La operación de robo y adulteración de combustibles de Petróleos Mexicanos está montada sobre una estructura de corrupción que supera inspecciones, supervisión y controles. De hecho, es una poderosa red de mafias en la cual se han detectado huellas del narcotráfico.
El robo de combustibles a Petróleos Mexicanos (Pemex) y la adulteración de gasolinas (Proceso 1350), fenómenos que crecen y se extienden por todo el país, están montados en una estructura de corrupción que escapa a todos los controles de esa empresa.
El director de Pemex-Refinación, Armando Leal Santa Ana, funcionario responsable de vigilar las operaciones de las refinerías, acepta que el poder corruptor de las mafias del combustible termina por salvar los controles e inspecciones que se han activado para frenar las acciones de los grupos organizados que actúan dentro y fuera de Pemex.
La red de traficantes de combustibles, reconoce, “está bien organizada y sus esquemas de operación son similares a los del narcotráfico. Su poder corruptor es tan grande que puede violar, con fuertes sobornos, todos los controles que tenemos en las refinerías”.
Desde el piso 40 de la torre de Pemex, el funcionario de 42 años de antigüedad, explica que la forma de robarle los productos a Pemex para adulterar gasolinas es comparable, en estrategias, a los mecanismos que se utilizan para introducir drogas a Estados Unidos a pesar del cierre de las fronteras.
–¿Esto quiere decir que el problema es de tal magnitud que ya se les salió de las manos?
–Se le sale de las manos al país. Los controles existen, pero son violentados por la red de traficantes de gasolina, que dan dinero al portero de una refinería, por ejemplo, para que diga que las pipas entraron cuando no es así, y al otro vigilante también lo sobornan para que simule que el autotanque descargó el producto.
Leal Santa Ana, quien sustituyó a Jaime Mario Willars Andrade en el área de Refinación de Pemex –éste sigue bajo investigación por presuntas irregularidades y actos de corrupción en la construcción de la refinería de Cadereyta–, no tiene idea de quiénes pueden ser los funcionarios ligados a los traficantes: “Si lo supiera, ya los habría denunciado”.
Pero ese negocio no sólo tiene que ver con Pemex-Refinación, sostiene, y explica: En el mercado ilícito de gasolinas están involucradas personas físicas que compran combustibles de octanos más altos en Estados Unidos, los introducen al país con permisos de importación falseados y luego los mezclan con otros productos.
Las ganancias, afirma, son millonarias, porque en Estados Unidos la gasolina tiene un costo menor –casi 50% menos que en México–, y al ser introducida al país todavía la adulteran y la venden al precio actual, ganando mucho dinero.
Así mismo, existen actividades asociadas, como el robo de camiones, la “ordeña de tubos” o ductos y la compra de sustancias que se usan para hacer las mezclas. “Todas estas operaciones nos indican que existe una amplia red bien organizada que adultera y trafica con los combustibles”, dice.
–En su comparecencia ante los diputados, el jueves 19, al secretario de Energía, Ernesto Martens, le preguntaron sobre estos grupos, y él respondió que “sus actividades son peores o igual que el narcotráfico”. ¿Usted comparte esa opinión?
–Claro, es una mafia organizada que está ganando terreno fuera de Pemex, y hay gente de la empresa que está involucrada.
Impunidad y silencio
El problema se agrava por la impunidad y el silencio en que se mantienen varios casos de este tipo, como ocurrió en Torreón, Coahuila, tras el descubrimiento de gasolina adulterada que era vendida en las 10 estaciones de servicio propiedad de Christian Colliere de la Marliere, cónsul honorario de Francia para la región de La Laguna.
Hace tres meses, tras una denuncia anónima derivada de varias fallas mecánicas que presentaron algunos tractocamiones de modelo reciente, más de una centena de agentes de la Policía Federal Preventiva realizaron un operativo y aseguraron las gasolineras del cónsul.
Acompañados por los agentes, inspectores de la Procuraduría Federal del Consumidor, al mando del delegado José Armando García, tomaron muestras de la gasolina y las remitieron a Pemex, a fin de que se analizara la calidad.
Días antes de ese operativo, Colliere de la Marliere desapareció, y más tarde su hijo, Christian Coliere Subealdea, negó que su padre se dedicara a la adulteración de las gasolinas.
El hecho es que ni Pemex ni la Procuraduría del Consumidor han emitido hasta ahora una respuesta sobre el análisis del combustible, en tanto que las gasolineras se hallan nuevamente en operación.
Así mismo, en Reynosa, Tamaulipas, fueron detenidas en la Aduana fronteriza 28 pipas con un supuesto contrabando de queroseno, también utilizado para adulterar gasolina y diesel en territorio mexicano. Pero un trimestre después del operativo, no existe un solo detenido ni hay una explicación oficial de los hechos.
No sólo eso, sino que los funcionarios que descubrieron los cargamentos fueron cambiados de plaza, como ocurrió con Teodoro Meza, quien era administrador de la Aduana, y con dos fiscales que iniciaron la indagatoria. Es más, el juez de la causa regresó el expediente del caso a la PGR, por “falta de elementos probatorios” para librar órdenes de aprehensión.
Las pipas habían sido retenidas en los patios de la Aduana el 12 de junio último. Se tomaron muestras de los líquidos que transportaban para verificar la carga.
De acuerdo con las investigaciones, entre los propietarios de las unidades se ubicó a la empresa Gensa –cuenta con tanques de mayores dimensiones que los de Pemex y con una flotilla de 200 pipas–, que pertenece a Jorge García Velazco, presunto prestanombre de Guillermo González Calderoni, excomandante de la desaparecida Policía Judicial Federal, que vive en Estados Unidos como testigo protegido de las autoridades estadunidenses.
Otros camiones resultaron ser propiedad de Transportes Gor, compañía de Manuel González, actual presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga en Reynosa.
Andrés Fernández Martínez, sustituto de Meza en la administración de la Aduana, confirmó el 25 de junio último que algunas pipas transportaban queroseno y dijo que en este contrabando estaban involucradas dos agencias aduanales, aunque sólo mencionó una, Comercio del Sureste, con sede en la Ciudad de México.
Y las empresas presuntamente involucradas en el transporte del queroseno son, según la investigación, Transportes Gor y Autotanques Luis Bravo; Transportes Agro Golfo y Jaime Zepeda Adame, de Matamoros; D´L Trucking de Brownsville, Texas; Servicios Especializados Alanís, Transportes Terrestres Especializados Regiomontanos, Autolíquidos de Cadereyta (empresa de Nuevo León) y Transportes Rojas de Poza Rica, Veracruz.
Esta última compañía, propiedad de Jesús Martín Rojas López, no sólo aparece involucrada en la introducción ilegal de queroseno: la PGR investiga a su propietario por adulteración y venta de combustibles y narcotráfico.
Dueño de instalaciones con inmensos tanques de almacenamiento, Martín Rojas es dueño de una flotilla de autotanques que, según las investigaciones de la PGR, lo convirtieron en uno de los más fuertes distribuidores de productos derivados del petróleo en todo el Golfo de México.
A raíz de que el diario La Opinión empezó a denunciar que la empresa de Rojas López obtenía ganancias millonarias con la adulteración de gasolina, la PGR emprendió una investigación que derivó en la cancelación y aseguramiento de las instalaciones de la empresa, así como de las cuentas bancarias del empresario, quien desde hace poco más de un mes está prófugo.
A su vez, las pipas retenidas en la Aduana de Reynosa fueron finalmente liberadas.
Ganancias del queroseno
Según datos proporcionados por Pemex y la Unión Nacional de Gasolineros, el queroseno es utilizado por delincuentes para mezclarlo con gasolina o diesel que compran o roban a Petróleos Mexicanos, con lo que cuadriplican ganancias y evaden el pago de impuestos.
Uno de los procedimientos es este: Los concesionarios de gasolineras solicitan a Pemex gasolina o diesel para llenar sólo el 30 o 50% de la capacidad de los tanques, y el resto sale de los comercializadores del queroseno, que en México tiene un precio de un peso por litro.
Así, con enormes ganancias, venden el producto adulterado entre los propietarios de vehículos automotores, quienes la mayor parte de las veces no se enteran del fraude, aunque en Reynosa, por ejemplo, la Profeco ha recibido numerosas quejas por el bajo rendimiento de los combustibles en los vehículos.
El director de Pemex-Refinación, Armando Leal, dice que desconoce a cuánto ascienden las ganancias por el comercio de gasolinas adulteradas, y señala que, además, varias compañías estadunidenses se están asociando con gasolineros mexicanos, “metiendo toda la lana del mundo para que si algún día se abre el mercado de las gasolinas, ellos ya estén posicionados”.
En varias regiones del país empieza a despertar sospechas el boom de las franquicias gasolineras, como en Torreón, donde en unos cuantos meses se han abierto decenas de gasolineras, varias de ellas muy cercanas entre sí.
Por cierto que, en La Laguna, uno de los fuertes empresarios del ramo es Manuel de Jesús Bitar Tafich, quien fue compadre de Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, y tutor de sus hijos. En tanto que en Torreón domina el consorcio sinaloense Dos Estrellas, de Juan Antonio Muñoz Luévanos, y el grupo encabezado por Salomón Issa a través de la empresa Sisma, que tiene líneas de parentesco con los Tafich. (Con información de Gabriela Hernández.)








