El primer jaque a la promesa foxista de mantener, ahora sí, una sana distancia entre el gobierno y el partido que alcanzará el poder a partir del 1 de diciembre, se pondrá en la mesa justo tres meses antes, cuando el Senado de la República vote o vete las iniciativas aprobadas por la oposición en su conjunto en la Cámara de Diputados.
Digamos que los senadores de Acción Nacional, encabezados por Diego Fernández de Cevallos, se toparán de pronto con la perspectiva del otro lado de la mesa frente a reformas empujadas por sus propios colores, que, en su momento, provocaron la irritación del
gobierno…
Estamos hablando, entre otras, de tres que apuntan a la Ley del Seguro Social, cuyo efecto implicaría, desde el plano ideológico, la ruptura o si se prefiere el acotamiento de la ruta privatizadora, y, desde el económico, la creación de una partida extraordinaria anual de 60 mil millones de pesos con cargo al sexenio… y aún más allá.
La primera de las reformas que congeló el Senado de mayoría priista se aprobó en noviembre del año pasado; la segunda y la tercera, en el histórico carrusel del 22 de diciembre, cuando la oposición logró la aprobación de 31 propuestas… en 32 opciones de votación.
En el primer caso la opción hablaba de cercar las posibilidades del Seguro Social en materia de subrogación de sus servicios médicos -reversión de cuotas al calce-, constriñendo prácticamente la estructura privada al simple papel de auxiliar paralelo en caso estricto de estar en peligro la vida de un asegurado…
Las reformas aprobadas, además, acotan las facultades del Consejo Técnico del organismo tripartita para asumir decisiones en la materia; es decir, aceptar que alguna empresa, como ocurre hoy con las más importantes de Monterrey, los bancos privados y la mayoría de las compañías de seguros, contrate los servicios de algún hospital particular… cuyos honorarios se cubrirían en parte con las cuotas que dejaría de percibir el IMSS.
Ahora que, en el segundo caso, la iniciativa de reformas a la Ley del Seguro Social que afectó los artículos 58, 62, 64, 120, 127, 142 y 154, aprobada por 190 votos a favor y 177 en contra, modifica sustancialmente el seguro sobre riesgos de trabajo.
Concretamente, la pretensión habla de ofrecer, en los hechos, la posibilidad de una doble pensión para trabajadores afectados por accidentes laborales, dado que se exige la entrega íntegra de la subcuenta del Seguro de Riesgos de Trabajo a nombre del asegurado, sin menoscabo de la vigencia de derechos de éste.
Más aún, la posibilidad señala que en caso de la hipotética rehabilitación de un trabajador pensionado por riesgos de trabajo, aun cuando no pudiera volver al plano activo, éste tendría derecho a otras rentas, en este caso por cesantía en edad avanzada o por vejez.
De acuerdo con el Consejo Técnico del instituto, al margen de la consolidación del estudio actuarial encomendado a la sola posibilidad de que el asunto llegara a contar con el sí del Senado de la República, el costo de la puesta en escena de las reformas planteadas, en un escenario de 47 años, implicaría 52 mil millones de pesos anuales.
Y es que de acuerdo con el órgano al que concurren representantes del gobierno, sector privado y trabajadores, al entregarse a un asegurado los fondos que integran su saldo individual en materia de riesgos de trabajo, éstos y las semanas de cotización acumuladas quedarían en cero, lo que imposibilitaría al instituto a otorgar otra pensión… a menos que se acumulara otra cuenta de mil 250 semanas, es decir 25 años.
Ahora que en el tercer caso, la iniciativa aprobada en la Cámara Baja por 204 votos a favor y 179 en contra, modifica los artículos 131, 11 y 12 transitorios de la propia Ley del Seguro Social, a cuya vera se incrementarían de 90 a 100% las pensiones de viudez, indexándose su nivel al de la inflación.
Concretamente, el planteamiento señala que éstas no pueden ser en ningún caso inferiores a 1.3 veces el salario mínimo general que rige en el Distrito Federal.
Más allá, la exigencia habla de que las percepciones otorgadas al amparo del marco jurídico anterior se deberán incrementar anualmente en el mes de febrero, conforme al promedio de crecimiento anualizado de precios señalado por el Banco de México.
Digamos que la oposición recogió, a la vera de su histórica mayoría en la Cámara de Diputados, al menos dos de los reclamos largamente planteados por los asegurados.
De seguir la línea de congruencia, los colores que empujaron las iniciativas podrían coronar éstas en el siguiente escalón… por más que sea otra Legislatura.
De acuerdo con la nueva composición del Senado de la República, panistas, perredistas, ecologistas y petistas tendrían 67 escaños… es decir, dos más de la mitad más uno.
La pregunta es si ser gobierno transformará al PAN… o si el PRI cambiaría la línea…








