate; por el contrario, se engalla y promete que pronto todo cambiará:
“Quiero dejar muy clara una cosa: he sido entrenador durante ocho años y nunca he tenido un equipo perdedor. Vamos a hacer que los jugadores cambien esto. Tenemos un maravilloso propietario que ha invertido muchísimo dinero para hacer de esto un éxito. El presidente del equipo, Doug Logan, y yo sabíamos que nos iba a llevar tiempo construir este equipo. Somos el equipo más joven de la CBA, pero vamos a mejorar, confíen en mí.”
Visualizado más como un aporte a la taquilla que al juego de su equipo, el mexicano-estadunidense Andy Olivarez se ha convertido más en un problema que en una solución. Permanece en la banca la mayor parte del tiempo, y cuando logra entrar a la duela, su peligrosidad consiste sólo en los tiros de tres puntos, donde normalmente es atinado. Pero Olivarez ha amenazado con dejar el equipo cansado de estar en la banca.
DEFFENSE, DEFFENSE
Durante los partidos, el Palacio de los Deportes adquiere un ambiente totalmente estadunidense:
Música estadunidense a todo volumen; bellas porristas con mallas que animan a sus respectivos equipos; payasos que buscan divertir a la gente en los momentos de pausa; globos, recuerdos y… hot dogs.
Los empleados de OCESA trabajan con un estilo copiado también de las empresas estadunidenses. Los anotadores de puntos, auxiliares de los árbitros y otros ayudantes son jovencitos que deben saber inglés, pues nadie del personal itinerante de la CBA –árbitros, entrenadores, jugadores, inspectores– habla español.
Ese ambiente en el Palacio de los Deportes se hace más evidente cuando los aficionados, alentados por el tablero electrónico, gritan: “¡difens! ¡Difens!”, para apoyar a su defensiva ante el ataque del rival.
Dicen que los equipos visitantes regresan a sus lugares de origen impresionados por el “conocimiento basquetbolístico” del público mexicano.
Acerca de las pérdidas que está sufriendo OCESA por la poca asistencia de espectadores, Liliana Navarrete, una de las responsables de prensa y relaciones públicas del equipo, reconoce que si se regalan boletos para promover la afición a este deporte, lo cierto es que el ingreso continuo de grupos de entre 15 y 20 muchachos a las tribunas, ya con el partido avanzado, indica que OCESA regala más boletos de los que cualquier estrategia comercializadora recomendaría.
Los próximos conciertos de los Rollings Stones en el Autódromo Hermanos Rodríguez, y anteriores eventos como el de Maddona, Sting, U2, Guns and Roses y muchos más demuestran que OCESA no está acostumbrada a realizar espectáculos con tan poca asistencia, que dañan sus finanzas.
De esta manera, el basquetbol profesional de segunda división en México durará lo que aguanten las finanzas de OCESA, y si el otorgamiento de la franquicia de la NBA se retrasa más de lo esperado, la permanencia de los Aztecas en México será corta, pues OCESA está apostando a la franquicia de la NBA para recuperarse de sus pérdidas.
La otra posibilidad es que Aztecas, tal como lo prometió su entrenador, se convierta pronto en un equipo ganador, con lo cual resultará más atractivo para los aficionados.








