Espías en conflicto” podría titularse el pleito que actualmente sostienen el secretario de Gobernación, Diódoro Carrasco, y el gobernador de Oaxaca, José Murat, según documentos en poder de Proceso que muestran cómo se vigilan mutuamente.
El 19 de julio, Murat denunció que había encontrado micrófonos en sus oficinas y señaló como responsables a Iván Corro Labra, Eduardo de la Vega y José Trinidad Rodríguez Ballesteros, los cuales trabajaron en el Centro de Estudios Gubernamentales (CEG), durante el tiempo en que Carrasco fue gobernador de Oaxaca.
El CEG fue creado por el gobierno de Carrasco como respuesta a la aparición del Ejército Popular Revolucionario (EPR), y se encargó de realizar trabajos de investigación, información y análisis.
Su fundador fue Corro Labra, actual coordinador Regional Sureste del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que abarca los estados de Chiapas, Tabasco y Veracruz; fue dirigido después por Marco Ruiz Azcona, luego por Antonio Fourzan Asís y finalmente por Eduardo de la Vega, actual coordinador de asesores del subsecretario de Seguridad Pública, Jorge Tello Peón.
El CEG estaba ubicado en la calzada Héroes de Chapultepec 1508, en la ciudad de Oaxaca. Contaba con unidades de investigación, análisis, evaluación, informática, técnica y un departamento administrativo. Dentro del organigrama del gobierno estatal, dependía de la Secretaría de Gobierno.
Los equipos adquiridos para los trabajos de inteligencia, son valuados en 2 millones de pesos, provenientes del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), según informes internos dirigidos a Murat, elaborados por agentes dedicados actualmente a trabajos especiales de investigación, copias de los cuales tiene Proceso.
Corro Labra, que también fue secretario de Protección Ciudadana (Seproci) con Carrasco, explica que esos equipos no fueron comprados por el SNSP, pues los fondos para su adquisición llegaron en octubre de 1998.
Los equipos eran para intercepción telefónica, micrófonos de largo alcance y radiales de alto rango, teléfonos satelitales y encriptados, visores nocturnos, radios encriptados marca Motorola con decodificadores, entre otros.
El CEG colocó antenas de comunicación en Corral de Piedra, Punta 3 Cruces, Cerro Guadalupe y Cerro las Campanas, en el estado de Oaxaca, precisan los informes recibidos por Murat.
Eduardo de la Vega confirmó a Proceso la existencia y utilización de equipos de radio para espiar al EPR, los cuales fueron comprados en Estados Unidos.
Y explicó que el CEG fue una oficina legal, con permiso de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes para operar frecuencias exclusivas, y que los equipos utilizados fueron entregados a la administración de Murat.
La entrega se hizo al secretario de Gobierno, Héctor Anúar Mafud Mafud, quien ocupó el mismo cargo con Carrasco. Sin embargo, el actual procurador de Justicia, Sergio Hamsphire Santibáñez, quien primero se encargó de la Seproci, negó que hayan recibido equipos como los descritos.
Los informes
Las supuestas labores de espionaje de los exfuncionarios de la administración anterior fueron descritas en varios informes entregados a Murat.
En uno de ellos se asienta:
En últimas fechas se ha observado, en las ciudades de Huajuapan de León y Oaxaca de Juárez, la presencia del licenciado Iván Corro Labra, caracterizado como el principal espía de la administración de Carrasco.
Corro Labra se ha reunido con miembros de la prensa de los conocidos como “chayoteros”, sobre todo en la capital del Estado. Reuniones llevadas a cabo en el restaurante denominado “El Capi”, ubicado en San Agustín Etla, específicamente al paso de la carretera rumbo a Telixtlahuaca, Oaxaca, a un lado del motel “El César”, ambos establecimientos propiedad del capitán César Ignacio Carrasco Mendoza, exdirector de Tránsito del Estado.
En uno de los cuartos del motel estuvo instalado un equipo sofisticado de intercepción de las frecuencias de radio policiales, de dependencias oficiales y de celulares.
A últimas fechas se han dado a la tarea de desplegar elementos con cámaras para fotografiar y videofilmar a los funcionarios a nivel secretarios y directores del gobierno estatal, dándole un mayor seguimiento a la mayor parte de sus actividades, ya que cuentan con micrófonos de largo alcance y con modernos telefotos.
El objetivo, expone el documento, es filtrar información a los medios de comunicación, “tergiversada y manipulada, amarillista y escandalosa, que facilite el manejo de una mala imagen del gobernador José Murat”.
Otro documento, titulado Informe Número Uno, establece:
El modo de operar de Iván Corro Labra se sustenta en el acopio de información que se genera en la Secretaría de Protección Ciudadana (Seproci) filtrada a su centro de operaciones ubicado en camino antiguo a San Felipe número 205, fraccionamiento El Cortijo.
Se dice que ese centro es manejado por Erick Heras Velázquez, secretario particular de Corro Labra en Seproci y actual secretario técnico del procurador Hamsphire Santibáñez, responsable de investigar las denuncias de Murat.
Especifica el documento que, al llegar a la Seproci, Corro Labra se dedicó a la investigación y monitoreo de la campaña de Murat a la gubernatura del estado, e instaló un centro de monitoreo permanente con radios de su propiedad y de los de protección civil marca “Yaesu”, con los cuales se facilitaba la intercepción de celulares, responsabilidad que estuvo a cargo de Erick Heras.
En entrevista, De la Vega dice que, en marzo de 1997, el CEG promovió la formación de un grupo especializado, Fuerza Policial de Alto Rendimiento (FPAR), dependiente del procurador, integrada inicialmente por 25 miembros de la Policía Judicial Estatal. Al final del sexenio eran 40 agentes.
La preparación física y táctica de la FPAR fue realizada por el Ejército, en la XXVIII Zona Militar, el grupo se utilizó primero para acciones de respuesta al EPR, y después para asuntos “delicados”.
De la Vega publicó una carta en el diario oaxaqueño El Imparcial, el 30 de julio, en la que se deslinda de las acusaciones de Murat y aclara que su trabajo siempre fue institucional y respetuoso del estado de derecho, “ya que siempre me dediqué a trabajar y no a amenazar de muerte, y no a hurgar, como afirmó el gobernador”.
En entrevista efectuada en las instalaciones de la Secretaría de Gobernación, afirma que los aparatos mostrados por el gobernador son equipo de espía Lilly Ledy o Mi Alegría. “Si se hicieran labores de espionaje, no se harían con esos equipos”.
Acerca de los procedimientos utilizados en el sexenio de Carrasco en los trabajos de investigación, De la Vega no desmiente que “con micrófonos que captan a través de las paredes”, como dicen los informes dirigidos a Murat, fueron vigilados los presuntos miembros del EPR, ahora detenidos en la penitenciaría de Ixcotel.
“No sé si se hizo con micrófonos o con informantes infiltrados. Lo que sí sé es que fue determinante contar con esa información para responder a los ataques de una máquina de guerra como lo es el EPR.”
Corro Labra, también en entrevista, comenta: “Es tal la psicosis de los colaboradores de Murat, que cuando Sergio Hamsphire se presentó para que le entregara la Secretaría (de Protección Ciudadana), en lugar de darme los buenos días, me dijo: ‘¿Dónde está el equipo de intercepción?’”.
Considera que las acusaciones del gobernador se produjeron después de que dio a conocer sus aspiraciones políticas en una carta enviada al CEN del PRI, en la que pide que los dirigentes de los comités ejecutivos locales renuncien y que se integren con líderes auténticos provenientes de las bases y no de la imposición.
El jueves 20 de julio los tres funcionarios de la Secretaría de Gobernación presentaron una demanda por difamación contra el gobernador oaxaqueño.
El viejo pleito
El distanciamiento político entre Murat y Carrasco llegó al máximo ahora cuando sus respectivos grupos se disputan la dirigencia nacional del PRI.
Carrasco, después del 2 de julio, logró colocar en el partido a varios de sus excolaboradores, como Jesús Murillo Karam, exsecretario de Seguridad Pública y de Gobierno, que es secretario técnico del Consejo Político Nacional; César Camacho Quiroz, exsubsecretario de Desarrollo Político, es secretario de Operación y Acción Política; y Javier Lozano Alarcón, exsubsecretario de Comunicación Social, coordinador de Prensa.
También son considerados “labastidistas-diodoristas” Enrique Jackson, coordinador de la bancada priista en el Senado, y Beatriz Paredes Rangel, en la Cámara de Diputados
Por encomienda de Murat, los diputados federales electos oaxaqueños apoyaron a Fernando Ortiz Arana para coordinar la fracción del PRI en el Palacio de San Lázaro. Y también se difundió que Carrasco se encargó de buscar los consensos a favor de Beatriz Paredes.
Finalmente, Murat manifestó su inconformidad por la manera en que fueron elegidos los coordinadores priistas: “En estos últimos días, volvimos a ver con inquietud que persisten los vicios del pasado inmediato”, dijo en una carta pública dirigida a Dulce María Sauri, el domingo 23 de julio. Y agregaba:
“No confundamos disciplina con incondicionalidad; no confundamos institucionalidad con complicidad; no confundamos lealtad con servilismo; no continuemos desvirtuando los altos valores de la política con los intereses de grupo que debilitaron al priismo nacional.”
A seis días de haber perdido el PRI la Presidencia de la República, Murat fue señalado como integrante del grupo que pedía una consulta a los militantes para determinar si se expulsaba del partido a Ernesto Zedillo.
Las diferencias entre Carrasco y Murat se remontan, cuando menos, a 1992. Siendo gobernador de Oaxaca el actual dirigente nacional de la CNC, Heladio Ramírez López, se mencionaban para sustituirlo como candidato del PRI a tres aspirantes: Luis Martínez Fernández del Campo, Diódoro Carrasco y José Murat. Finalmente, Carrasco ganó la carrera.
A mediados de su sexenio, en 1994, se perfilaban como candidatos a senadores por Oaxaca Murat y su compañera de fórmula, Irma Piñeiro. Media hora antes de los “destapes”, declinó Piñeiro su candidatura en favor de Cirila Sánchez. Tanto muratistas como diodoristas afirman que el cambio de última hora fue decisión de Carrasco, mientras Murat había apoyado la designación de Piñeiro.
Los enfrentamientos se incrementaron al designarse al sucesor de Diódoro Carrasco, durante 1998. El candidato del gobernador era José Antonio Estefan Garfias, que fue secretario de Finanzas y de Gobierno, presidente del PRI estatal y diputado federal.
El otro aspirante era Murat y las condiciones políticas del país lo favorecieron, pues estaba muy reciente el triunfo de Ricardo Monreal en Zacatecas, como candidato del PRD, después de haber renunciado al PRI por no haberlo escogido como su candidato.
Murat había declarado a los medios locales que si no se le designaba candidato por su partido, renunciaría y se postularía por otro.
Después, los diarios oaxaqueños El Imparcial y Noticias publicaron la denuncia de Irma Piñeiro en el sentido de que Carrasco estaba financiando al candidato del PRD, Héctor Sánchez López, para jugarle la contra a Murat.
Ya gobernador Murat, la Contraloría comenzó a realizar auditorías en diversas dependencias, y descubrió presuntas irregularidades; las investigaciones se detuvieron cuando Carrasco Altamirano fue nombrado secretario de Gobernación, pero varias de ellas no se han cerrado.








