Desparpajo

In memoriam Homero Valle (1926-2000)
En fecha próxima saldrá al mercado una grabación (SDX 27273) consagrada por entero a la música de Rodolfo Halffter (1900-1987), con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México bajo la dirección de Fernando Lozano. Como parte de las notas correspondientes al folleto adjunto escribí:
“Este disco, que memora en forma persuasiva y oportuna el primer centenario del nacimiento de Rodolfo Halffter, contiene como rasgo distintivo la primera grabación -bienvenida- de dos partituras sinfónicas compuestas por el músico hispanomexicano”.
Situadas estilística y cronológicamente en las antípodas, tanto la Suite para orquesta Op. 1 (1924-28) como las Diferencias para orquesta Op. 33 (1970) tienen importancia idéntica para el perfil creativo de su autor, contra las apariencias. Porque, con una estética y redacción netamente neoclásicas, a lo largo de la Suite se encuentran presentes ya numerosos rasgos característicos de la muy limpia, nítida y escrupulosa manera de escribir música en Halffter. Dicha partitura temprana está llena de impulsos dancísticos durante el Scherzo, los que reaparecen en el Final. La materia sonora -de recia gentileza- queda muy filtrada mediante una orquestación que hace gala de su economía de medios. Esta obra se desarrolla entre el lirismo (Nana; Elegia) y el donaire (Scherzo; Final). Su gracejo exquisito, puede afirmarse sin temor a exagerar, proviene del Padre Soler (1729-1783), al que evoca con toda claridad.
Por su parte, la naturaleza evolutiva del lenguaje musical de Halffter se manifiesta en las Diferencias, cuya denominación proviene de un término utilizado por los compositores españoles del siglo XVI para designar las variaciones.
Aquí el compositor estiliza en forma depurada, al mismo tiempo que se sitúa bajo el signo de la conciliación de materiales. Esto es: fusiona diversos tipos (y mentalidades) de escritura. Lo que conduce -como resulta evidente- a una síntesis. Las diversas vertientes se interaccionan y ello acarrea un contexto rico en resonancias, regido por un celo múltiple, más complejo que el requerido por músicas escritas con el prurito unitario de la homogeneidad.
Hasta la fecha nadie ha definido mejor que Tomás Marco (1942) lo que ocurre, cuando analiza las Diferencias: “… Insertas, aunque con ciertas libertades en el dodecafonismo… dos corrientes técnicas y estéticas aparentemente contrapuestas: la línea musical que viene desde Falla y el nacionalismo musical español, y la que viene de Schönberg con su escuela de atonalismo y serialismo… lleva a desarrollar un material melódico y armónico de tipo serial, por un lado, y una rítmica entroncada con la tradición española, por otro lado”.
En consecuencia, cabe afirmar que ambas directivas actúan a manera de pilares, columnas recias que sustentan exitosamente el total del andamiaje, tan importante para concebir -y realizar- la partitura.
A su vez, el propio Rodolfo Halffter aporta un dato esclarecedor cuando subraya cómo las transposiciones de la serie, núcleo fundamental que genera la obra, son sometidas durante el trayecto a tres transposiciones “separadas entre sí en forma conveniente. Trátase de una especie de revivificación del fauxbourdon medieval”.
Tradición y modernidad se engarzan reiteradamente en la música de Halffter, de manera versátil, con frescura imaginativa, dando a numerosas creaciones suyas un aire juvenil y vivaracho, un tanto pícaro o malicioso en muchos casos, así como aura de sabiduría elocuente en otros. He aquí un centenario lleno de galanura.