Señor director:
En Proceso 1241 se publican segmentos, inconexos y dispersos, de la entrevista que me hicieron los periodistas César Cruz y Jaime Velázquez. Entre ellos destacan las siguientes afirmaciones:
1. “Eduardo de la Vega confirmó a Proceso la existencia y utilización de equipos de radio para espiar al EPR, los cuales fueron comprados en Estados Unidos.
“Y explicó que el CEG fue una oficina legal con permiso de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para operar frecuencias exclusivas, y que los equipos utilizados fueron entregados a la administración de Murat.”
2. “Acerca de los procedimientos utilizados en el sexenio de Carrasco en los trabajos de investigación, De la Vega no desmiente que ‘con micrófonos que captan a través de las paredes’, como dicen los informes dirigidos a Murat, fueron vigilados los presuntos miembros del EPR, ahora detenidos en la penitenciaría de Ixcotel.”
Conviene aclarar lo siguiente, relativo al período del 1 de marzo de 1997 al 30 de noviembre de 1998, en que fui titular del Centro de Estudios Gubernamentales (CEG).
1. Durante ese período no conocí de la existencia de cualquier sistema, radio, equipo, artilugio o similar, que hubiese sido o hubiese podido ser utilizado para interceptar ilegalmente comunicaciones electromagnéticas, inalámbricas o no, en el CEG o en cualquier otra dependencia gubernamental.
2. Durante ese período conocí de la adquisición, por parte de la Procuraduría General del Justicia del Estado de Oaxaca, de un equipo de radio encriptado, de alta confidencialidad, con cinco repetidoras fijas y una portátil, y transmisores-receptores portátiles y semifijos. Este equipo fue comprado a Motorola, previa autorización del gobierno de Estados Unidos a esa empresa, debido a las disposiciones legales del gobierno estadunidense para combatir el crimen organizado. La SCT tramitó y autorizó, como es su responsabilidad y atribución, el uso de una frecuencia exclusiva para operar en el espectro radial, una vez que el gobierno del estado de Oaxaca cumplió todos los requisitos legales del caso e hizo los pagos correspondientes. En el acta de entrega-recepción de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Oaxaca se encuentran debidamente registrados, inventariados y entregados todos estos bienes. Este equipo sirve para establecer comunicación sin peligro de intercepción-interpretación no autorizada; no sirve para interceptar transmisiones.
3. Durante ese período desconocí la existencia de cualquier micrófono, sistema, artilugio o similar usado para vigilar, a través o no de las paredes, a miembros del EPR detenidos en la penitenciaría de Ixcotel. Por lo mismo, no estoy en condiciones de confirmar o desmentir su eventual existencia.
Estoy convencido del profesionalismo y sano interés de sus reporteros por brindar información veraz y oportuna. Agradeceré a usted la publicación de la presente en su revista, en la dimensión y ubicación del reportaje motivo de la presente, según los términos de la Ley de Imprenta.
Atentamente
Francisco Eduardo de la Vega
y de Ávila
Respuesta de los reporteros
Señor director:
Eduardo de la Vega señala que, durante su paso por el CEG, no conoció de sistemas o equipos para “interceptar ilegalmente comunicaciones…”. Tal afirmación no fue empleada por nosotros en ninguna parte del texto.
Utilizamos la expresión “espiar al EPR” en su sentido académico de acechar, observar disimuladamente lo que se dice o hace, y también en el de conseguir informaciones secretas, sin que el grupo armado lo supiera. Y esto lo reconoció el exdirector del CEG en los términos publicados:
“No sé si se hizo con micrófonos o con informantes infiltrados. Lo que sí sé es que fue determinante contar con esa información para responder a los ataques de una máquina de guerra como lo es el EPR.”
Las demás aclaraciones de Eduardo de la Vega sólo confirman la información vertida en el reportaje.
Atentamente
César Cruz y Jaime Velázquez








