Partidero

Independientemente de ser el canal del gobierno del estado y que, por ende, gozó de todas las facilidades, el Sistema Jalisciense de Radio y Televisión  (Canal 7 o C7) hizo una buena transmisión de los XVI Juegos Panamericanos pese a estar conformado preponderantemente por un equipo de entusiastas novatos, algunos venidos de otras televisoras oficiales y casi todos ellos entendiblemente acríticos hacia el comité organizador (Copag). Y aunque el C7 se enlazó con prácticamente todas las televisoras culturales del país, el prietote en el arroz fue que, inopinadamente, la empresa cablera Megacable, con fuerte presencia en el noroeste, sacó de su barra dicha señal. Y es que (no de manera casual, pues se ha hablado mucho de negociaciones con Televisa) Megacable, propiedad del mochiteco Enrique Yamuni, da preponderancia a todos los canales de la empresa de Emilio Azcárraga Jean en detrimento del resto, entre ellos los canales europeos. El director del SJRT, Samuel Muñoz, ignora cuál es la razón de que no estén en la programación de Megacable. En no pocas ocasiones, en distintos medios informativos se ha hablado y escrito del interés del cuasimonopolio para hacerse de este servicio por cable. Lo cierto es que de continuar esta tendencia de eliminar a las televisoras culturales –tampoco está el Canal 44 de la Universidad de Guadalajara–, no sé a dónde vayamos a parar con tan poca competencia y una televisión tan comercial como la de Televisa y Televisión Azteca, cuyas ofertas no elevan siquiera un poco el espíritu de los televidentes.

Por la sempiterna improvisación, al hacer las cosas al aventón, sin estudios de movilidad, el servicio de transporte Buho (Bus Horario Nocturno), que opera de las 11 de la noche a las cinco de la mañana, ha resultado un fracaso tanto en Guadalajara como en Puerto Vallarta. En el caso de la capital tapatía, las dos únicas rutas que pueden ser redituables algún día son las que comunican hacia Santa Fe en Tlajomulco de Zúñiga y la de Tonalá, que movilizan apenas a unas 80 personas, según los permisionarios. Mientras tanto, en Vallarta –afirma el reportero Miguel Ángel Infante– las dos rutas nocturnas operan vacías, por lo que los concesionarios avizoran un fracaso. La conclusión, tanto para Guadalajara como para el balneario costero, es que  mejor se amplíe el horario del servicio normal hasta la medianoche y que se dejen de .resolver el problema sobre el escritorio. Lo que se tiene que hacer es reestructurar todo el sistema de transporte urbano, particularmente en esta capital, en donde, pese al crecimiento desmesurado de la zona metropolitana, no se ha dado un solo paso para ponerlo al día y desmotivar el uso y abuso del automóvil.

Hace 13 meses se publicó en este semanario (Proceso Jalisco 308) una denuncia de la enfermera Bertha Alicia Soria Plascencia en el sentido de que un centenar de personas fue estafada con cerca de 3 millones de pesos por los esposos Brenda Núñez Éboli y Jesús Navarro Merito, quienes cobraron entre 15 mil y 150 mil pesos por conseguir una plaza en el organismo descentralizado Hospitales Civiles de Guadalajara. Jesús Navarro, quien aceptó cobrar con la autorización de sus jefes, nunca cumplió su promesa y las demandas judiciales no se hicieron esperar. En marzo pasado fue detenido en Puerto Vallarta. También fue aprehendida su esposa Brenda, quien hace poco fue dejada en libertad. Brenda es hermana de Saraí Núñez Éboli, quien a decir de la denunciante es la que autoriza las plazas tanto en el hospital Fray Antonio Alcalde como en el Juan I. Menchaca en su calidad de vocal del OPD. Sin embargo, esta mujer nunca ha sido requerida por la Procuraduría General de Justicia del estado, no obstante que ya han transcurrido meses desde la detención de Jesús Navarro. Menos aún se ha reparado el daño a quienes, con la ilusión de obtener trabajo, erogaron sumas importantes. Por otro lado, Bertha Alicia Soria afirmó que en la Comisión Estatal de Derechos Humanos le pusieron obstáculos para levantar su queja, “aunque finalmente el licenciado Arturo Briseño Loza la aceptó”.

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