Comenzaron los procesos electorales internos. Los aspirantes a todo tipo de cargos locales y federales brindan por la unidad de su partido mientras se suben al ring y se tiran golpes anticipados. Los priistas, ensoberbecidos, se pelean por adelantado un botín que no tienen garantizado; los panistas buscan con desesperación alianzas, acuerdos y hasta candidato externo ante su tremendo desgaste como partido gobernante, y los perredistas se debaten entre arreglarse con Enrique Alfaro o seguir disfrutando de su inexistencia.
Los jaloneos y pugnas internas en el PAN y en el PRI de Jalisco marcan el arranque del proceso electoral a escasas semanas de 20112: abundan los aspirantes a cada puesto, pero no hay lugar para tantos, por lo que se prevén fracturas en las estructuras partidistas, ya de por sí agrietadas, aunque las dirigencias se empeñan en proyectar una imagen de unidad.
A decir del analista político Jaime Preciado Coronado, en el tricolor ya se acordó una selección de candidatos al viejo estilo, con encerronas, dedazos y acuerdos en lo oscurito, mientras que en su desesperación el PAN se aventura en una inédita elección abierta a la ciudadanía.
Eso sí, comenta, en cada partido los aspirantes a las candidaturas se dan patadas bajo la mesa: “El PRI y el PAN tienen fuertes disputas en lo que toca a la distribución de senadurías y plurinominales, que son cuotas de la partidocracia. Pero la cobija no alcanza a todos. En el PRI, con la bonanza todos quieren ser; y en el PAN, se aferran a lo poco que les puede quedar”, explica en entrevista.
Militantes panistas consultados por Proceso Jalisco incluso manifiestan sus sospechas de que la cúpula de su partido está negociando su derrota; de lo contrario, afirman, no se entiende por qué se empeñan en mencionar a precandidatos poco competitivos como Alfonso Petersen o Fernando Guzmán para la gubernatura. “Si los dirigentes quisieran ganar –dice una de las fuentes– ya hubieran invitado a Enrique Alfaro, que en el PAN sí le quita votos al PRI y ganaría. Pero en el PRD sólo le restará votos al PAN y el PRI sería el beneficiado”.
Después de pedir que se reserve su identidad, otro panista critica a sus líderes estatales: “Parece que sólo Guadalajara les interesa; sólo ahí echaron la carne al asador. En los demás municipios y para la gubernatura no traemos nada”.
Como ejemplo de esas negociaciones, dicen que todo está concertado para que en Zapopan la candidata panista sea Mary Carmen Mendoza, por lo que Diego Monraz Villaseñor, que iba arriba en las encuestas, tuvo que retirarse el martes 6 de esa contienda y se conformó con ser postulado a una diputación local. “Me bajo porque no hay condiciones de ir por la candidatura”, señaló el secretario de Vialidad.
Preciado Coronado también afirma que el PAN está en la lona y percibe desesperación en ese partido ante la probable pérdida de una gubernatura que ha ostentado durante 18 años: “No veo cómo puede hacerle frente al PRI con el escenario que se ve hoy. La gente está lista para ejercer su voto de castigo contra el PAN, aunque nada está escrito”.
El experto atribuye a ese estado de ánimo que el PAN recurra a una selección de candidato abierta a la ciudadanía y opina que, “considerando que se ha hablado de invitar a algún ciudadano ejemplar, pareciera que ahí el factor de Enrique Alfaro como posible candidato externo sí se siente en el ambiente”.
La convocatoria para los precandidatos panistas se publicó el 28 de noviembre. Podrán registrarse hasta el 14 de diciembre quienes aspiren a las gubernaturas, presidencias municipales y diputaciones. En el caso del candidato a gobernador, por primera vez en 71 años de historia se hará con una votación para todos los ciudadanos, el 5 de febrero, y el resto de las nominaciones se definirá sólo entre miembros activos el 19 de febrero. El partido tiene 140 mil miembros adherentes y 30 mil activos.
En cuanto al PRI, si bien parece totalmente planchada la nominación del alcalde tapatío Aristóteles Sandoval para la gubernatura, eso no elimina la pugna por el resto de espacios de poder. Aunque la convocatoria para elegir candidato a gobernador aún no tiene fecha exacta, se sabe que se lanzará en enero próximo. De cualquier modo el presidente estatal del partido, Rafael González Pimienta, descartó el lunes 21 que se vaya a recurrir a una elección abierta.
Preciado Coronado prevé que para mantener la unidad priista la única condición indispensable para poyar cualquier aspiración será la de apoyar al prematuro candidato presidencial Enrique Peña Nieto. Por lo tanto, añade, “el PRI Jalisco es coherente con la situación nacional. Desde 2009, cuando uno ve la foto de Aristóteles Sandoval viene inmediatamente a la mente el peinado engominado del candidato hecho a la medida de un producto mediático: Peña Nieto”.
Lejos de utilizar su acervo histórico, sostiene, “ahora el PRI genera la esperanza de un populismo renovado que ofrezca prebendas; ya no es el partido del nacionalismo revolucionario de los primeros 40 años, sino el populismo de base tecnocrática y del uso sesgado del poder del pueblo”.
Los nombres del PRI
La postulación de Aristóteles Sandoval a la gubernatura parece inminente por las señales enviadas en su informe de gobierno del lunes 5, en el Teatro Diana. Entre pantallas gigantes, oropel y alfombras rojas, el presidente municipal cerró así su discurso: “Es hora de recuperar el camino, Guadalajara y Jalisco están listos”.
Mientras manifestantes panistas eran agredidos por elementos de seguridad afuera del teatro, dentro se festinaba el espaldarazo y prácticamente el destape con los aplausos del senador Ramiro Hernández, los alcaldes de Zapopan, Héctor Vielma, y de Tlaquepaque, Miguel Castro, así como del diputado federal Arturo Zamora, que aspiraban también a la gubernatura y a quienes –según partidarios de Aristóteles Sandoval– fueron persuadidos de apoyar a éste con la promesa de otros cargos.
Una fuente del partido explica: “Claro que sí hay priistas que aún se resisten a la nominación de Aristóteles Sandoval. En público se suman a la cargada, pero ya en la intimidad creen que es un candidato vulnerable, que con una guerra sucia panista lo acabarían pronto”.
Otro priista encumbrado que pidió el anonimato detalla: “Aristóteles no garantiza unidad; si gana, volverían los Urreas, los Urangas (funcionarios destituidos y acusados de corrupción). Hay muchos cuadros resentidos porque Aristóteles no metió gente del PRI al ayuntamiento. Si bien hay mucho espacio en un gobierno estatal, ¿quién le va a ayudar si no otorga espacios importantes y se los da a arribistas, a chavos que no tienen trayectoria en el partido?”
Por otro lado, los principales aspirantes priistas a la alcaldía de Guadalajara son el diputado federal Salvador Caro Cabrera, la secretaria de Desarrollo Social de Guadalajara, Claudia Delgadillo y, con menos probabilidades, las diputadas locales Rocío Corona y Elisa Ayón.
Para a la alcaldía de Zapopan, Héctor Robles Piero sigue siendo el gallo del presidente municipal Héctor Vielma, pero en la encuesta de GCE del martes 6 apareció con un ridículo 8.6 % y no tiene grupo ni estructura, a pesar de que la presidenta del comité municipal, Valeria Guzmán, es afín a su grupo.
Los otros aspirantes son el consejero de la Judicatura, Enrique Villanueva, y por enésima ocasión el diputado local Jesús Casillas, quien sorpresivamente va arriba en las encuestas. Su otra opción sería la diputación federal por el Distrito 6.
En Tonalá quiere regresar Jorge Arana Arana, quien ya encabezó ese municipio en el trienio 1998-2000. Esto a pesar de que la Auditoría Superior del Estado le fincó cargos por 280 millones 667 mil 198.70 pesos a la LVIII Legislatura en la que Arana presidió la Comisión de Administración del Congreso local.
En el caso de las senadurías sólo hay dos lugares. Se menciona para ocuparlos al líder sindical Alfredo El Güero Barba, al dirigente de la Federación de Trabajadores de Jalisco, Rafael Yerena Zambrano, al diputado federal Arturo Zamora, y hasta el alcalde zapopano, Héctor Vielma.
Y en una verdadera estampida, aspiran a las curules federales el diputado local José Noel Pérez de Alba, el regidor de Zapopan Abel Salgado; el alcalde de Puerto Vallarta, Rafael González Reséndiz, hijo del presidente estatal del PRI, Rafael González Pimienta; la alcaldesa de Tepatitlán, Cecilia González; el síndico tapatío Héctor Pizano, la diputada local Rocío Corona y, en caso de no obtener la candidatura a la alcaldía tapatía, Claudia Delgadillo.
También hay funcionarios que anhelan un lugar en el Congreso local, como la directora de Mercados de Guadalajara, Leticia Mendoza, el director de Obra Pública tapatío, Martín López, y el de Recursos Humanos, Sergio Otal Lobo.
Para complicar más el panorama, el 17 de noviembre se oficializó la coalición Federal PRI-Verde-Panal, lo que ya empezó a causar conflictos con los priistas que creían tener asegurados los espacios que finalmente se les cedieron a los aliados, como los distritos 10 y 14 para el PVEM y el 8 para Nueva Alianza. Aún no se definen si en las candidaturas locales habrá coalición.
A pesar de todo esto, tanto el comité estatal del PRI como el delegado del CEN, Rafael Ozuna, se encargan de planchar los acuerdos al viejo estilo y así pregonar “que salieron candidaturas de unidad”.
Lo que resta del PAN
Del 25 al 27 de noviembre los panistas despacharon en Puerto Vallarta su reunión de estructuras municipales, Ahí su presidente estatal, Miguel Ángel Monraz, proclamó el obligado mensaje de unidad pero de los numerosos aspirantes a gobernar el estado sólo asistieron Hernán Cortés y Fernando Guzmán, quienes se dejaron mimar con porras y aplausos.
Se anunció además la llegada del senador zacatecano José Isabel Trejo como delegado del CEN, y el lunes 28 de publicó la convocatoria para todos los puestos de elección popular, lo que desató la desbandada en el gabinete de Emilio González Márquez.
Con la intención de pelear por la candidatura para gobernador, ya anunciaron su renuncia el secretario general de Gobierno, Fernando Guzmán Pérez Peláez; el de Salud, Alfonso Petersen Farah, y el de Promoción Económica, Alonso Ulloa, quien no levanta en las encuestas pero intensificó su campaña en últimas semanas.
Los otros contendientes son el expresidente del comité estatal, Hernán Cortés Berumen, y Herbert Taylor, quien fuera la mano derecha de Emilio González. También se incluye en la lista el diputado local Abraham González Uyeda, cercano a Francisco Ramíerz Acuña y que no tiene obligación de pedir licencia.
Al respecto, Preciado Coronado advierte: “El ejercicio de una elección abierta en el PAN es inédita y contrasta con los dedazos que intentó concertar el CEN; que por cierto los panistas de Jalisco fueron los más activos en detenerlos. Sin embargo, las elecciones abiertas pueden caer en la tentación del populismo tecnocrático manipulador: el que más se acerque a medios garantizará más votos”.
En su opinión, la elección abierta puede favorecer a Petersen o a Guzmán, ya que su principal operador, el secretario de Desarrollo Humano, Martín Hernández Balderas, controla ayudas gubernamentales como despensas, fondos para asociaciones civiles, cheques para ancianos y becas para estudiantes. A cambio, Cortés cuenta con el respaldo del 70% del Consejo Político “y ha hecho un trabajo intenso creando estructura interna”, comenta el politólogo.
Señala que la elección abierta puede interpretarse como una especie de referéndum sobre el gobierno de González Márquez: “Fernando Guzmán representa la continuidad de ese proyecto. Según como le vaya en las urnas, veremos qué tanto lo aprueba o reprueba, no sólo el panista, sino el ciudadano. Aun así, justamente por la figura que representa Alfonso Petersen, de un médico sensible, es probable que tenga respaldo más espontáneo y eso reflejaron las últimas encuestas de GCE. Despunta como alguien que, si bien no ha tenido plataforma de partido, la población lo percibe apegado a valores del panismo, esa de oposición leal y de una familia que muestra honradez”.
–¿Cómo es posible que Petersen vaya arriba en las encuestas, si tuvo tantos fracasos como la frustrada Villa Panamericana en el centro y en las banquetas de avenida Vallarta?
–La gente percibe en él cierta condición de víctima ante la ambición desmedida de Vázquez Raña y grupos de poder que no son de Jalisco y lo presionaron en ese asunto de los Panamericanos. Eso, lejos de desprestigiarlo, irónicamente le dio más acercamiento entre la población.
Otros que saltarán del gabinete son el secretario de Vialidad, Diego Monraz Villaseñor; y la contralora, Maricarmen Mendoza, que iban a disputar la alcaldía de Zapopan; pero el martes 6 Monraz anunció su declinación e, igual que el procurador social, Pedro Ruiz Higuera, renunciará a fin de buscar una curul federal.
Al igual que en el PRI, se avizora una encarnizada lucha en el PAN por los escaños senatoriales. Además de Francisco Ramírez Acuña, quieren ocuparlos José María Martínez, Joan Novoa (esposa del exgobernador Alberto Cárdenas Jiménez) y el secretario de Desarrollo Humano, Martín Hernández, el diputado Héctor Álvarez y Herbert Taylor.
Para la alcaldía de Guadalajara es Alberto Cárdenas quien encabeza las encuestas, incluso por encima del PRI; esto le ha dado fuerza para condicionar su participación y armar él mismo su planilla, lo que enfureció a varios de sus correligionarios que ya se habían repartido espacios. Fuentes panistas señalan que Cárdenas Jiménez pidió que su amiga Mary Carmen Mendoza sea la candidata para Zapopan y que puede amarrar la senaduría para su esposa.
En el Congreso local, los legisladores panistas no están obligados a pedir licencia y pueden seguir cobrando aunque sean precandidatos. Quieren ser diputados federales el coordinador de la bancada panista, Gustavo Macías, Ricardo García Lozano y Juan Pablo Cerrillo, así como Alfredo Argüelles, quien fue sorprendido jugando en Las Vegas con el regidor tapatío Ricardo Ríos.
El diputado Isaías Cortés, hermano de Hernán Cortés, será precandidato a la presidencia de Tlaquepaque; Ramón El Mochilas Guerrero se mueve desde hace meses para ser alcalde Puerto Vallarta;
En Guadalajara, el regidor Jorge Salinas quiere ser diputado federal.
Entre el PRI y el PAN, Preciado Coronado señala que por primera vez existe un factor que puede inclinar la balanza, y se trata del alcalde de Tlajomulco, Enrique Alfaro quien busca partido político. “El tiempo es su peor enemigo para decidir por que siglas va”.
Sobre las posibilidades de que se arregle con el PRD, bajo cuyas siglas triunfó en 2009, indica el analista: “Depende de que el PRD demuestre que es partido con vocación para el poder. Por ahora demuestra ser una maquinaria pequeña, sin dispositivos para resolver diferencias internas en un clima democrático. El organismo más natural para postularse sería el PRD, pero eso implica que quien tiene la suficiente fuerza para una candidatura tiene derecho a elegir pilares fundados en un Poder Legislativo y un equipo de trabajo; pero también el equilibrio con quienes le abren la puerta (…) Le queda el recurso de PT y Convergencia, con la base social de Alianza Ciudadana. Si Alfaro y PRD logran salir juntos nos darían una lección de cómo se combinan estructura partidaria y personal. Y si no, se abre una salida como candidato externo en el PAN”, concluye Preciado Coronado.








