Señor director:
En el fraccionamiento Lomas Verdes, sección VI de La Cúspide, municipio de Naucalpan de Juárez, Edomex, existen calles con nombres como los siguientes: José Manuel Hidalgo Esnaurrízar, General José Mariano Salas, Arzobispo Pelagio Antonio de Labastida, General Manuel Robles Pezuela y General Agustín de Iturbide, así como de otros conservadores mexicanos del siglo XIX.
A mi juicio, es incorrecto que traidores como los cuatro primeros citados den nombre a calles en el país, ya que en oposición a la Constitución de 1857, y desconociendo al gobierno electo de Benito Juárez, gestionaron con auxilio de tropas extranjeras la fundación de un protectorado francés en México. (Robles Pezuela murió convicto de traición, y De Labastida fue absuelto por la realpolitik.)
Manifiesto que no es reprobable que estas personas hayan militado en las filas de la derecha nacional, pues la pertenencia a una corriente de opinión es siempre respetable. (Y hago la aclaración de que Iturbide no fue traidor.)
Lo reprobable es que los otros citados hayan traicionado a su patria.
La traición de José Manuel Hidalgo Esnaurrízar fue inmensa, pues aprovechando su amistad con la emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo, dedicó cuatro años de su vida para convencer a Napoleón III de invadir a México e imponer al “emperador” Maximiliano de Austria. (Lo logró, como se sabe.)
Siendo México una república laica, resulta incongruente que el gobierno rinda homenaje a traidores que precisamente lucharon por derogar los principios esenciales de nuestra nación.
Hace algunos años se cambió el nombre a la ciudad de Puebla de Zaragoza, para que regresara a ser “de los Ángeles” que la trazaron, según se dice, y recientemente el obispo de Mexicali explicó a los mexicanos cómo el Papa influyó en la decisión correspondiente de cuatro ministros de la H. Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Desconcertado, pregunto a quien deba responder:
–¿Lo relatado es indicio de un proceso de negación histórica de la esencia nacional, o únicamente se trata de eventos anecdóticos inocuos?
–¿Los partidos de la izquierda mexicana operan una tendencia ideológica influyente que pudiese evitar actos vergonzosos como los que he narrado, o son meros centros de empleomanía y reparto de subsidios?
Atentamente
Julio Alfredo Blackaller Rodríguez
Posdata: Envío una fotografía de la placa con el nombre de la calle José Manuel Hidalgo Esnaurrízar.








