El Grammy es un reconocimiento que se otorga a lo mejor de la música en distintos rubros; sin embargo, había estado limitado a cierto contexto (o visión) con matices, quizá de soberbia, discriminación, o tal vez simplemente de desconocimiento y falta de interés en torno de lo que en otros países se hace en materia musical.
En 2000, por primera vez la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación hizo entrega de los Premios Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum Clásico, en cuya ocasión, entre los nominados y abriendo camino, participó Eduardo Díazmuñoz al frente de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, con el disco Compositores mexicanos del siglo XX, volumen 2, grabación que fue realizada por Humberto Terán y producida acertadamente por Jorge Lazzeri.
Con una distribución comercial de Discos Spartacus (número SDL21009, serie Clásicos Mexicanos), el disco incluye obras de Salvador Contreras, 1912-1982 (Danza negra); Eduardo Hernández Moncada, 1889-1995 (Primera sinfonía); Federico Ibarra, 1946 (Primera sinfonía); Daniel Catán, 1992 (Tu son, tu risa, tu sonrisa), y Arturo Márquez, 1950 (Son).
En la Segunda Entrega Anual (2001), México volvió a aparecer entre los nominados, pero esa vez con tres presentantes. Uno de ellos, nuevamente Díazmuñoz, con el CD Tango mata danzón mata tango (M&L Music, ML-97004), dirigiendo la Orquesta de Baja California e interpretando cinco obras para guitarra y orquesta (originales y arreglos), de compositores latinoamericanos (México, Puerto Rico y Argentina): Tropicalización, de William Ortiz (1947), Presencia no. 6-Jeroita Linares, de Carlos Gustavino (1912), el Concierto para guitarra y orquesta Hommage a Liege, de Astor Piazzola (1921-1992), el Danzón no. 3, de Arturo Márquez, y el Concierto de sur a norte, del argentino radicado en México Alberto Núñez (1941).
El solista fue el excelente guitarrista mexicano (y director ejecutivo y artístico de la orquesta) Roberto Limón; el equipo técnico estuvo integrado por Darrel Harvey, en la ingeniería de grabación, e Ivo Rodríguez, como asistente; la producción artística fue el propio Díazmuñoz y Núñez Palacio, y la producción ejecutiva fue de la Orquesta de Baja California.
Otros de los nominados por México en la categoría de Mejor Álbum Clásico del Grammy 2001 fue el CD México barroco/Puebla, vol. VIII Maitines para Nuestra Señora de Guadalupe/Manuel Arenzana (Urtex, UMA 2013), música del indudable belleza y valor histórico, así como musical, interpretada casi simbióticamente por Benjamín Juárez Echenique conduciendo al Coro y Orquesta de Cámara de la Ciudad de México, y con la participación de músicos y cantantes de reconocido talento: la soprano Irasema Terrazas, la mezzosoprano Gabriela Thierry, el tenor Flavio Becerra, el bajo Daniel Cervantes y el organista Antonio Santoyo.
El tercero de los nominados mexicanos en el Grammy Latino del año pasado fue Gauguin (Urtex, JBCC 038), cd producido por Eugenio Toussaint (1954), grabado y pasterizado por Juan Wsitalski, y con música exclusivamente del propio Toussaint incluyó en su disco, apoyado financieramente por el Fonca, son su Concierto para guitarra y orquesta, el divertimento Bouillabaisse (para piano y orquesta), y la piezas que da título al CD, Gauguin (para oboe, arpa y orquesta).
En su tercera entrega el pasado 18 de septiembre, de nueva cuenta México estuvo entre los cinco nominados finalistas. El CD Carlos Chávez, conciertos para violín y para piano (Prodisc, SDX27299, Serie Clásicos Mexicanos) constituye, además, una de las importantes producciones discográficas de los últimos años en nuestro país. En él, Enrique Arturo Diemecke dirige la Orquesta Sinfónica Nacional y al no menos prestigiado pianista Jorge Federico Osorio, así como a su hermano, el violinista Pablo Roberto Diemecke.
Aunque el disco es resultado de una grabación en concierto, y como tal implica serias dificultades técnicas, es notable el nivel del trabajo de ingeniería (y masterización) en manos de Humberto Terán, asistido por Gerardo Bergés, y con las producciones ejecutiva y musical de Lázaro Azar y Benito Alcocer, respectivamente.
El Cuarteto Latinoamericano también estuvo nominado con su obra Villa-Lobos: quartets, vol. 6 (Dorian Records), con una producción de Bogdan Zwistowsky, aunque realmente no fue considerado como producción mexicana, sino por la etiqueta Dorian.
No hemos ganado un Grammy, pero sin perder la aspiración a obtenerlo, por lo pronto, lo más relevante es que México y a está en la competencia con las más grandes compañías internacionales de la industria disquera, aunque las nuestras son pequeñas e independientes, con todo lo austero que ello significa. Ahora, los ojos –y los oídos- están puestos en nuestras producciones, tanto por la calidad y, desde luego, por el interés comercial.








