Los Afanes De Lucimiento, Además De Los Intereses Económicos Que Se Encuentran Detrás De La Edificación De Obras Faraónicas Fueron El Motivo Por El Que Las Autoridades De Jalisco Erogaran Innecesariamente Grandes Cantidades De Dinero Para Realizar Los Juegos Panamericanos De Guadalajara 2011. Buena Parte De La Infraestructura Ya Existía Y Bastaba Con Renovarla Y Adecuarla Para La Justa Continental, Con Lo Cual Se Hubieran Ahorrado Sumas Millonarias En Beneficio De Una Población Azotada Por La Crisis Económica Y Los Fenómenos Naturales. Guadalajara, Jal. El Gasto De Al Menos 3 Mil Millones De Pesos En La Construcción De Las Sedes Para Los Juegos Panamericanos Fue Injustificado, Pues Había La Opción De Adecuar Instalaciones Ya Existentes. Sin Embargo, Las Autoridades Prefirieron El Lucimiento Y Privilegiaron Los Intereses Comerciales De Las Empresas Que Se Beneficiaron Con Este Evento. En 1998 Guadalajara buscó la sede de los Panamericanos que se realizarían en 2003, pero Santo Domingo ganó la nominación. El ayuntamiento tapatío, encabezado en aquel tiempo por César Coll Carabias, presentó un proyecto –plasmado en un folleto– que planteaba la utilización de sedes deportivas como el estadio Jalisco; el Club Atlas Colomos; la alberca olímpica de la Universidad de Guadalajara, y el estadio de atletismo de la Unidad Deportiva Revolución, entre otras instalaciones, idóneas para ser escenario de una justa como la panamericana. contemplaba la edificación del estadio de hockey, el complejo de gimnasia, el patinódromo y la Villa Panamericana. En contrapartida, el Comité Organizador de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 (Copag) construyó 22 sedes nuevas. En entrevista con este semanario, Alejandro Mendo Gutiérrez, académico del Departamento de Hábitat y Desarrollo Urbano del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), asegura que la adecuación de los espacios existentes, además de representar menor gasto, hubiera permitido que las clases populares accedieran a las instalaciones deportivas. “No hay política pública que sustente esta construcción de escenarios deportivos para los Panamericanos. Se impuso un criterio cortoplacista para aprovechar los reflectores y con una coyuntura comercial descarada”, sostiene el también fundador del Observatorio Urbano de la Región Centro Occidente de México (OURCO). Y detalla: “Se buscó apantallar con ostentosas instalaciones en vez de hacer más accesibles como espacios ciudadanos las sedes deportivas existentes. Prefirieron ese criterio mercantilista en el que los estadios tienen nombres de bancos, de corporativos o de empresas automotrices. ¡Eso no debería ser posible cuando hablamos de espacios públicos, pues fueron construidos con dinero del erario! “Había sedes suficientes. Por ejemplo: el estadio de basquetbol Río de Janeiro, en la colonia Monumental, y el de voleibol que está cerca del Mercado de Abastos”. Aunque se rescataron algunos espacios, como el parque San Rafael, afirma el especialista, no se pensó en beneficiar a las clases populares. Al contrario, dice, el gobierno se enfocó en ubicar las sedes al poniente de la ciudad, en favor de un sector pudiente, en zonas privilegiadas que ya tenían suficientes instalaciones deportivas. “Y por si fuera poco, el gobierno dio pie a un jugoso negocio inmobiliario al poniente de la ciudad, en un área que según la ley y el sentido común debía ser conservada por verde y frágil ¿Para qué detonar la mancha urbana al poniente?”, cuestiona el experto. ?????????????????????????????????????????? En el cuadernillo informativo que sustentaba la candidatura de Guadalajara para los Juegos de 2003 se consignaba una veintena de sedes ya existentes, y que sólo necesitaban remodelación, las cuales no fueron consideradas en 2007 por el gobierno de Emilio González Márquez y del alcalde tapatío, Alfonso Petersen Farah, para el proyecto de 2011. En cambio se optó por erogar millonadas en nuevos escenarios. Por ejemplo, en su proyecto original, Coll Carabias proponía como escenario para el atletismo una ampliación del estadio de la unidad deportiva Revolución para dar cupo a 10 mil espectadores. No obstante, para la justa de 2011 el gobierno del estado se empecinó en construir uno nuevo. Los organizadores batallaron para encontrar un predio para edificarlo. Incluso gastaron 100 millones de pesos en un proyecto fallido en la Barranca de Huentitán (Proceso 1823). Al final se construyó en “La Curva”, en Zapopan. Hubo tantos retrasos que la pista se certificó tres días antes de la inauguración de los juegos (Proceso 1824) y el listón se cortó el 19 de octubre, a cinco días de que la justa había arrancado y cuatro días antes de que comenzaran las competencias de pista y campo. La inversión fue de mil 200 millones de pesos. Por su parte, el maestro Juan José Morales Aceves, del Departamento de Cultura Física y Deportes de la UdeG, destaca que a pesar de todo el estadio de atletismo es de primer mundo, pero afirma que le preocupa el futuro del inmueble: “Hay notas periodísticas en el sentido de que terminados los juegos lo van a convertir en estadio de beisbol. Ya que costó tanto trabajo tener esta instalación, queremos que se mantenga como estadio de atletismo –máxime que cuenta con una pista certificada por la federación internacional– para el desarrollo de esta disciplina en México. Nos preocupa que echen por la borda este esfuerzo que debe ser un legado para el atletismo en Latinoamérica.” En lo que toca al basquetbol, el proyecto de 2008 proponía que las competencias se desarrollaran en el Coliseo de la UdeG, “que requiere adaptaciones menores; cuenta con capacidad para 8 mil espectadores y está totalmente cubierto”. Este escenario es tan funcional que el 23 de octubre pasado albergó un partido amistoso entre las quintetas de México y Brasil. Sin embargo, para los juegos de 2011 las autoridades jaliscienses llevaron el baloncesto al domo del Code, que sólo dispone de 2 mil 500 localidades. Aunque la UdeG dispone de una alberca olímpica techada con capacidad para mil 500 butacas, en vez de ampliarla el gobierno de González Márquez prefirió construir el centro acuático que leva el nombre del banco Scotiabank, que si bien, tiene aforo para 3 mil 500 personas y una espectacular arquitectura, ocupa áreas que fueron arrebatadas al parque Metropolitano. “Hasta en estos temas del deporte y el equipamiento necesario para la ciudad prevalecieron las diferencias políticas; en este caso entre el gobierno del estado y la UdeG. Esa universidad tenía áreas utilizables, pero el distanciamiento político evitó que fueran utilizadas”, reflexiona Mendo. ???????????????????????????????????????????? Para realizar las peleas de box, el folleto de Coll Carabias proponía el auditorio Benito Juárez; con capacidad para más de 10 mil espectadores. En vez de utilizar este escenario, o la mítica arena Coliseo (con aforo de 5 mil personas), el Copag optó por improvisar una arena con mil 500 lugares en la Expo Guadalajara, espacio más apropiado para ferias comerciales. Hasta ahora no se sabe cuánto costó la habilitación de este espacio. Para el handball, el librillo sugería remodelar el gimnasio Joly Ramírez, con espacio para 2 mil espectadores; pero se construyó el gimnasio San Rafael, con apenas mil 500 lugares y un costo de 50 millones de pesos, de acuerdo con datos de Transparencia. Por lo que atañe al ciclismo, el cuadernillo sugería la remodelación del velódromo abierto de la unidad López Mateos. “Requiere adaptaciones menores y tiene capacidad para 4 mil espectadores”, indica el folleto aunque no especifica si se techaría o no este escenario. No obstante, el año pasado se concluyó un velódromo en el Code paradero, que costó 49 millones de pesos y presentó fallas estructurales que obstruían la visibilidad e incluso causaron la muerte de un juez (Proceso Jalisco 292). Así mismo, proponía modernizar la ya mencionada alberca olímpica de la UdeG, con aforo para mil 500 espectadores, a fin de que ahí se efectuaran las pruebas de natación y nado sincronizado. Para tenis, bastaba con las canchas del ostentoso Club Puerta de Hierro, donde siempre ha existido una tradición tenística y en los fraccionamientos aledaños vive el segmento de público aficionado al deporte blanco. Una vez más, en lugar de adaptar las instalaciones existentes, la Copag prefirió devastar las áreas verdes del parque Metropolitano y erogar 213 millones en el centro acuático y 138 millones en el Complejo Telcel de tenis. Aunque modernos y funcionales, la construcción de estos escenarios causó un daño ecológico irreversible. Este parque fue concebido originalmente por Octavio Velasco, su creador, como un pulmón para la ciudad (Proceso Jalisco 250). En el proyecto de 1998 se proponía que para las competencias de esgrima y racquetbol se usara el lujoso Club Hacienda San Javier, con capacidad para 800 espectadores. Asimismo, planteaba que se podrían hacer adaptaciones en el suntuoso Club Atlas Colomos, para tener mil 500 espectadores en judo, karate, tenis de mesa y clavados, y 200 en squash. Entre otras sedes propuestas para Guadalajara 2003 estaban el teatro del IMSS con aforo para mil 200 espectadores, para halterofilia; el gimnasio México 68, de mil 500 espectadores, para la lucha; la alberca del Code, con mil 200 butacas, para el waterpolo y el Guadalajara Country Club, para pruebas ecuestres. Para badminton y taekwondo se proponía el gimnasio de la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG), con capacidad para 2 mil espectadores; y en esa misma institución educativa realizar las competencias de tiro con arco. En vez de aprovechar la infraestructura existente, el gobierno construyó escenarios, como el gimnasio de usos múltiples en el Code II, de 16 millones, así como el foro de halterofilia y los complejos de racquetbol, squash y frontón; de cuyos costos no se encontró información en páginas de transparencia. La propuesta contemplaba realizar los eventos de frontón en el Club Guadalajara –demolido por Jorge Vergara en el 2008– y albergar el volibol en el domo del Code, con una remodelación para instalar 5 mil lugares. El pentatlón, el triatlón y vela se verificarían en Puerto Vallarta. Para el futbol, se presentó como opción el estadio Jalisco (con aforo para 65 mil espectadores), el 3 de Marzo y como sedes alternas el Nou Camp, de León; La Corregidora de Querétaro, o el estadio Tecnológico, en Monterrey. Finalmente, el futbol se albergó en el nuevo estadio Chivas, donde las entradas fueron pobres, excepto en los partidos donde México disputó medalla. Las sedes del proyecto original que sí se utilizaron para los Juegos de 2011 son: la sala de prensa, en la Expo Guadalajara, el boliche en el Bolerama Tapatío y el Club Cinegético Jalisciense para tiro. Alejandro Mendo concluye: “Esta construcción de ostentosas sedes se hizo sin una discusión amplia y seria de por medio. Por eso surgen varias preguntas: ¿Cuál es el criterio o la política pública que se utilizó para la construcción de estos escenarios deportivos? ¿Es sólo un negocio aprovechando la coyuntura de los juegos? ¿Qué hay detrás de esto? ¿Negocio o una verdadera política pública de largo aliento? ¿Se apostará para que Guadalajara sea una sede internacional del deporte de alto rendimiento? ¿Se enfocará con un impulso de recreación y ocio a la población buscando su salud ante los problemas de obesidad? Si ese fuera el caso, creo que no hubo análisis ni una discusión serena ni fundamentada al respecto. Todo fue basado en criterios políticos y económicos y ocurrencias de coyuntura.” La edificación de la Villa Panamericana tampoco estuvo exenta de controversias y problemas. Para colmo, el miércoles 2, la Dirección de Inspección a Reglamentos del ayuntamiento de Zapopan clausuró las plantas de tratamiento del conjunto habitacional, luego de que el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) notificó que había descargas de aguas negras en la reserva natural del bosque La Primavera. La clausura se mantendrá, apuntaron los funcionarios de SIAPA, hasta que los responsables reparen los daños y solucionen el problema de las descargas.








