Señor director:
Le agradeceré incluir en Palabra de Lector los siguientes comentarios, aclaraciones y reflexiones que se desprenden de los dos reportajes sobre Fonart que han salido publicados en Proceso 1350 y 1351 y que me atañen como entrevistada.
En primer lugar, quisiera aclarar que entendí que la reportera Judith Amador Tello me buscó y entrevistó en mi calidad de presidenta de la Asociación Mexicana de Arte y Cultura Popular, A.C. (Amacup),
dato que se omitió en el reportaje. En el transcurso de la entrevista le informé que en la actualidad también estoy fungiendo como asesora en diseño de Fonart. Esto lo quisiera puntualizar dado que en los últimos ocho años Amacup ha realizado una labor sistemática, consistente y profesional de apoyo al sector artesanal, justamente a través del vínculo Diseño y Mercado, con atención a comunidades artesanales indígenas y mestizas de alta marginación. Un Premio Nacional de Artesanías en Productos Comercializables (1997) y el Premio Distrito Federal a Empresas Artesanales Exportadoras (1998) avalan nuestra labor.
En la entrevista expuse lo que he escrito en numerosas obras y artículos, y quiero pensar que, por razones de espacio y de enfoque de la periodista, no fue incluido: Bajo el nombre único de “artesanía” y de “artesano” subyace una realidad compleja que refleja un abanico amplio de formas de producción, condiciones, influencias y presiones. De la misma manera, al mostrarme las fotografías repartidas el día de la presentación de Fidar, en la cual no estuve presente, le expliqué que uno de los nichos de mercado de mayor dinamismo en los mercados mundiales es el handmade, es decir, el de lo “hecho a mano”, que ha surgido como un espacio para apoyar a un sector de artesanos cuyo producto de corte étnico no encuentra mercado y que puede producir series de una línea de productos hechos básicamente a mano. Es una de las respuestas de la sociedad occidental con poder adquisitivo para rodearse de objetos bellos y útiles y mantener vivo al sector más desprotegido del artesanado. Ni lo inventé ni estoy desinformada; Amacup lleva seis años participando en México, Nueva York y California en ferias de mayoreo. Se puede estar en desacuerdo con la estrategia, pero eso no nos convierte en enemigos del arte y del artista popular.
Detrás de una Florentina López de Jesús, excelsa tejedora y maestra, hay 700 mujeres amusgas que no logran vender huipiles (en primer lugar), y menos en 7 mil pesos, porque no existe el mercado. Y todas solicitan apoyos. Enhorabuena para “Tina”, y pues ¡a trabajar en opciones para sus compañeras! De manera discreta, detrás de Florentina y Agapito estamos varias personas e instituciones que en diferentes momentos hemos aportado recursos y asistencia técnica para el rescate de los tintes naturales, semillas de algodón de colores, para iniciar un proceso de experimentación, cursos en agricultura orgánica para el cultivo del algodón y desarrollo de líneas de productos comercializables.
Estoy de acuerdo con mis colegas “especialistas” en que es necesario un debate. Yo empezaría con tres de los puntos más sesgados en los reportajes: actualización de la caracterización de lo que es “ser artesano” en México y el mundo; ubicación, en función de lo anterior, del papel del diseño, la mano de obra y el trabajo independiente; y el papel de la intermediación social y/o necesaria para la apertura de mercados.
Atentamente
Antropóloga Marta Turok
Amacup, A.C.
Distrito Federal (55-92-73-60)
Respuesta de la reportera
Señor director:
Quiero aclarar que no busqué a Marta Turok como presidenta de la Asociación Mexicana de Arte y Cultura Popular, A.C. (Amacup), ni como asesora en diseño de Fonart –pues como bien dice, me enteré de que lo es hasta el momento de la entrevista–, sino como antropóloga y por sus conocimientos en artesanía.
Los reportajes no tuvieron como propósito hablar de Amacup. Tampoco pretendieron ofrecer un amplio panorama de toda la artesanía, de todos los tipos de artesanos o de las diferentes formas de producción. Tres páginas son insuficientes para ello y bien lo sabe la antropóloga que ha dedicado “numerosas obras y artículos” a ello.
El tema –se expone desde el primer reportaje– fue la situación de los artesanos tradicionales ante los nuevos diseños y el trabajo de Fonart, cuyo objetivo es “apoyar a los artesanos de México que preservan técnicas y diseños tradicionales y que viven en condiciones de pobreza extrema”.
Sobre esto se hizo una pregunta a Turok, quien reconoció tener preocupación al respecto (su respuesta se puede leer en el primer reportaje).
Deseo señalar también que en ningún momento se descalifica el trabajo de la antropóloga ni se le señala como desinformada o enemiga del arte popular. Por último, le doy la razón cuando dice que es necesario un debate, y qué bueno que los reportajes sean parte de él.
Atentamente
Judith Amador Tello








