Política del garrote contra panistas disidentes

Rodolfo Montes

La noche del 1 de septiembre, el Palacio Legislativo de San Lázaro se estremeció con los aplausos del panismo en pleno que, con motivo del segundo informe de gobierno, hizo alarde de “unidad, cohesión” y hasta de “afecto” para el presidente de la República Vicente Fox, a quien legisladores, gobernadores y dirigentes panistas interrumpieron con su entusiasmo en por lo menos 27 ocasiones.

Ese día, señala el diputado panista Ricardo García Cervantes, fue “la fecha propicia y la oportunidad única” para mostrar “unidad y cohesión absoluta” con Vicente Fox.

Era la ocasión para “cerrar filas y demostrarle al presidente y a todo aquél que necesitara demostración, que hay unidad entre Fox y el PAN.

“Esa fue una señal necesaria, oportuna y conveniente, además de que le hacía falta a las imágenes de la política, para que no quede duda alguna de nuestra unidad, respaldo y afecto entre el panismo”, aseveró García Cervantes.

Sin embargo, en el partido la realidad es otra. De acuerdo con varios panistas y medios informativos, ahí se vive “en el rencor” y “anidan deseos de venganza” en contra de decenas de panistas “rebeldes” que, por cierto, son víctimas de campañas “inquisitoriales”.

Tal es el caso del diputado federal del PAN por Veracruz, José Sergio Rodolfo Vaca Betancourt Bretón, cuya renuncia a Acción Nacional parece inminente, luego de soportar durante más de cuatro años “el calvario” a que fue sometido por “la escoria disfrazada” que se ha ido apoderando del PAN.

En ese escenario, anticipa que se declararía diputado independiente y que, al concluir su función de legislador, buscaría ser candidato independiente a la gubernatura de Veracruz, seguro de que tanto en las encuestas del PAN como en las del PRI “tengo la preferencia del electorado para ese cargo público”.

Explica que “en el PAN también hay ladrones, mediocres, cobardes y convenencieros que dan codazo y zancadilla… son una porquería”.

Y, aún más, esa “porquería infiltrada” en el partido ha hecho de los estatutos y el reglamento de sanciones “su mejor arma para hacer a un lado a sus rivales políticos.

“Primero –refiere el legislador–, se valieron de los estatutos para acusarme de indisciplinado y de criticar a gobiernos panistas. Ahora lo hacen acusándome de ser un crítico sistemático del gobernador veracruzano Miguel Alemán y del líder petrolero Carlos Romero Deschamps.”

También en Guanajuato disentir de los gobiernos federal o del estado puede ser muy costoso: llega a pagarse con la expulsión o con sanciones que dejan a los responsables fuera de las convenciones para ocupar candidaturas.

El caso más evidente es el de Eliseo Martínez, exalcalde de León, expulsado en mayo último por haber hecho declaraciones contra el corporativismo panista.

Contendiente de Juan Carlos Romero Hiks para postularse como candidato a gobernador de Guanajuato, Martínez Pérez documentó prácticas fraudulentas en la convención y censuró la creación de centrales obrera, campesina, popular y magisterial por parte del PAN, que siguen siendo motivo de escándalo en la entidad.

Al mismo tiempo que Eliseo Martínez, fueron sancionados otros prominentes panistas, como el diputado federal Ricardo Schefield, quien criticó el “acarreo” de panistas al rancho San Cristóbal el 15 de junio del año pasado, para respaldar a Fox.

Así mismo, por impugnar el corporativismo panista en Guanajuato, perdieron derechos como militantes los exdiputados federales Alberto Cifuentes –uno de los 12 que votaron en contra del Fobaproa en diciembre de 1998– y Ricardo Ontiveros.

Estas sanciones, que vencerán en febrero del año 2003, los inhabilitan para buscar ser candidatos a las alcaldías en las próximas elecciones internas, y afectan seriamente a Cifuentes, que pretendía postularse para contender por el municipio de León.

El problema se agrava con el hecho de que el expulsado Eliseo Martínez logró articular un movimiento opositor en León que amenaza con liquidar la hegemonía del grupo panista que gobierna el ayuntamiento desde 1988, cuando ganó Carlos Medina Plascencia.

A ese movimiento se incorporó Manuel Bibriesca –exmarido de Martha Sahagún–, debido a que, dijo, el PAN ya no representa los ideales de sus fundadores.

La política del garrote ya tenía algunos antecedentes en Aguascalientes, donde se aplicó contra varios panistas “rebeldes”. Una de sus víctimas fue el exdiputado federal blanquiazul Benjamín Gallegos Soto, por oponerse a la mancuerna PAN-PRI en diciembre de 1998 para crear el Fobaproa.

El 12 de septiembre de 1999 recibió su castigo. La Comisión de Orden del PAN le notificó que quedaba expulsado, y los diarios de Aguascalientes (Página 24, Tribuna y El Hidrocálido), así como la revista Foro de Crisol, señalaron que, “en el completo sigilo y en forma inquisitorial”, la Comisión de Orden adoptó esa decisión con el argumento de que Gallegos Soto “mostró posturas diferentes” a las de Felipe Calderón Hinojosa, entonces dirigente nacional y actualmente coordinador del grupo parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados.

Conocido en Aguascalientes como “el bronco”, Gallegos hizo frente al “rencor y deseos de venganza que anidan en el corazón” de los panistas rivales, apeló la sentencia, ganó y hoy es senador, aún por el PAN.

Pero una investigación de Proceso reveló que, en la actualidad, por lo menos una veintena de diputados federales de los estados de México, Jalisco, Yucatán, así como del Distrito Federal, están sometidos a proceso por la Comisión de Orden y Respeto del Consejo Nacional del PAN, que preside Francisco Molina, exprocurador general de Justicia en Chihuahua, excomisionado para el Combate al Narcotráfico de la PGR y hoy oficial mayor de la Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo.

Al solicitar información sobre esos legisladores y su situación particular, Enrique Correa, secretario técnico de la Comisión de Orden y Respeto, se limitó a señalar que se trata de “asuntos delicados de los que tenemos prohibido hablar”.

El caso de Veracruz

Sobre su caso, Vaca Betancourt dice que no conoce la resolución de su sanción, y enfatiza: “Ni en los regímenes totalitarios contra los que ha luchado el PAN toda su vida le niegan a uno ver su sentencia”.

En entrevista en el recinto parlamentario del Palacio Legislativo, revela que Jorge Lara, Patricia Martínez y Ricardo Torres, integrantes de la Comisión de Orden, se comprometieron a proporcionarle la notificación de su sanción, en la que se le suspende de todos sus derechos partidistas hasta febrero de 2004.

Advierte que si dentro de esas sanciones fue inhabilitado para ser candidato al gobierno de Veracruz, el próximo “miércoles a más tardar renuncio al PAN, y conmigo se irían cuando menos siete regidores veracruzanos. Yo siempre cumplo mi palabra”.

Apenas se le pregunta el origen del proceso, Vaca Betancourt se suelta: “Yo he tenido, en cuatro años y medio que llevo de pertenecer a Acción Nacional, una serie interminable de problemas con algunos panistas de la ciudad de Veracruz.

“Me invitaron por primera vez hace casi 32 años a entrar al PAN; luego me invitaron a ser candidato a la alcaldía, a diputado local y más tarde a diputado federal, para enseguida proponerme la candidatura a la alcaldía de Veracruz, que no acepté. Finalmente, en marzo de 1998, hubo una quinta invitación de un grupo minoritario de Acción Nacional. Acepté y me afilié, entrando por la puerta grande.

“En la convención en abril de 1998 gané. Desde ahí comienza mi calvario con los dirigentes municipales. Por el solo hecho de haberme invitado la minoría, se han dedicado a hacerme la vida de cuadritos.”

Y no sólo para la dirigencia panista de la ciudad es incómodo Vaca Betancourt. El gobernador de la entidad, Miguel Alemán, “me ha calificado como una peste para su administración; todo, porque en 1999 lo denuncié por haber comprado cuatro helicópteros sin licitación; también, porque nombró procurador a Pericles Namorado Urrutia cuando estaba impedido y duró cuatro días; lo obligué a que renunciara; también promoví juicio político contra Edith Rodríguez, secretaria de Salud con Patricio Chirinos, y, en un hecho insólito, sin precedente en la historia de Veracruz, la inhabilitaron, que por culpa mía…

“Luego viene la reforma constitucional de la entidad, que hizo Alemán a su medida y conveniencia, por lo que recorro el estado hasta que se ve obligado a pulirla y a quitarle muchos defectos. Paralelamente,  promuevo un amparo –que sigue en trámite– porque esa reforma es inconstitucional.”

Cuando parecía que el hostigamiento había cesado, Vaca Betancourt volvió a ser objeto de ataques, y todo porque, dice, aceptó contender en el 2000 como candidato a diputado federal, porque así se lo pidió Luis Felipe Bravo Mena en calidad de presidente del CEN del PAN, “para ayudarle al candidato presidencial Fox a obtener la mayor votación en la entidad.

“Me registraron el último día, el 30 de abril, y comencé campaña el  6 de mayo. Tuve que entrar clandestinamente a instalar mi cuartel de campaña en el comité municipal un domingo, porque la dirigencia no me permitía ingresar. El día de la elección dejaron de cuidar hasta 18 casillas, no a mí, sino al PAN y a Fox. A pesar de eso, gané con 115 mil votos, la segunda votación en importancia en la República Mexicana, por lo que en mi distrito Fox alcanzó el primer lugar; ni en Guanajuato obtuvo esa votación.”

En cuanto a su labor como legislador, abunda: “Cuando lo de la Nueva Hacienda Pública, le hice ver al secretario de Gobernación, Santiago Creel, que no sólo votaría en contra de ésta, sino que también haría campaña para bloquearla… llevo el primer lugar en intervenciones en tribuna ante el pleno de la diputación federal (21), y en Veracruz establecí récord: pasé 193 veces en 19 meses. He visitado mi distrito más de 100 veces y sé que tanto en las encuestas del PAN como en las del PRI llevo el primer lugar en la intención del voto para ser el próximo gobernador, mediante las elecciones del 5 de septiembre de 2004.”

Pero a Vaca Betancourt le cambia el rostro al recordar que “a toda esta escoria disfrazada de panistas que se sienten dueños del partido en Veracruz les interesa la alcaldía porque hay presupuesto y, por lo tanto, dinero para robar… porque en el PAN también hay ladrones”.

Y pone nombre a quien dirige las acusaciones, regaños y amonestaciones: “Ahora los encabeza el presidente del comité municipal actual del PAN. Se llama Vicente Ramírez, que no es ni de Veracruz, sino de Puebla, y es el que ha impulsado la decisión de que me expulsen.

“Ramírez no sólo me acusa de criticar a gobiernos panistas, sino que ahora me quiere prohibir que haga lo mismo con el gobierno de Alemán, con Carlos Romero Deschamps y con el rector de la Universidad de Veracruz…”