“El velador”, filme sobre la última morada narco

MORELIA, Mich.- Natalia Almada es la creadora del documental El velador, donde se ve a Martín como el ángel de la guarda que vigilia de noche los extravagantes mausoleos del panteón Jardines de Humaya, ubicado en Culiacán, Sinaloa, camposanto donde yacen los restos de narcos y capos.

La historia ha recorrido festivales internacionales: Cannes, Nueva York, Australia, Los Ángeles, Lima y, el más reciente, el de esta metrópoli.

La directora cinematográfica cuenta a Proceso que le interesaba filmar algo sobre la violencia en México. En dicho cementerio ya había grabado una entrevista con el escritor Élmer Mendoza, hacia 2005, para su primer largometraje Al otro lado. Después, tuvo curiosidad de ver cómo se hallaba el lugar:

“Era junio o julio de 2009. En esa época la cifra de muertes era más o menos de 18 mil, y cuando llegué al panteón me impresioné porque las capillas que conocí en 2005 ya eran nada, eran chiquititas en comparación a lo que se estaba construyendo. Las edificaciones de los difuntos ya eran súper monumentales. Luego estaban excavando un hoyo nuevo enorme, porque ya no había espacio para los cuerpos. Se veía un reflejo muy real de lo que estábamos viviendo en el país, porque se veía el crecimiento, la opulencia, la extravagancia y la cantidad de muertos. Se observaba en las lonas las fotos de los difuntos y me di cuenta que todos eran menores que yo, poquísimos pasaban de los treinta años.”

Entonces, decidió crear un proyecto sobre la violencia a través de la vida cotidiana del panteón.

 

Cinta “casi muda”

 

En la película no hay narración, ni diálogos, ni entrevistas.

–¿Cómo se le ocurrió sólo mostrar imágenes? ¿Cómo buscó ese estilo donde con frecuencia se ven a los albañiles construyendo capillas y al velador?

–Las cosas toman su forma según la situación, fue muy claro al principio del rodaje que la gente no hablaría. No es posible acercarse, porque es un momento muy serio y delicado: es un cementerio y la gente está de luto. El acercamiento no puede ser a través de la palabra, entonces hay un cierto código de silencio que hay que respetar, y al darme cuenta de eso tuve que aceptar que debía encontrar la forma de crear una película casi muda.

–¿No se dejaban entrevistar las personas?

–No es que no se dejen; los que quieren, aceptan. Para mí, las conversaciones no eran tan interesantes. La gente te suele decir lo que tú quieres escuchar por ser una situación difícil; no se comprometen, no se quieren arriesgar, no quieren decir algo que les pueda causar problemas por lo cual al final es un diálogo muy restringido y te da poco. La verdad, no te demuestra tanto

“Me surgió (así) la idea de la relación entre el silencio y la violencia. Ver a través de los gestos de las personas, la rutina en el panteón, detalles del sitio, el trabajo de los albañiles, el sol, la luz, todo eso. Sí se puede lograr hablar sobre la violencia sin tener que decirlo y quizá, provocar la sensación de tensión y tristeza que se siente en ese lugar.”

Almada ya encontró distribuidor para El velador. Es la Cineteca Nacional, que incluirá el documental en el Foro de abril próximo y también será parte de Ambulante 2012.

–Se ven los zapatos rotos de los albañiles y el lujo de los mausoleos. ¿Era su intención mostrar que el muerto tenía todos los lujos y el vivo no?

–Sí, para entender la violencia que sufre el país es muy importante contextualizarlo en nuestra situación socioeconómica. Para mí, este problema surge de una situación económica, de una desigualdad, de falta de oportunidades, los ninis, en fin, se puede ver desde diferentes puntos de vista. Quería reflejar ese contexto en el que esta violencia crece.

La realizadora señala que el cementerio ha sido objeto de un sinnúmero de reportajes, pero se le hace fácil la lectura del panteón “como un lugar de la opulencia del narcotráfico, la riqueza, el poder, la narcocultura, la moda, etcétera”. Insiste:

“Se me hace una lectura muy superficial. Opino que las capillas reflejan algo muy humano, en el sentido de que todos quieren ser recordados. Esa gente se muere muy joven y tienen unas vidas muy pesadas, entonces, se entiende el porqué de una capilla grande y lujosa. No se trata de decir qué está bien o mal”

El velador es financiada por la televisión pública estadounidense PBS, y  diferentes becas como la Fundación de Sundance y otra en Ámsterdam. Almada cuenta que se proyectará el filme de 72 minutos por PBS en 2012.