Hacia afuera, el rector de la UNAM, José Narro, busca afanosamente mayores recursos para la educación superior; pero hacia dentro tolera prácticas nepóticas y consiente los despilfarros del equipo de futbol americano Pumas CU, conducido por el head coach Raúl Rivera. En su apuesta por ese deporte emblemático, la institución invierte recursos cercanos a 20 millones de pesos al año, en tanto que a las otras 42 disciplinas que se imparten en la máxima casa de estudios destina alrededor de 6.7 millones de pesos.
Mientras el rector de la UNAM, José Narro Robles, aboga por un incremento sustancial en el presupuesto para la educación superior, los fondos con los que opera el Programa de Futbol Americano de la casa de estudios evidencia el despilfarro de recursos que toleran las propias autoridades universitarias con el argumento de que es el “deporte emblemático” de la institución.
En el único deporte por el que apuesta la UNAM, se invierten recursos cercanos a 20 millones de pesos al año, en tanto que las otras 42 disciplinas que se imparten en la máxima casa de estudios reciben alrededor de 6.7 millones de pesos, es decir, en promedio 160 mil pesos anuales.
El gasto excesivo ha ocasionado que los recursos que corresponden a otras áreas de la Dirección General de Actividades Deportivas y Recreativas de la UNAM (Dgadyr), incluso para el pago de honorarios del personal que ahí labora, se utilice para financiar al equipo de futbol americano que a pesar de todo el dinero que se le inyecta opera con un déficit millonario.
El manto protector que la universidad ha extendido sobre el equipo Pumas CU, sobre todo desde que Raúl Rivera se convirtió en el head coach en enero de 2008, cubre también las prácticas de dopaje que se aplican a los jugadores.
Proceso pudo documentar que hace dos años la directora de Medicina del Deporte, Cristina Rodríguez, alertó sobre el uso de sustancias prohibidas entre los jugadores de Liga Mayor. El 28 de julio de 2009, ella envió un memorando al entonces director de la Dgadyr, Luis Regueiro, en el que dio cuenta de la situación y sugirió que se realizaran controles antidopaje.
“He recibido diversos comentarios por parte del servicio médico de que existen evidencias de que a los jugadores de Liga Mayor de FBA se les están administrando hormonales (sic). Por lo anterior, y para evitar riesgos en la salud de los mismos, sugiero a usted que se realice un examen antidoping a los mismos, ya que en esta institución no debemos permitir el uso de estas prácticas antideportivas.”
Regueiro turnó copia del documento al secretario de Servicios a la Comunidad, Ramiro Jesús Sandoval, así como al rector Narro. La petición nunca fue atendida.
En entrevista con esta reportera, el actual responsable del deporte universitario, Severino Rubio, y el coordinador de gestión responsable del programa de futbol americano, Víctor Castañeda, rechazaron que los jugadores de Pumas utilicen sustancias prohibidas e incluso aseguraron que salieron limpios los 25 elementos a quienes se les practicó un control antidopaje en la Conade previo a su participación con la Selección Nacional en el Mundial de Austria 2011 (Proceso 1819).
Sin embargo, este semanario confirmó que el centro del equipo, Mauricio Bermúdez Pinete, elemento de tercer año, dio positivo por nandrolona, razón por la que ya no integró la Selección Nacional. Oficialmente, el 1 de julio pasado se informó que el jugador fue dado de baja “por lesión”.
Desequilibrios financieros
En esa misma entrevista, Severino Rubio señaló que en el equipo de futbol americano no se realizan controles antidopaje porque no hay suficiente presupuesto en la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA). No obstante, tanto la UNAM como el Instituto Politécnico Nacional (IPN) podrían testar a sus jugadores en el laboratorio de la Conade y no pagarían nada, ya que forman parte del Sistema Nacional del Deporte (Sinade).
Pero el dinero que no tiene la UNAM para controles antidopaje sí lo tiene para derrochar en otros gastos. Por ejemplo, en los anillos de campeones que recibieron los jugadores y el staff de coaches se erogaron alrededor de 2 millones de pesos este año. Cada pieza, que fue mandada a hacer con la empresa Jostens, la misma que diseñó los que recibieron los Empacadores de Green Bay por adjudicarse el Super Bowl XLV, costó cerca de 20 mil pesos.
En agosto de 2008, los Pumas CU realizaron un viaje de tres días a la ciudad de Belton, Texas, para enfrentar al equipo de la University Mary Hardin-Baylor, un colegio cristiano de División III en la NCAA, es decir, que juega prácticamente al mismo nivel que los universitarios.
Según está asentado en la auditoría de entrega-recepción que se realizó cuando Regueiro fue cesado del cargo y reemplazado por Héctor Hernández Bringas, dicho partido de preparación costó 1 millón 250 mil pesos. Se pagó un vuelo charter, transporte terrestre, hospedaje y alimentación para 90 personas; además, a Rivera se le entregaron 40 mil pesos para “compra de material de campo, utilería y uniformes para los jugadores, según las necesidades que surjan durante el viaje”; otros 74 mil pesos se gastaron en 51 visas para jugadores y para los integrantes de los staffs médico, de apoyo y de coaches.
Al subdirector de futbol americano, Manuel Rentería, y a Víctor Castañeda se les pagaron 49 mil 500 pesos por concepto de viáticos y boletos de avión “para coordinar los movimientos administrativos” del partido. También se erogaron 10 mil pesos en “el transporte de los coaches” de la universidad texana, entre otros gastos.
Dicho viaje no se tenía considerado en el presupuesto de ese año, razón por la cual se tomó dinero de otras áreas de la Dgadyr para financiarlo. El 2 de septiembre de ese año, Regueiro le informó a Pérez Castañeda que ya no había recursos para pagar la nómina del personal de honorarios de la Dgadyr en los cuatro meses que restaban de 2008.
La asignación del presupuesto para el futbol americano fue un dolor de cabeza durante la administración de Luis Regueiro. El derroche de recursos en ese deporte ocasionó problemas financieros para operar la Dgadyr. En vista de que ni el presupuesto asignado a su área ni los ingresos extraordinarios captados ni los recursos que otorgó la Secretaría de Servicios a la Comunidad fueron suficientes, Regueiro solicitó apoyo financiero al rector Narro para operar el resto del año.
Regueiro propuso un reparto equitativo del presupuesto y sugirió que se disminuyeran los gastos en el futbol americano. Pidió que, con excepción del clásico Pumas-Poli y la Final de la liga, el equipo universitario jugara como local en el estadio de prácticas Roberto Tapatío Méndez para evitar el alto costo que representa abrir el estadio Olímpico.
En un partido considerado de bajo riesgo se erogan más de 300 mil pesos, en tanto que en uno de alto riesgo se gastan más de 800 mil. El dinero es para el pago de seguridad al Gobierno del Distrito Federal, seguridad privada, taquilleros y cortadores, la nómina de empleados de servicios generales, de servicios médicos y de la Dirección General de Obras; así como sonido, operación de pantalla y atención a palcos. La respuesta del head coach fue que por ningún motivo habría cambio de sede.
Al cabo de 2008, lo que se invirtió fueron 17 millones 722 mil pesos, con un pasivo de 3 millones 527 mil pesos, recursos que se pagaron con el presupuesto de 2009.
Ante la falta de recursos, y las distintas peticiones del head coach para operar el futbol americano, a principios de 2009 Regueiro le informó a Rivera que se aplicaría el Programa de Austeridad y Racionalidad –de acuerdo a lo que se acordó los primeros días de enero de ese año con el rector Narro– para “reducir los gastos a lo mínimo indispensable, toda vez que no se consideró ningún tipo de aumento en el presupuesto asignado a esta dirección general”.
A partir de entonces, Rivera no cesó en pedir cuentas de cómo se ejerce el presupuesto. Como si fuera un administrador, hizo sumas y restas, multiplicó. Mandó oficios reclamando a Regueiro y su equipo de trabajo su falta de capacidad. Solicitó más dinero, pidió proyecciones de gastos, presupuestos, relaciones de gastos desglosados.
Guerra de oficios
A través de un oficio fechado el 15 de marzo, el head coach Raúl Rivera le dijo al titular de Deportes de la UNAM que sus decisiones administrativas reflejan el “nulo contacto” que ha tenido con el futbol americano.
Lo acusó incluso de tener a su deporte en “número rojos”, de que los “supuestos esfuerzos” que hace como director son para puros “eventos recreativos”. Le preguntó cuántos de los más de 52 mil atletas que estuvieron en programas deportivos tuvieron triunfos nacionales e internacionales o ganaron una medalla, premio o reconocimiento.
También le recordó que en 2008, por primera vez en 17 años, los Pumas fueron campeones –jugando en la Conferencia del Centro, donde no enfrentan a los distintos equipos del Instituto Tecnológico de Monterrey–, “lo que nos vuelve el programa más exitoso de su dirección y el mejor en nuestra área del país”, mientras que “usted con las trabas que ha puesto se empeña en demostrar qué tan caros somos como deporte”.
Con la justificación de que las autoridades universitarias le encomendaron la tarea de “cambiar la imagen del equipo hacia la comunidad universitaria, la sociedad civil y los demás deportes en relación a nuestro comportamiento, academia (sic) y lo relacionado a los recursos de este programa, he dado seguimiento puntual y detallado de los gastos que este deporte origina, por lo cual invierto gran parte de mi tiempo en la tarea de administración y revisión de los gastos que ésta genera”.
El head coach incluso dio instrucciones a Regueiro acerca de los pagos que debería cubrir y qué recursos utilizar para tales fines.
En 2009, la Dgadyr operó con 22 millones 400 mil pesos, más otros 9 millones 100 mil de ingresos extraordinarios que captó, lo que dio un total de 31 millones 500 mil. Sólo para el pago de combustible para la alberca se destinaron 7 millones de pesos. También se pagaron los pasivos de 2008 por 3.5 millones, lo que desató la ira de Rivera.
El 3 de abril de 2009, mediante oficio, Rivera le dio instrucciones a Regueiro para que no tocara el presupuesto asignado al futbol americano para pagar deudas de 2008, “de lo contrario –expuso– usted pone en riesgo el desarrollo de este programa, ya que como se lo he manifestado las fechas para poder realizar compras de utilería, ropa y planes de viaje de la categoría mayor se realizan en este momento”.
Y remató: “De no respetar mi decisión, lo responsabilizo a usted y al secretario administrativo de la dependencia (Rodrigo Ramírez) de cualquier acontecimiento que surja de las malas decisiones administrativas que perjudiquen al Programa de Futbol Americano”.
En otro oficio, Regueiro le respondió: “Hago de su conocimiento que esta máxima casa de estudios observa en su estructura organismos de control y supervisión del gasto, tareas que no se encuentran en las funciones del head coach, tales como recibir y administrar el presupuesto, ya que sus funciones son eminentemente técnico-deportivas”.
Otra vez por escrito, Rivera manifestó su inconformidad, acompañada de otra amenaza, cuando Rodrigo Ramírez solicitó a Víctor Castañeda los nombres de los proveedores a quienes habría que pagarles. “Le hago saber mi total desacuerdo con la forma de proceder de su dirección en materia administrativa, toda vez que pone en riesgo la operación del programa”. El head coach quería que le dieran el dinero para que él mismo realizara dichos pagos.
En agosto de 2009, la Dgadyr, la Secretaría de Servicios a la Comunidad, la Subdirección de Futbol Americano y la Dirección General de Presupuesto (DGPO) conciliaron erogar un monto de 16.7 millones de pesos para ese deporte, cantidad que no incluyó los gastos que generarían los juegos de semifinal y final.
A pesar del plan de austeridad, en 2009 los Pumas jugaron dos partidos en el extranjero contra Texas Lutheran University y Austin College. En 2010, viajaron otra vez a Texas para enfrentar a Sul Ross State University. Todas son escuelas privadas ligadas a corrientes religiosas de categoría División III de la NCAA. Información proporcionada por la Dgadyr indica que desde 1969 los Pumas no habían jugado un partido internacional.
Nepotismo
Raúl Rivera se convirtió en head coach de los Pumas CU gracias a que contó con el respaldo del entonces secretario administrativo de la UNAM, Juan José Pérez Castañeda, quien es su tío político. Pérez Castañeda también es familiar de Víctor Castañeda. El nepotismo de Pérez Castañeda, funcionario que en 2010 “se jubiló” de manera sorpresiva, también es una práctica común entre sus familiares.
Rivera dio de alta en la nómina de futbol americano a sus hermanos Jesús y Jorge. El primero es el médico geriatra que se desempeña en el programa de futbol americano infantil (Proceso 1819) y el segundo entró a trabajar en marzo de 2009 como “coach asistente de los coaches de la línea ofensiva de Liga Mayor e Intermedia” a cambio de 9 mil pesos, cantidad que se incrementó a 11 mil dos meses después.








