Festival chafa

Mentirosamente, se ha divulgado que el Festival Internacional del Caribe se celebrará en una quinta obra en la ciudad de Cancún, Quintana Roo, el próximo 19 de este mes de diciembre. Esta operación es falsa y falaz pues no cuenta ni con la autorización ni el consentimiento de Festival Internacional de Cultura del Caribe, A.C., sociedad civil autónoma, con registro notarial –inclusive con la presencia de un enviado de Mario Villanueva, Ramón Patrón García, según consta en actas– y que decidió suspender la celebración este año en aquella región.
A pesar de que se propuso a Villanueva hace un año que se celebrase el festival en aquella ciudad y otras sedes quintanarroenses, el nuevo gobernador en aquellos tiempos dio largas al asunto y terminó diciendo que “no le gustaba el festival” y que tenía reservas sobre su propiedad y eficacia.
No obstante, en la víspera de una conferencia de prensa para anunciar la iniciación del festival original y legal, el gobernador canceló abruptamente su visita a la Ciudad de México y pocos días después se negó a celebrarlo con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y con el FICC, A.C.
También, casi simultáneamente el gobierno del estado divulgó que el festival se celebraría, diciendo mentira al afirmar que los miembros del FICC, A.C., y el propio Conaculta consentían en su realización.
De ninguna manera es así. El festival auténtico se realiza en un complejo vasto y que ya cuenta con la participación de ministros y sociedades de cultura del Caribe, de manera formal y que han trabajado en los cuatro acontecimientos culturales anteriores.
Lo propio ocurre con los conferenciantes, los músicos, agrupaciones de danza, literatos, gestores de cultura popular. La idea no es hacer un festival musical de corte televisa, como gusta el gobernador, como lo evidenció al patrocinar la presencia de Raúl Velazco en fechas recientes y a un costo oficial que supera la participación estatal para el FICC.
El Festival Internacional de Cultura de Caribe es una empresa cultural, asociación civil sin propósitos lucrativos, con nombre registrado notarialmente y con derechos de autor, por lo que el uso del nombre y de la idea del festival es un desacato jurídico y político que podrá ser denunciado y sancionado jurídicamente.
En todo caso, este presunto festival no cuenta ni con la autorización ni con la injerencia de Conaculta, mucho menos de los responsables legales del FICC, A.C. Este negocio con la tutela y beneficio del gobierno del estado es chafa, doloso y sin fundamento moral ni jurídico.
El desorden y confusión en el festival de cine, intentado recientemente en Cancún, evidencia la ineptitud, el abuso, la ignorancia de los mercaderes de la cultura insertos en el gobierno de Quintana Roo.