Para conmemorar el centenario del cumpleaños de Jorge Negrete, la Cineteca Nacional presenta esta semana el libro Jorge Negrete. Ser charro no basta del periodista hispano Francisco Javier Millán Agudo, una investigación biofilmográfica que, segun su autor, servirá para conocer mejor la carrera cinematográfica del inolvidable barítono guanajuatense, nacido un 30 de noviembre de 1911.
El escritor y periodista español Francisco Javier Millán Agudo muestra en su nuevo libro Jorge Negrete. Ser charro no basta que el cantante, “antes que actor”, puso a México en el mapamundi del séptimo arte y “exportó la cultura popular mexicana al mundo a través de 45 películas”.
El volumen de 381 páginas, que surge por los 100 años del nacimiento de este gran artista y editado por el Festival Internacional de Cine de Guanajuato, se presentará el martes 6 en la sala sexta de la Cineteca Nacional, a las 19 horas, aunque su autor no podrá asistir pues estará en Madrid, España (libro electrónico en internet: https://www.guanajuatofilmfestival.com/libros/SerCharroNoBasta.pdf).
Desde aquel país europeo, Millán explica que su intención con estas memorias fue “mostrar más a fondo cómo era el cine que hizo Negrete, quien trabajó con los mejores directores como Luis Buñuel, y es el vacío que pretende llenar mi ensayo”.
El especialista en cine, nacido en Zaragoza, 1965, es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Entre sus obras destacan Un cine para el mañana. Políticas cinematográficas en América Latina, La mirada de las dos orillas. Panorama del cine iberoamericano y Las huellas de Buñuel. Influencias en el cine latinoamericano.
Para esta nueva edición, Millán partió del hecho de que, si bien se han escrito muchas biografías sobre Jorge Negrete (nacido el 30 de noviembre de 1911, en Guanajuato, y fallecido en Los Ángeles, California, el 5 diciembre de 1953), “ha faltado rigor y profundidad a la hora de abordar su labor cinematográfica, no se ha tenido en cuenta más allá de citar el nombre del director, sus parejas en la pantalla grande (como Gloria Marín, de quien estuvo muy enamorado) y una breve sinopsis de cada una de sus películas”.
Recuerda los libros Jorge Negrete (Edamex, 2000) de Carmen Barajas y Gloria y Jorge. Cartas de amor y conflicto (Edamex, 1993) por Claudia de Icaza, “quienes nos han mostrado al Negrete más íntimo: al hijo, hermano, amigo y amante, al sindicalista y al hombretón de un metro 80 de estatura, ojos cafés seductores y pelo negro que conquistó con su voz de barítono a millones de admiradores, tanto mujeres como hombres”.
Su trayectoria vital, dice a Proceso, ha quedado bien plasmada en trabajos como el publicado por su hija Diana Negrete en 1987, o los que años después hizo Enrique Serna (La vida de Jorge Negrete, Clío, 1993), “pero faltaba más investigación”.
Carisma del “Charro cantor”
El público de toda Latinoamérica le rendía tributo a Negrete, a decir de José Alberto Rodríguez Vargas, investigador fílmico de publicaciones de la Cineteca Nacional, quien precisa en qué consistía tanta admiración:
“Era querido y admirado por el público asistente a los filmes donde disfrutaban de sus interpretaciones, ya fuera de charro cantor, bandido generoso, capitán español y comandante de los arqueros del rey; jorobado decrépito o refinado caballero de corte galante. También fue reconocido por su competencia y astucia para fundar y administrar el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica de la República Mexicana.
“Su labor altruista en defensa de sus compañeros artistas le ganó la simpatía de sus colegas, quienes promovieron e impulsaron su ascenso como dirigente de la Asociación Nacional de Actores (ANDA), siendo el único secretario general que manejó en dos ocasiones los destinos de la asociación, de 1944 a 1947 y de 1949 a 1953.”
Millán recuerda que tras la gira musical que hace por América Latina en mayo de 1946, Negrete comprueba que es un ídolo en todo el subcontinente y él se da cuenta que es un ídolo, “va a Argentina, después Chile, Perú, Venezuela, Panamá y Cuba, el público de Buenos Aires se lanza a las calles para darle la bienvenida en una muestra de cariño que emociona al artista lo que hará que regrese al año siguiente en la que será su ausencia más larga de México”.
–¿A qué le atribuye tanta fama para Negrete en Latinoamérica, Europa, en este caso España, e incluso en Asia?
–Hay que situar la carrera de Negrete en el contexto de la industria internacional en aquellos años, en la denominada Época de oro del cine mexicano. La década de los cuarenta era un periodo bélico marcado por la Segunda Guerra Mundial, lo que afecta de forma muy directa a las industrias cinematográficas de todo el mundo. España estaba hundida porque vivía la posguerra de su propia guerra civil, que había terminado en 1939.
“Su producción era escasa y de baja calidad. En los países latinoamericanos, los principales productores son México y Argentina; pero es México el que se convierte a principios de los años cuarenta en el único productor de películas habladas en español, eso facilita un despunte de la industria de México porque tiene un mercado que traspasa las fronteras nacionales. Es decir, el cine ya era un negocio.”
Millán apunta que el gran éxito de Negrete se produce en 1942, cuando su cine se exporta a todos los países de habla hispana “porque prácticamente nadie produce películas habladas en español, salvo México. La comedia ranchera penetra muy bien en los mercados hispanos, funde dos géneros de éxito en el modelo exportado por Hollywood, el musical y el western, a los que se irán sumando estilemas de otros géneros como el de aventuras y el romántico. Negrete, sobre todo en Latinoamérica, tenía un carisma equiparable a las estrellas de Hollywood capaz de atraer a enfervorizados espectadores a las salas de cine. El conocimiento, muchísimo menor, en Europa y Asia se debe a otra cuestión, a la proyección que en aquel tiempo tenía el cine de Emilio Indio Fernández por su carácter exótico, que le valió muchísimos premios internacionales. Para esos países, Negrete también era un producto exótico, una mezcla de John Wayne y Gene Kelly, o directamente Roy Rogers” .
–¿Aún se le conoce en el extranjero?
–Sí, se le sigue conociendo entre la gente mayor y con una edad media como yo, ya que las nuevas generaciones lo ignoran por completo, algo que tiene su lógica porque no lo han vivido…
“En España, sus películas obtuvieron un gran éxito desde la segunda mitad de los años cuarenta hasta bien entrados los cincuenta. Su música también, al punto de que a principios de los setenta sus discos figuraban entre los más vendidos en España después de los éxitos del momento. Quienes nacimos en los sesenta crecimos escuchando a Jorge Negrete, aunque ya no se veían sus películas, y oyendo a nuestros mayores hablar de ellas y de las leyendas de sus viajes por el mundo hispano. En toda América Latina sucede lo mismo. Más o menos hasta mi generación es conocido Jorge Negrete y se mantiene en la memoria colectiva.”
–¿Cómo cree deba ser recordado a cien años de su natalicio?
–Como impulsor de una industria, aunque ésta nunca terminara de arrancar en México y el problema se arrastre hasta nuestros días. Y como uno de los artistas que dio a conocer México en el mundo, por más que haya quienes prefieran criticarlo por haber difundido una imagen estereotipada del país; pero eso pasaba entonces con las industrias cinematográficas de todo el mundo. Al menos, vendió una imagen de México alegre, romántica, colorista y hasta justiciera, cuando hoy la imagen que se tiene de México en el exterior es de terror, marcada por la corrupción y la violencia extrema.
Además, “como el gran dirigente sindical que fue, un dirigente honesto y leal que luchó porque hubiera justicia social dentro de los diferentes gremios del cine, en particular el de los actores y a cambio de nada porque lo hizo de manera altruista y desinteresada, anteponiendo el interés colectivo al personal”. Abunda:
“Jorge Negrete luchaba por el bienestar del colectivo de actores porque él lo había pasado muy mal durante sus inicios en Estados Unidos, al no haber agrupaciones laborales ni sindicatos que los protegieran. Cuando fue famoso puso la fama al servicio de sus compañeros y algunos no le respondieron lealmente por venderse ellos a los intereses de los ‘tiburones’ de la industria, entre comillas, del cine mexicano.”
Dos tipos de cuidado
Ante las preguntas de si Negrete y Pedro Infante eran enemigos y si es cierto lo que dice Diana Negrete en la biografía autorizada Jorge Negrete (Editorial Diana, 1988), en cuanto a que su papá impulsó al Ídolo de Guamúchil, Millán manifiesta:
“La supuesta rivalidad se la inventó la prensa y a ello contribuyeron algunos comentarios poco afortunados de quienes los conocieron y trabajaron con ellos. Fue complicado escribir de Negrete, porque nuestro interés era la parte fílmica de lo cual no se había escrito, y el resto que estaba contado, que estaba asumido de que las cosas ocurrieron así, cuando nos pusimos a investigar empezamos a contrastar datos e informaciones como las entrevistas con Jorge Negrete, nos fuimos dando cuenta de cosas que se habían contado de una manera y no habían ocurrido así, sino de otra forma.
“Su hija ha dicho que él recomendó a Infante a los hermanos Rodríguez para rodar la segunda parte de ¡Ay, Jalisco, no te rajes!, que se título El Ametralladora, pero no es posible pues no la hicieron los hermanos Rodríguez.
“Juntar a Negrete e Infante en un largometraje (Dos tipos de cuidado), sólo podría hacerlo un cineasta como Ismael Rodríguez. No fue fácil, porque a pesar de la amistad que existía entre ambos artistas, para ninguno de ellos era favorable trabajar con el otro, por respeto. Y por miedo.”
–¿Qué diferencias ve usted en estos dos ídolos, Infante y Negrete?
–Diferencias importantísimas. Negrete era un personaje muy altruista, dio todo de sí para trabajar en beneficio de los compañeros de la industria cinematográfica e Infante no, pues sólo trabajó para ser un ídolo, para triunfar.
“Indirectamente metió en un problema a Negrete, ya está contado en biografías, de que el protagonista de Nosotros los pobres era muy gastador, pedía adelantos al sindicato y a Negrete lo atacó Mario Moreno Cantinflas porque no se entendía que hubiera grandes cantidades de dinero prestadas. En esa asamblea multitudinaria que duró horas estaba Infante, y no abrió la boca.
“A Negrete se le ha visto como altanero y jactancioso, representante de la clase poderosa, mientras que a Infante se le ha idolatrado por su bondad y simpatía, símbolo del pueblo.”
Sin embargo, completa Millán:
“Infante nunca alcanzó la fama de Negrete en el extranjero. El charro cantor gozó de la ventaja de dedicarse en exclusiva al cine y al mundo de la canc








