La Loba, una historia de impunidad El gobernador Montiel dejó solo al presidente municipal de Chimalhuacán

Los hechos sangrientos ocurridos en Chimalhuacán no sólo fueron una muestra elocuente de barbarie entre grupos priístas, sino que, además, pueden constituir un acto de negligencia criminal del gobierno de Arturo Montiel.
Desde el sábado 12 de agosto, el presidente municipal electo de esa población de casi 500 mil habitantes, Jesús Tolentino Román Bojórquez, envió una carta al gobernador Montiel para advertirle sobre el ambiente enrarecido que se vivía.
El próximo jueves 17 de agosto –expuso Tolentino–, en ceremonia oficial tomaré posesión del cargo de presidente municipal constitucional de Chimalhuacán, una alta y honrosa responsabilidad que me fue conferida por la ciudadanía de este municipio.
Además de reiterarle mi sincero deseo de contar con su honrosa presencia en tan importante evento, quiero manifestarle mi preocupación, que también es la de muchos ciudadanos, ante la posibilidad, nada remota, de que antes, durante o después de dicha ceremonia pudieran suscitarse actos de violencia que no sólo empañarían este acto de relevo, sino que además podrían llegar a perjudicar la tranquilidad y la integridad de ciudadanos pacíficos.
Como es del conocimiento del gobierno que usted encabeza, durante el proceso de elección interna y, sobre todo, después de que éste concluyó con mi nominación como candidato del Partido Revolucionario Institucional, un reducido grupo de inconformes, alentado abiertamente por la señora Guadalupe Buendía Torres, se ha dedicado a propalar a los cuatro vientos que ellos se encargarán de impedir, a como dé lugar, que la nueva administración tome posesión y pueda llegar a gobernar pacíficamente.
En virtud de lo anterior y de manera respetuosa, solicito a usted su intervención a fin de proveer todo lo necesario, particularmente la protección de la policía estatal para garantizar que dicha ceremonia de toma de posesión pueda transcurrir en forma pacífica y ordenada y poder, así, dar cumplimiento al mandato ciudadano expresado en las elecciones constitucionales del pasado 2 de julio, y cuya legitimidad ha sido corroborada por las instancias legales correspondientes.
En entrevista con Proceso, Tolentino afirma: “Es difícil pensar que Arturo Montiel no haya estado informado de esta celada”.
Y a pesar de decirse “amigo, amable, respetuoso y cálido” del gobernador del Estado de México, Tolentino, va más allá:
“Montiel debe dar la cara, debe ser investigado conforme avancen las pesquisas para dar con los autores intelectuales de la emboscada… sin duda el gobernador sabe en dónde está escondida La Loba (Guadalupe Buendía Torres) ¡Claro que lo sabe!”.
–¿Con qué elementos cuenta para decir que los hechos fueron premeditados?
–Qué se puede pensar cuando usted con anterioridad pide apoyo de seguridad y le envían un ridículo número de 150 elementos, que no intervienen sino hasta después de avanzada la violencia.
–¿A quién responsabiliza de estos hechos?
–A Guadalupe Buendía Torres, Salomón Herrera Buendía y Carlos Cornejo Torres, principalmente.
–¿No teme que estos sucesos le cuesten la alcaldía?
–No, porque el electorado fue el que me eligió el 2 de julio y además porque nosotros fuimos los agredidos, los muertos y heridos están de nuestro lado.

Patadas del viejo PRI

El enfrentamiento entre grupos políticos priistas en Chimalhuacán comenzó a subir de tono en febrero último, durante el proceso de selección interna de candidatos a la presidencia municipal, en el que compitieron Tolentino Román y Salomón Herrera, hijo de La Loba.
La competencia fue ríspida porque era la primera vez que había un candidato no afín al grupo de Buendía, que ha establecido un poder casi feudal durante años en este municipio. Al final del cómputo, Tolentino obtuvo la mayoría y Salomón Herrera se quedó con la candidatura a diputado local.
Durante la campaña electoral, Salomón y su madre invitaron abiertamente a los priistas a no votar por Tolentino. Así lo hicieron en el acto de chippendale que organizó La Loba para celebrar el día de las madres.
Un primer enfrentamiento violento entre ambos grupos se produjo cuando el candidato del PRI a la Presidencia, Francisco Labastida Ochoa, visitó Chimalhuacán el 22 de febrero, a un acto organizado por Tolentino, por lo que sus seguidores fueron atacados por las huestes de Buendía.
También hubo choques el 25 de julio, cuando Tolentino recibió su constancia de mayoría. Después de varias horas de tensión y la presencia de elementos policiacos, Tolentino finalmente salió con el documento que lo reconocía como el nuevo alcalde.
Y un día antes del enfrentamiento del viernes 18, Tolentino recibió presiones del grupo de La Loba para que les diera puestos en su nuevo cabildo, lo que el alcalde electo rechazó. Además, revela a Proceso que Manuel Cadena le fijó un ultimátum para “doblarse” ante las exigencias de la cacique.
“No podía aceptar lo que me estaban pidiendo porque era prácticamente entregarles el poder y al ver frustrada su pretensión, por la noche, desde su casa, La Loba, por un pasadizo secreto que comunica al Palacio Municipal –que se descubrió el día del enfrentamiento– metió a decenas de sus seguidores para apoderarse de las instalaciones.
“Por la noche hablé con el presidente municipal saliente, David Melgoza, para preguntarle respecto a la presencia de gente de Guadalupe Buendía en la presidencia municipal y me respondió que sólo iban a sacar unos papeles y se marchaban.”
Desde temprana hora del viernes 18 se observaron en las zonas aledañas a la alcaldía personas con pasamontañas y otras con un distintivo blanco en forma de brazalete. A las 11:10 se desató la violencia.
“¡Ahí viene La Loba, ahí vieneLa Loba¡”,  gritaron despavoridos y desesperados los integrantes de Antorcha Popular, comandados por Tolentino Román, pero las huestes de La Loba los acorralaron y les lanzaron pedradas, palos y, finalmente, dispararon armas de fuego, con un saldo, por lo menos, de nueve muertos.
Desde el 25 de julio pasado, Tolentino había señalado: “El gobernador del estado, debe estar atento para evitar disturbios el próximo 18 de agosto”.
Pero Montiel desoyó a su amigo. Y luego de los hechos sangrientos, el mismo viernes, en conferencia de prensa, Tolentino no sólo responsabilizó de lo ocurrido al secretario general de Gobierno, Manuel Cadena Morales, al director general de Gobierno, David Melgoza Mora, y a su secretario de Desarrollo Político, Carlos de León, sino que calificó de ridículo el número de elementos policiacos que se asignaron para resguardar la paz.
Mientras Tolentino daba  la conferencia de prensa, en la plaza principal del Palacio Municipal de Chimalhuacán, peritos del Ministerio Público daban fe de los petardos, bombas molotov y trozos de piedras volcánicas y de ladrillos, y de casquillos de diversos calibres que estaban esparcidos por toda la plaza, que quedó salpicada de manchas de sangre y por decenas de morrales.

Pésimo control político

El presidente del Colegio de Abogados del Valle de México, delegación Texcoco, Emiliano Carrillo, denunció y reprobó lo sucedido en Chimalhuacán y consideró que el gobierno estatal tuvo un pésimo control político.
Dijo que Guadalupe Buendía debe ser investigada a fondo, ya que el gobierno toleró su caciquismo, por lo que la responsabilidad es también de la autoridad estatal.
Por su parte, el Comité Directivo del PAN reprobó la violencia y exigió al gobernador Arturo Montiel que dialogue con la dirigencia de su partido y, de esta forma, desactive las acciones de cacicazgos como el que  dirige Guadalupe Buendía. El secretario general del Comité Estatal de Acción Nacional, Gonzalo Alarcón Bárcena, recordó que  estos hechos violentos ya se habían prevenido, pero que el gobernador no hizo caso.
Dijo que aun cuando en los municipios de  Huixquilucan y Ecatepec hubo actos violencia en la toma de posesión de sus respectivos presidentes municipales, no fue necesaria la intervención de la policía estatal.
Según Alarcón, La Loba “es un  monstruo que el propio gobierno generó al  permitirle las  arbitrariedades que siempre ha cometido. No sabemos ahora cómo resolverá este problema el gobierno”.

El Frankestein del PRI.

El dirigente estatal de partido de la Revolución Democrática, Jaime Enríquez Félix, señaló que lo sucedido es una señal de lo que se vive en la entidad y previó: “Estos acontecimientos se seguirán presentando mientras gobierne el PRI”.
Considera que el PRI no podrá gobernar en esa localidad, “debido al  Frankestein que él mismo creó con La Loba”.
En tanto, el dirigente estatal del PRI, Fernando Alberto García Cuevas, exigió a la Procuraduría General del Estado aplique la ley a los responsables del tiroteo no importando a que partido pertenezcan.
Por lo pronto, al cierre de esta edición,  había 245 detenidos en los centros de justicia de Chimalhuacán, Texcoco, Ecatepec y San Agustín, así como 42 heridos, que se encontraban en diversos hospitales.
Según la Procuraduría General de Justicia del Estado de México informó que Guadalupe Buendía llegó a la explanada del palacio municipal con 600 de sus simpatizantes para impedir el acceso de Jesús Tolentino, en protesta porque, según ellos, éste no había cumplido su palabra al otorgarles buenas posiciones políticas para sus 40 organizaciones sociales, así como el no querer darle un puesto en su gabinete a uno de sus hijos.

Una larga historia

La historia de Chimalhuacán es similar a la de sus otros municipios vecinos como Chalco, pues surgieron una vez que en Ciudad Nezahualcóyotl ya no cupo más gente.
Y como en Neza al principio, quienes impusieron su ley fueron los fraccionadores ilegales. Y entre ellos, por lo menos desde 1990, se encuentra La Loba. Hace exactamente 10 años, en Proceso del 13 de agosto (número 719) se informaba que Guadalupe Buendía tenía más de 300 denuncias penales en su contra, a pesar de lo cual ejercía un poder feudal en la zona:
“Vende los lotes en 7 millones de pesos y obliga al comprador a edificar de inmediato. Si no lo hace o no es de sus simpatías, personalmente los desaloja y destruye la vivienda para vender el lote una, dos o incluso tres veces más.”
Cuatro años después, en enero de 1994, los vecinos de San Agustín del municipio de Chimalhuacán, se quejaban de que en los dos años anteriores nada había hecho el Pronasol, “pues la aplicación de los recursos del programa dependía de las decisiones de la dirigente vecina Guadalupe Buendía, La Loba, y del exalcalde Susano González Castro. ‘Teníamos que estar afiliados a una de sus organizaciones y entrarle para que nos hiciera la gestión’, dice Vicente Hernández” (Proceso 900).
Durante la pasada campaña electoral, Francisco Labastida Ochoa visitó en dos ocasiones Chimalhuacán y empeñó su palabra de convertir ese municipio en su programa piloto de pobreza en el país, en caso de llegar a la Presidencia de la República.
En sus discursos, Labastida se dijo atraído por Chimalhuacán por ser el municipio con mayor número de pobres en el país, el de más carencias en servicios públicos y el del más alto crecimiento demográfico al año (tiene más de 1.2 millones de habitantes y un padrón electoral de 211 mil 445 electores).
La última visita de Labastida fue el 22 de febrero y entonces empeñó su palabra de convertir a Chimalhuacán una ciudad moderna y modelo de desarrollo, donde convivirían en orden megaproyectos comerciales con proyectos habitacionales, eficaces sistemas de seguridad pública, universidad tecnológica y, en fin, “arribar a una nueva historia en Chimalhuacán”.
“Establecí con ustedes un compromiso, del cual estoy pagando la primera parte, estoy dando el primer abono. Dije que vendría aquí como candidato y dije, después, que vendría aquí como presidente; me falta pagar la segunda parte del abono.”
Y puntualizó:
“Vine con los sin agua, vine con los sin drenaje, vine con los sin pavimento, vine con los sin banqueta, porque quiero que en el gobierno que yo aspiro a tener el honor de dirigir, le quitemos el sin.”
Ahora, después de lo sucedido el viernes 17, y tras del triunfo de Vicente Fox, el futuro de los habitantes del municipio no se presenta muy halagador.