A finales de septiembre pasado Alfredo Álvarez Cuevas y el Consejo de Administración de la Cooperativa La Cruz Azul perdieron la demanda penal que interpusieron contra el suspendido director jurídico, Víctor Garcés Rojo, y cinco asesores de la dirección por la compra a sobreprecio del terreno donde se construyeron las oficinas de la cementera, a un costado del Centro Comercial Gran Sur en la Ciudad de México.
En entrevista telefónica con Proceso, Alfredo Álvarez –destituido por su hermano Billy como vicepresidente de la cooperativa, del equipo de futbol y otras funciones– culpa de la derrota al abogado Jorge Eugenio Olvera Quintanilla, pues “dejó perder el caso”.
–¿Por qué lo asegura?
–Él me lo dijo… que tomaba la responsabilidad.
“Aproximadamente hace tres semanas, en una reunión entre los abogados Jorge Eugenio Olvera Quintanilla, José Suárez y Ricardo Sánchez Reyes Retana en el Sanborns de Insurgentes y avenida de la Paz, le pregunté a Jorge Eugenio por qué se había dejado perder el caso Andrómeda. Olvera dijo que asumía la responsabilidad. Que él había instruido a Valverde para que no firmara el amparo”, comenta.
Armando Valverde Talango preside el Consejo de Administración creado para transparentar las finanzas de la cooperativa e interponer acciones penales contra quienes resulten responsables de la comisión de delitos, si el caso lo amerita.
Él fue quien, de acuerdo con Alfredo Álvarez y con Reyes Retana, se negó a firmar el amparo interpuesto para frenar el no ejercicio de acción penal contra Garcés Rojo.
Alfredo Álvarez niega tener responsabilidad en los problemas jurídicos de la cooperativa y rechaza las versiones de que está en marcha una reconciliación con su hermano Billy, como afirman los abogados Jorge Eugenio Olvera Quintanilla y Eugenio Olvera Pérez, padre e hijo.
“La relación que tengo con mi hermano no se ha podido, yo diría, recomponer. No ha habido manera de reunirse y lo único que estamos esperando es que todos los procesos legales que se han venido dando caminen para que se retome la legalidad en La Cruz Azul”, apunta.
A nueve meses de destituido, Alfredo Álvarez podría regresar a la vicepresidencia del equipo Cruz Azul, como director comercial de la Cooperativa La Cruz Azul, junto con el Consejo de Administración, tras la resolución judicial que echa atrás los acuerdos de la asamblea del 12 de febrero pasado, en donde fue inhabilitado y fueron excluidos los miembros de dicho consejo.
“Esperamos que haya un límite de tiempo en este caso porque seguramente van a apelar esta decisión del Juzgado Sexto, pero nos llevará en su momento a retomar las posiciones que legítimamente nos corresponden”, destaca.
Andrómeda
El caso Andrómeda dividió al equipo de abogados que llevaba el caso. Olvera Quintanilla y Olvera Pérez se quedaron como defensores del Consejo de Administración. Ricardo Sánchez Reyes Retana defiende los intereses de Alfredo Álvarez. Ambos bandos se culpan por la derrota en el juicio contra Garcés y compañía.
Los Olvera cuentan que Alfredo Álvarez fue quien se distanció del Consejo de Administración porque no quería ser investigado como parte de la directiva de la cooperativa.
“Aparentaba que estaba con el consejo, pero era el caballito de Troya”, resalta Olvera Quintanilla.
–¿Qué hizo? –se le pregunta.
–Primero a los abogados los revoca. Frenaba las investigaciones.
“En realidad se fue distanciando. Y algunos socios se cuestionaban cómo estaba contribuyendo el licenciado Alfredo Álvarez, porque es una persona que tiene recursos. Entonces requerimos al licenciado que se purificara y esto lo fue distanciado. Simplemente por pedirle que pague. Porque no es justo que una gente con recursos millonarios haga como que le habla la virgen cuando le cobran”, afirma.
El abogado sostiene que él se ha alejado, pero sospecha su falta de cooperación a la causa del Consejo de Administración.
“Y es que pues ni duda cabe, hay lazos que no se pueden romper. Son hermanos, es familia. Por otra parte, de los propios documentos se desprende que el señor tiene que dar explicaciones”, expresó. Ahí interviene su hijo para acusar a Álvarez de ser quien firmaba todos los descuentos a distribuidores, aunque no explicó por qué esto sería un delito.
También acusó a Reyes Retana, exabogado de Cruz Azul, de boicotear el trabajo del consejo, de denostar y amenazar a litigantes y crear un caos de confrontación que a la larga beneficia a Billy Álvarez y a sus propios intereses. “Y eso lo digo categóricamente”, sentenció.
Respecto de la negativa de Valverde a firmar el recurso, éste sostiene que fue debido a que el penalista omitió presentar un recurso para evitar poner en riesgo al presidente del Consejo de Administración que incluso, dice, podría llevarlo a la cárcel.
Además, revira su padre, nunca les envió copia del amparo; dice que él llamó a Reyes Retana para pedírselo, pero siempre puso pretextos.
Reyes Retana niega lo anterior y no se engancha, prefiere no responder a sus oponentes. En su opinión el caso Andrómeda se perdió porque Valverde se negó a firmar el amparo elaborado contra la sentencia del juzgado.
“No sé por qué se perdió Andrómeda, pero de manera sorpresiva nos enteramos del no ejercicio de la acción penal. Entonces elaboramos una demanda de amparo. Solicitamos al contador Valverde como presidente del consejo que nos hiciera llegar su nombramiento y firmara la demanda, lo que nunca aconteció”, apunta en entrevista con este semanario.
–Ellos dicen que la demanda contenía un párrafo donde se involucraba a Valverde y se le ponía en riesgo incluso de ir a la cárcel.
–Me extraña sobremanera lo que me dice. ¿Por qué si desconfiaron de la redacción del amparo que no conocen, no tienen ese ejemplar del amparo, nunca desconfiaron de los 20, 25 documentos que el contador Valverde me firmó con los ojos cerrados y habiendo sido supervisado por diversos abogados, documentos que hicimos llegar a Hacienda, a la SIEDO? ¿Por qué no les preocuparon esos documentos y sí les preocupó la demanda de amparo?
Reyes Retana sostiene que si ya le habían perdido la confianza como profesional hubieran recurrido “a diverso abogado”. Se refiere al penalista José Suárez Pastor Turnbull, asesor de los Olvera –que son laboralistas–, para promover otro tipo de amparo, porque “este asunto va más allá de los abogados, es un asunto de los cooperativistas que no debieron dejar perder”, aseguró.
El 23 de enero de 2007 el entonces director jurídico Víctor Garcés Rojo, cuñado de los Álvarez Cuevas, compró a nombre de La Cruz Azul un terreno para sus nuevas oficinas a Guillermo Peredo Merlo, intermediario de la firma Andrómeda Constructores Inmobiliarios creada el 16 de agosto de 2002 por Garcés Rojo y su esposa, María Gilda Álvarez Cuevas, y cinco asesores de la dirección de la cooperativa, según consta en la escritura 6530 formalizada por el notario público 202, José Gutiérrez Valdés. El predio costó 49 millones de pesos.
El negocio no pintaría como fraudulento si no fuera porque ese mismo terreno fue comprado por Andrómeda en 2002 a la Constructora Rommel S.A. de C.V., en 14 millones 155 mil pesos, de acuerdo con la escritura 6531 ante el mismo notario.








