A un cuando sacerdotes y líderes sociales de comunidades jaliscienses aledañas a las fronteras con Zacatecas y Aguascalientes se muestran alarmados por intimidaciones y levantones en la región, el plagio del sacerdote Porfirio Galindo, párroco de Ciénega de Mata, municipio de Lagos de Moreno, y su asistente Jorge Dueñas, un joven de 18 años, el 12 de noviembre último, los hizo pedir la inmediata intervención de las autoridades.
La Diócesis de Aguascalientes asegura que ese día un grupo de plagiarios disfrazados de agentes federales montaron un falso retén en la carretera Aguascalientes-San Luis Potosí y se dedicaron a desvalijar a los conductores de los vehículos que circulaban por esa ruta. Por la noche le tocó el turno a Galindo y a su acompañante.
El religioso fue liberado la madrugada del día 13 y la Diócesis de Aguascalientes denunció ante la Procuraduría de Justicia de Jalisco que además de ser golpeado, Galindo había perdido la camioneta en que se desplazaba.
En su querella, Galindo declaró que el secuestro se registró en la carretera federal 70, sobre un camino que une a Aguascalientes con el municipio de Ojuelos, cerca de la delegación municipal de Betulia, perteneciente a Lagos de Moreno.
Dijo que los falsos federales los obligaron a bajar del jeep en el que viajaban, los subieron a una de las unidades que tenían en el retén y los trasladaron hacia Ojuelos, que hace frontera con los estados de Zacatecas y San Luis Potosí. Los dos, dice Galindo, habían salido de Ciénega con rumbo a la comunidad de Chinampas, donde el sacerdote celebró una misa.
Tres días después, el procurador Tomás Coronado Olmos informó sobre el caso y adelantó que se iniciaron las investigaciones para saber el paradero del joven plagiado.
Según el obispo de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, el 28 de noviembre organizó una rueda de prensa con los medios regionales para exponer que los representantes de la Iglesia católica de la entidad desde hace varios años advirtieron al procurador Tomás Coronado sobre las condiciones de alto riesgo que se vive en los límites de Jalisco con Aguascalientes:
“Yo tuve la oportunidad de decirle al procurador que estas carreteras son muy peligrosas… la de Santa María Transpontina, la de San Juan a La Chona (Encarnación de Díaz). Le dije que las de San Luis y la de Betulia son muy peligrosas, porque están abandonadas. Sin duda alguna hay que presentar la demanda al gobierno de Jalisco.”
De la Torre Martín dijo también que a pesar de que la comunidad que atiende el padre Porfirio pertenece a Jalisco, la función que cumple en la Iglesia está supeditada a las actividades marcadas por la Diócesis de Aguascalientes y que en la familia del cura hay otros sacerdotes.
“Yo platiqué con el padre Heberto Galindo (tío de Porfirio)”, quien actualmente se desempeña como cura en el Teocaltiche, expuso De la Torre. Según, él, Heberto le dijo que no sabía del secuestro de su sobrino.
“Jalisco es reconocido como la segunda entidad en donde existe mayor número de agresiones contra sacerdotes, asegura el Centro Católico Multimedial en un reporte. El documento menciona que de los 20 clérigos asesinados en el país en lo que va del sexenio dos eran jaliscienses.
Secuestros al alza
Entrevistado sobre el secuestro del padre Porfirio Galindo, el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Guadalajara, José Trinidad González Rodríguez –quien porta reliquias de algunos de los mártires de la Cristiada para su protección–, admite que en algunas regiones alejadas de la zona metropolitana de Guadalajara hay intranquilidad por los hechos delictivos cotidianos. No obstante, aclara que la situación no se ha desbordado; incluso resalta que en la zona centro de la entidad se trabaja con absoluta tranquilidad, aunque ocasionalmente ocurren robos que él atribuye a la delincuencia común.
El presbítero Ramón Pérez Mata, de la Diócesis de San Juan de Los Lagos, en la región de los Altos, sostiene que no existe referencia de ataques o secuestros contra miembros de la Iglesia en la zona, aunque dice que en los últimos meses se han incrementado los intentos de extorsión y que algunos religiosos han caído en ese tipo de chantajes por miedo.
José Trinidad González asegura también que el aumento de la delincuencia común preocupa en algunas regiones. Según él, en ocasiones los ladrones se roban alcancías semivacías, que después abandonan en la calle.
A principios de año, el Centro Católico Multimedial de la Sociedad de San Pablo presentó un informe especial sobre las condiciones de inseguridad que afectan a los religiosos, en el que destaca que México se convirtió en el segundo país más peligroso para los sacerdotes en el continente, después de Colombia.
De esa lista negra, el primer lugar lo ocupa el Distrito Federal, con cuatro; seguido de Guerrero, con tres; Jalisco y Oaxaca, con dos cada uno.
De tres años a la fecha, este semanario ha informado sobre la persecución contra religiosos en la zona sur de Zacatecas, incluido el de uno que fue sacado del pueblo en el que oficiaba y trasladado a Guadalajara para protegerlo (Proceso 1660).
Por lo que atañe a los casos recientes, el obispo de Aguascalientes, José María de la Torre Martín, declaró que después de lo ocurrido al padre Porfirio Galindo ya preparan una reunión urgente entre sacerdotes para analizar el caso de las agresiones contra miembros de la Iglesia católica. Incluso habló de la posibilidad de promover la excomunión contra secuestradores.
A su vez, el cardenal Juan Sandoval organizó una conferencia el 26 de noviembre para condenar la matanza de las 26 personas atribuida al cártel Zetas-Milenio en esta ciudad, Los cuerpos aparecieron la madrugada del día 24 de noviembre en los Arcos del Milenio.
El mitrado expresó que la matanza muestra el nivel de barbarie y degradación de la sociedad, por lo que pidió la intervención del Ejército para que patrulle la zona metropolitana.








