Astorga se defiende: ninguna ley establece el derecho al aborto

MEXICALI, BC- Según Carlos Astorga Othón, secretario de Salud de Baja California, Paulina no tenía derecho de abortar después de haber sido violada.
“La ley no establece eso como derecho, lo que hace la ley es decir: ‘(el aborto) sigue siendo un acto en el que la ley está en contra, pero a ti, ultrajada, como producto de la violación, te autorizo a que te hagas el legrado’, pero no es un derecho”.
-¿Qué es?
-Es una posibilidad legal que la ley reconoce para estos
casos.
-Entonces, ¿se le puede regatear a Paulina la aplicación de la ley?
-Es que no es un derecho.
-¿Es sólo una “posibilidad”, como usted dice?
-Es una posibilidad jurídica, es una autorización de la ley, ante una acción expresada, pero no es un derecho. Los derechos son: el derecho a la vida, a la educación, a la salud… El derecho a abortar no es derecho, díganme ¿dónde aparece como tal?
Paulina, la menor de 14 años que ahora es madre a consecuencia de la violación de un adicto a la heroína, no pudo interrumpir el embarazo, como lo prevé la ley, debido “a la confabulación de autoridades estatales, valiéndose de ideas moralistas y religiosas”, asegura la familia.
Astorga fue nombrado, en octubre de 1998, director del Instituto de Servicios de Salud en el estado. Hace unos pocos días, trascendió que había sido llamado a formar parte del equipo de transición de Vicente Fox en el área de salud. Pero el miércoles 9, gente del equipo del presidente electo desmintió este hecho. Ahora aspira a ser diputado local por el primer distrito, para el período 2001-2004.
En entrevista, Astorga sostiene que “los derechos aparecen consagrados en la Constitución y son claramente definidos en su articulado y en ninguna parte aparece el derecho al aborto”.
-¿Esa interpretación de la ley influyó en las autoridades estatales para que no se le hiciera el legrado?
-No, aquí influyó la libertad que tienen los médicos de escoger a sus pacientes y la libertad de conciencia, la libertad de albedrío… es lo que influyó finalmente. No creo que los médicos se hayan puesto a revisar la ley para ver si podían o no negarse a practicar un aborto, ellos se atuvieron a su conciencia, no quisieron realizarlo y no lo hicieron. La norma lo permite, ellos tienen la libertad, siempre y cuando no pongan en peligro la vida de un ser humano.
Dice que no sabe que personas de Provida hayan visitado a Paulina para mostrarle videos de fetos destrozados y disuadirla del aborto.
“No lo tengo por escrito, y si quiero apegarme a derecho, lo que no está escrito, no existe.”
Tanto Astorga como el director del Hospital General, Ismael Ávila Íniguez, enfrentan una denuncia penal, interpuesta por Paulina, por no cumplir con su responsabilidad de servidores públicos. Ninguno de los dos asistió a declarar ante la Agencia Especializada de Delitos Patrimoniales de la Procuraduría General de Justicia del Estado, que lleva el caso. Enviaron sus declaraciones por escrito.
Astorga considera que “todo esto deriva de una infamia, una perversidad del subprocurador de los Derechos Humanos, Federico García Estrada, que sólo por afanes protagónicos sacó el tema en el mes de abril, cuando sabía todo desde octubre. Si conocía el caso, ¿por qué no lo denunció?… Es una infamia, porque propició que se publique el nombre completo de la menor afectada, del menor que nació, y permitió que se les tomen fotos, estigmatizando a Paulina por el resto de su vida… Ésa es una perversidad”.
También piensa que la recomendación de Derechos Humanos, de que se cree un fideicomiso que garantice la educación y desarrollo del niño, “es una perversión. Es una infamia, insisto: nunca fuimos citados a declarar o invitados a platicar con el subprocurador, jamás, por tanto, su recomendación, de origen, adolece de muchísimas fallas técnicas. Es una perversidad porque ha utilizado su cargo para hacerse notar públicamente, ésa es la peor infamia, la peor perversidad, porque ha estigmatizado a esta pobre familia, con todos los hechos ocurridos”.
Dice: “Personas ajenas a este tema han vertido opiniones muy mitificadas, distintas a una realidad que existe consignada en documentos oficiales, por distintas autoridades que confluyen en torno de este caso, pero no la autoridad, no su servidor. Lo que he sostenido es que estoy al ciento por ciento con la actitud y la decisión tomada por los médicos, porque, ciertamente, los médicos fuimos hechos para proteger y ayudar a conservar la vida, no para destruirla. Si hay opiniones distintas a esto, son igualmente respetables, pero igual como respetamos la diversidad de opiniones, el resto de la sociedad tiene que respetar la decisión que tomaron los médicos. Es cierto que hay médicos que aceptan hacer un aborto, no debo emitir un juicio donde diga que están mal o bien, es su libertad de albedrío y creencia, cada quien hace uso de ella conforme le dicta su conciencia. En este momento, para los médicos del hospital, en torno de este caso, la decisión fue correcta”.
-¿Usted no sabía que la autorización para el aborto nunca se le entregó a  la familia?
-No,  yo no sabía, lo que me consta es lo que consta en el expediente del Sector Salud, lo que ha ocurrido dentro de la Procuraduría y dentro de la Agencia del Ministerio Público, no lo sé. Lo sabré cuando estemos en tribunales, aclarando, pero si a mí me preguntan: ‘¿cumplieron con la ley al ciento por ciento?’… Le aseguro que sí, y con la ética de los médicos, también se cumplió al ciento por ciento, hicieron uso de su libertad.
-¿Qué tuvo que ver la religión en todo esto? ¿Las autoridades antepusieron la moral a la ley?
-Sería tanto como dar una opinión personal, entiendo que ahora la Iglesia está inmersa en todo esto, porque hubo quien se ha manifestado a favor del aborto, y hay una gran parte de la sociedad que está en contra. La religión católica está dentro de la parte que está a favor de la vida.  No sé si influyó en ese momento el aspecto religioso para que no se haya efectuado el legrado, no lo sé, no lo sé. Si influyó o no, es decisión de los médicos, no es una decisión jurídica, no hay una orden expresa de que no se hubiera hecho, no hay una orden expresa del propio director del hospital ni de su servidor, para decir: ‘no se haga el aborto’. Los médicos hicieron uso completamente de su libertad. Mi opinión personal, muy propia, no influyó en ese momento para evitarse el aborto.
-¿Cuál es su opinión personal, muy propia?
-Estoy a favor de la vida, completa y totalmente.
-¿Su posición no cambia aunque el producto sea concebido por una violación?
-No, si la familia no quiere el embarazo producto de la violación, la sociedad debe resguardar la vida de la persona violada y del producto que está creciendo, una vez que haya nacido, que la familia decida si lo cuida y cría o lo entrega para otras personas que no tienen posibilidad de tener hijos.