La decisión de legisladores panistas de Guanajuato de castigar con cárcel a las mujeres violadas que opten por el aborto, en la que han persistido pese al repudio que concitó, revela el poder de los sectores ultraderechistas en el Partido Acción Nacional (PAN).
Esta decisión, que alentó al gobernador priista Arturo Montiel a promover una medida semejante en el Estado de México, reabrió otra vez el debate sobre la identidad ideológica del PAN y del propio Vicente Fox, empeñados en deslindarse de las posiciones conservadoras.
Pero a poco más de un mes de las elecciones se produjeron otros dos episodios preocupantes: La incorporación temporal al equipo de Fox de Carlos Astorga Othón, el secretario de Salud de Baja California que participó en la maniobra para obligar a Paulina a tener un hijo producto de una violación, y el intento de censura a una exposición artística en Guadalajara, Jalisco, por su inspiración erótica.
“Estos casos revelan lo que se ha sabido desde hace mucho tiempo y de lo cual hay indicios claros desde 1989: que dentro del PAN hay fuertes corrientes ultraconservadoras que amenazan los derechos y libertades individuales”, resume Edgar González Ruiz, maestro en filosofía y autor de varios libros sobre el tema.
Estos tres casos de “represión moralista”, añade el especialista, demuestran que castigar penalmente a quienes se nieguen a aceptar ciertos dogmas religiosos es una “prioridad” para esos sectores panistas y, una vez que ganaron las elecciones, es previsible que se acentúe esta tendencia.
“Pero es incluso desconcertante la urgencia de estos sectores del PAN para imponer los preceptos moralistas a toda la sociedad, particularmente en el caso de Guanajuato, donde los diputados del PAN y uno independiente sentencian a cárcel a las mujeres violadas que recurran al aborto”, dice.
“Ése es, hasta la fecha, el resultado del triunfo del PAN”, añade el filósofo, quien ha documentado el origen, desarrollo, discurso y acciones de grupos conservadores, casi siempre vinculados a ese partido, según documenta en La última cruzada, su más reciente libro.
Fox y la ultraderecha
González Ruiz establece en su libro los fuertes vínculos del PAN con agrupaciones y personajes identificados con una ideología conservadora, entre otros, el Comité Nacional Provida, la Unión Nacional de Padres de Familia, el Opus Dei, los Caballeros de Colón, la Asociación Nacional para la Moral, los Legionarios de Cristo y la Comisión Mexicana de Derechos Humanos.
Destaca un dato revelador sobre el episodio en Guanajuato: El asesor de la bancada panista en el Congreso es Jorge Dávila Juárez, expresidente de la Comisión de Población y Desarrollo de la Cámara de Diputados.
“Cuando ocupó ese cargo, su coordinador de asesores era Alfonso Bravo Mier, segundo presidente de Provida. La ideología conservadora de Dávila se hizo presente en su oposición férrea a ciertos aspectos de la Conferencia de Pekín y en su campaña contra la vacuna antitetánica, a la que pretendía atribuir efectos esterilizadores”, destaca González Ruiz.
En Guanajuato se han arraigado grupos ultraconservadores, como Provida, Mi Guía y El Yunque, un oscuro grupúsculo sucedáneo del MURO, al que presuntamente pertenece el gobernador electo, Juan Carlos Romero Hiks.
En contraste con el MURO, que actuaba más bien de manera oculta, los grupos han evolucionado: “En vez de ser clandestinos y opuestos al poder, se convirtieron en grupos de poder, debido a la emergencia de la derecha y su vinculación con empresarios”.
-¿El hecho de que Luis Felipe Bravo Mena, presidente del PAN, provenga de la Coparmex, y el nuevo secretario general, Jorge Ocejo, haya sido presidente de ese organismo empresarial, obedece a ello?
-Sí, inclusive en el libro están expuestas las trayectorias de muchos de los personajes del PAN y cuál ha sido su trayectoria política. Bravo Mena, durante su campaña por la gubernatura en el Estado de México, en 1993, hizo propaganda homofóbica; ahora me resulta difícil creer que la misma persona sea partidaria de la tolerancia, la pluralidad y la diversidad.
-¿Guanajuato es un estado donde predomina la ultraderecha?
-Sí. No es sólo El Yunque. Recordemos la Unión Nacional Sinarquista, grupos como Juventud Inconforme Positiva y muchos otros que florecieron dentro del PAN. Ahí encontraron una base social más conservadora, a diferencia de lo que puede suceder en otras zonas del país.
Autor de Cómo propagar el sida, conservadurismo y sexualidad; Guanajuato, la democracia interina; La sexualidad prohibida, intolerancia, sexismo y represión (prologado por Carlos Monsiváis), y Mentir para prohibir, falacias de la represión sexual, el filósofo reflexiona sobre el deslinde que muchos panistas han hecho sobre la iniciativa de sus correligionarios en Guanajuato:
“Decir que no son moralistas, que no están de acuerdo con que se prohíban las minifaldas y con que no se castigue con cárcel a las mujeres violadas que aborten, son salidas muy trilladas del PAN. Si en el proyecto de nación que están evidenciando es fundamental la represión moralista y la imposición de una ideología religiosa, ¿qué hacen en un partido como el PAN? Parece un problema de disonancia cognoscitiva.”
Aclara: “El punto no es si tal o cual personaje es o no moralista, es o no mojigato, o si sólo en el PAN hay personajes así o en todos los partidos. La cuestión es cómo se está reflejando en los hechos el triunfo del PAN. Y hasta ahora, estos hechos vienen a confirmar que las tendencias predominantes dentro del partido, las que consideran fundamental ejercer la represión moralista, se van a reflejar en el ejercicio del poder”.
-Es decir, ¿el triunfo del PAN en la Presidencia y gran parte del Congreso alienta estas tendencias?
-Desde luego que sí, lo estamos viendo. Habría que distinguir el caso de Fox. Es un personaje que se identifica como católico y conservador en algunos aspectos, pero no proviene de los grupos de extrema derecha, al contrario de muchos de los dirigentes y militantes del PAN que sí provienen de esos grupos y que al llegar al poder tratan de llevar a la práctica la ideología de la extrema derecha.
“Fox tiene la oportunidad de deslindarse. Es lo mejor que podría hacer para el bien del país y para beneficio de su propio gobierno: deslindarse de esa extrema derecha que floreció precisamente durante la época de Carlos Salinas. No repetir el episodio de la alianza de Salinas y el PAN de la extrema derecha.”
-¿Pero cómo va a deslindarse de quien lo apoyó?
-Tendrá que elegir. Si la mercadotecnia fue tan importante en la campaña electoral y si realmente Fox basó su estrategia de campaña en encuestas sobre el sentir de la mayoría de la población, sabrá que ésas no son demandas populares y que un gobierno de extrema derecha, opuesto a los derechos individuales y a las libertades, que pretenda encarcelar a quienes no piensan en ciertos dogmas religiosos, no será popular en México.
Por lo pronto, tanto Fox como la dirigencia nacional del PAN se deslindaron de la actitud asumida por los diputados de Guanajuato con relación al aborto.
Dice el especialista: “Fox tendrá que optar por aliarse con los sectores más liberales, cumplir con su promesa de tolerancia, de respeto a la diversidad. Tiene, desde luego, muchas presiones, porque dentro de su partido han sido muy fuertes estos grupos que están pugnando ahora un estilo de imponer una ideología religiosa. En su equipo ha incorporado a personas liberales y de izquierda, siendo congruente con esa idea de un gobierno plural”.
La extrema derecha
La última cruzada es un libro que González Ruiz, excatedrático de la UNAM y exbecario de la John D. and Catherine T. McArthur Fundation, concibió durante la campaña de Fox, y el título obedece a la expresión durante la guerra cristera, que -afirma- es el origen de muchos de los grupos de extrema derecha.
“Estos grupos son muy importantes en la sociedad mexicana actual. Hay muchos personajes del PAN -el caso de Astorga Othón es muy claro- que tienen la posibilidad de convertirse en figuras de primer nivel dentro del gobierno federal”, destaca.
El libro, escrito entre marzo y julio, es la continuidad de sus obras anteriores y está elaborado en ese período, “porque es crucial para los proyectos de la extrema derecha y hoy se convierte, después del triunfo de Fox, en decisivo para el país”.
En ese período, explica, hay un acontecimiento muy importante, la santificación de los cristeros, que el libro se propone desmitificar, y acreditar cómo hay un proyecto de la extrema derecha de 1929. “Hay una agenda perfectamente definida que ahora tienen oportunidad de llevarla a cabo, con las consecuencias que tiene para la sociedad mexicana. Es el mismo proyecto antirrevolucionario, un proyecto político-religioso, contrario a las libertades individuales y a la libertad de pensamiento”.
-¿El proyecto busca imponer su particular concepción?
-Eso es exactamente: imponer. Y el pretexto puede ser, por ejemplo, la obediencia a las mayorías. Hay tantas racionalizaciones que les puede llevar a decir que quienes se oponen a ese proyecto son minorías y que las mayorías, que se identifican nominalmente como católicas, comulgan con todas esas ideas.
“Pero lo que se busca es imponer dogmas religiosos a toda la sociedad, por un lado, y, por otro lado, fortalecer la posición de la jerarquía católica y de grupos conservadores.”
Sobre si el PAN es un partido de derecha, González Ruiz dice que habría que redefinir el término, si bien considera que en ese partido encaja lo que se entiende por derecha: “Personajes, grupos, sectores que tienen una agenda política bien definida, centrada en la represión de las libertades individuales por motivos religiosos”.
Añade: “La derecha en México es católica y actualmente se identifica plenamente con las corrientes del Vaticano. En ese sentido está clarísima la agenda de lo que podemos llamar la extrema derecha y que básicamente milita dentro del PAN”.
Además de que también existe en el empresariado, “hay algunos casos de personajes muy conservadores dentro del PRI, conocidos como priistas empanizados, como en el Estado de México; entre otros, el propio gobernador Arturo Montiel, quien han defendido propuestas contra el aborto”.
Los grupos
En su libro, González Ruiz explica que si bien desde 1989 la fuerza de las “tendencias extremistas dentro del PAN” ha crecido, esas tendencias tienen su origen a principios del siglo, pero más particularmente a raíz de los acuerdos que pusieron fin a la Guerra Cristera, en 1929.
Por “grupos conservadores” se entienden organizaciones de filiación católica, tanto regionales como nacionales e internacionales, identificadas por: a) una ideología que rechaza como antivalores el relativismo, el liberalismo y el hedonismo, e idealiza el pudor y la abstinencia sexual como valores que deben regir para toda la sociedad mexicana; b) un conjunto de demandas comunes, como la prohibición total del aborto, el combate a las campañas de educación sexual, planeación familiar, uso del condón, “moralización” de los medios de comunicación y la defensa de la educación religiosa, y c) la tendencia a establecer relaciones de apoyo mutuo con la jerarquía católica y con algunos sectores y personajes de la política y del empresariado.
Más particularmente, una de sus principales demandas es incorporar a la Constitución y demás leyes federales y locales “el derecho a la vida desde la concepción”, derogando las cláusulas de no punibilidad de aborto, como lo hicieron en Guanajuato y como lo pretende Montiel en el Estado de México.
Entre los grupos que se identifican entre sí se encuentran los Caballeros de Colón, cuyo primer consejo se realizó en 1905, y ayudó a consolidar a otros, como, en 1917, la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) para oponerse al artículo 3º constitucional. También, la Liga Defensora de la Educación Religiosa, a la cual se incorporó la Asociación Católica de la Juventud Mexicana (ACJM) y la Legión Mexicana de la Decencia, Provida y la Asociación Nacional para la Moral.
La ACJM, fundada en 1913, es el más antiguo de los grupos conservadores. Disuelta por su participación en la Guerra Cristera, reapareció con el nombre de Acción Católica Mexicana. En 1937, aparece la Unión Nacional Sinarquista, con ciertas influencias del nazismo y el fascismo.
Los Legionarios de Cristo, creados en 1941 y propietarios de la Universidad Anáhuac y el Instituto Cumbres, se disputan la educación de las élites con el Opus Dei, fundado en 1928 en España, propietario de la Universidad Panamericana y del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas (IPADE).
En 1957, se crea la Unión Social de Empresarios Mexicanos, que encabeza Lorenzo Servitje; en 1970, surge la Confederación Nacional de Escuelas Particulares; en 1976, surge el Comité Nacional Provida, impulsado por Jaime Aviña, quien impulsa también Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana (DHIAC), y aparece, en 1973, la Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem).
Cabe destacar que en esa época, en el contexto de la pugna entre empresarios y gobierno, se constituye el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el 5 de agosto de 1976, apunta González Ruiz.
Vendrían, luego, el Centro Cívico de Solidaridad, encabezado por José Barroso Chávez; el movimiento Testimonio y Esperanza, como resultado de la fusión de Juventud 85, y Testimonio y Libertad, dirigidos por Juan Carlos Serrano Limón, hermano de Jorge y Abel. La Comisión Mexicana de Derechos Humanos es creada por Ramón Sánchez Medal.
En 1989, Provida crea los Centros de Ayuda para la Mujer, para disuadir el aborto, y Vida y Familia, para promover la adopción.
González Ruiz cuenta en su libro sobre la proliferación de estos grupos: En términos generales cabe destacar que muchos de los grupos conservadores han surgido como resultado de coyunturas políticas que trascienden la polémica acerca de los temas que tienen que ver con sexualidad y población y con las relaciones entre el Estado y la jerarquía católica o con políticas que afectan, en un sentido o en otro, al sector empresarial.
Coyunturas como: la promulgación de la Constitución de 1917, que establece la obligatoriedad de la educación laica, así como importantes limitaciones a la actividad pública del clero y que serían revocadas sólo hasta las reformas de 1992 promovidas por Salinas de Gortari; la Guerra Cristera, el período de Lázaro Cárdenas, los movimientos sociales de los años sesenta, los sexenios de Echeverría y López Portillo, en los que se registró un fuerte conflicto entre el gobierno y los empresarios en torno de asuntos como la educación pública y la nacionalización de la banca, y, en contraste, el período de Salinas, que abre grandes posibilidades de crecimiento político a la extrema derecha.
Van a seguir
González Ruiz insiste en la necesidad de que Fox se deslinde de estos grupos, pero de lo que está seguro es de que el PAN no reconsiderará su actitud frente a la agenda de los mismos, particularmente en cuanto al aborto. “Que la dirigencia diga que no está de acuerdo, que no es moralista, que es una falsa propaganda… es una estrategia gradualista”.
-¿El PAN va a reincidir?
-¡Sí, claro! Es lo que ha sucedido todos estos años. Siempre que el PAN ha accedido a alguna posición de poder, y esto sí se puede decir como una generalización, se van estos grupos a implantar estas leyes.
-¿Cómo contrarrestar esa tendencia?
-Desgraciadamente, en México no se somete a referéndum este tipo de medidas. Y entonces, en la medida en que el PAN tenga la mayoría legislativa, podemos prever que va a imponer ese tipo de acciones.
“Lo que podemos esperar son cada vez mayores protestas sociales. Pero, ante eso, los grupos de extrema derecha también tienen sus sofismas: van a decir que ellos quieren gobernar para las mayorías, que la mayoría votó por el PAN y que está de acuerdo con esos proyectos, y que los que protestan son minorías que hay que reprimir.”








