La “Frida” de Salma críticas duras por “blanda”

Sanjuana Martínez

MADRID.- Con el fin de la 59 Muestra Cinematográfica de Venecia, la Frida de Salma Hayek, estrenada en la inauguración del magno evento, recibe un balance poco halagador al no convencer a algunos críticos que la calificaron de “Frida de Hollywood”, “versión desteñida” o “Frida tex-mex”.

La película recibió críticas tan negativas como considerarla una versión “edulcorada” y muy alejada de la realidad que vivió la pintora mexicana, Incluso la participación de un elenco de actores de primera se interpretó como un simple “reclamo de taquilla”.

“Frida, que también hubiera podido titularse Salma, por la cantidad de sí misma que ha puesto en ella la recoleta actriz mexicana”, dice la crítica del periódico ABC, que añade: “Todo un mundo llegado de fuera para recrear ese tex-mex a lo ‘gauche divine’ que se cae de bruces ante la presencia mexicanísima y visceral de Patricia Reyes Spindola, la actriz de “Ripstein, transplantada aquí como madre de Frida”.

Y enjuicia:

“Por lo tanto, la película firmada por Julie Taymor está destinada a no complacer del todo a nadie: ni a los artistas ni a los comunistas (y si quedara algún trotskista, no disfrutaría mucho con la escena de mimos y zalameos entre el León y la tigresa) ni a los mexicanos ni a los americanos y mucho menos a los Rockefeller”.

El periódico La vanguardia recuerda que Salma Hayek luchó contra Maddonna y Jennifer López por hacerse con el papel de Frida,, pero considera que la actriz mexicana “destiñe la vida de la pintora”:

“Un reparto largo pero con unos horizontes narrativos recortados. Frida se reduce a una aproximación en clave de leyenda feminista a una vida compleja…Frida está hecha con ganas, pero su conclusión resulta demasiado sometida al tópico, más fuerte si cabe que ningún otro en el filme de Taymor, de convertir a Frida Kahlo en un símbolo homologable para todas las mujeres.”

El crítico de cine Carlos Boyero, en el suplemento Uve del periódico El Mundo, define a Hayek como “la voluptuosa y guapa enanita” que ha “recorrido al capital norteamericano” para hacer e interpretar su película.

“No me molesta ni me aburre casi nada de las intimistas e históricas cosas que narran, pero soy incapaz de vibrar con las sensaciones al límite que vive la sensual, bisexual, medio genial y anticonvencional Frida Kahlo y su panzudo, politizado y aparatoso marido, Diego Rivera.”

Y agrega:

Es una película que pretende hablar del fuego interior, de los sentimientos desbocados, de la transgresión permanente, de la vitalidad y la factura que hay que pagar por vivir aceleradamente, pero lo transmite en forma epidérmica, académica, sin capacidad de contagio emocional.”

En la Revista de Agosto, del periódico El país, Ángel Fernández Santos considera que los “profundos y vivos colores”, a veces cercanos a la oscuridad, que recrean la auténtica vida del pintora mexicana, se ven reducidos a “colorines, a cosmética de estampita”.

“Es Frida una película blanda sobre una vida dura, sobre un tiempo duro y sobre una secuencia de acontecimientos más que dura, durísima, que la señora Taymor trivializa y acaramela.”

Explica que el gran elenco que interviene en la película no es más que un llamado de “glamour” que en filme se “desaprovecha, o se aprovecha como simples reclamos de taquilla”.

Analiza:

“La solvencia de los trabajos de Salma Hayek y Alfred Molina sostienen casi puede decirse que por sí solos  el bonito y endeble castillo de naipes organizado por Julie Taymor…”

En la crónica de El país, la corresponsal en Italia Lola Galán se refiere a Hayek como “la diminuta” actriz, y añade que ésta se vio precisada a contestar en Venecia a las preguntas que insultaban la película “cojea un poco del lado de la credibilidad, presentándose en algunos momentos como un producto edulcorado y falso, al estilo de Hollywood”.

Lietta Tornabouni, del periódico La Stampa, reseña su crítica:

“La película resulta en parte grotesca, en parte estereotipada (papagayos, plantas, melones, flores rojas, esqueletos…manifestaciones con el lema ‘El pueblo unido jamás será vencido’), en parte demasiado larga y lenta.”

Y describe los defectos del filme que pudieron haberse evitado:

“El exceso de familiaridad con la historia por parte de los actores, que abre a los no conocedores zonas incomprensibles. El exceso de preocupación por el relato, que genera poca emoción e incluso frialdad; la reacción entre la vida y el arte, entre los momentos de existencia y los cuadros, episodios y obras pintadas (la mayor parte de las obras de Frida Kahlo se componen de autorretratos)…”

La estatura de Salma Hayek también llamó la atención a los periodistas italianos, como a Simonetta Robiony, de La Stampa, que se refiere a ella como “minúscula, un metro y medio y poco más”.

Roberto Nepoti, de La Repubblica, afirma que la película es un “clásico de figurines de la época”, y señala:

“Lo peor de todo es que Juliet Taymor quería hacer otra película, apenas puede apuntar alguna secuencia casi experimental que contrasta notablemente con el tono convencional de todo el resto.”