La segunda oportunidad

Aspirante al menos a 24 preseas de oro, México va contracorriente. El viernes 21, a nueve días de que concluya la competencia sumaba 12 medallas doradas. Entre los tumbos y el irregular trabajo de los dirigentes, los deportistas hacen la diferencia. No son los únicos, pero las historias de los cuatro medallistas de oro que a continuación presentamos, Cynthia Valdez, Óscar Soto, Samantha Terán e Irma Contreras, hablan de esfuerzos individuales y familiares, lejos del arropamiento institucional.

De entre el grupo de ocho niñas que la entrenadora Mónica Guzmán eligió hace 17 años en distintas primarias de Guadalajara, la de brazos y piernas más largos fue Cynthia Valdez Pérez. Tenía grandes ojos y una carita muy linda.
La pequeña hacía garabatos en su cuaderno intentando darles forma de letras que no le salían tan bien como los ejercicios de flexibilidad. Ya casi subía la pierna hasta arriba. Ya la estiraba hacia un lado. Parecía un pedacito de caucho.
Cynthia tenía seis años cuando fue reclutada para el programa de talentos deportivos. Poseía todas las cualidades que la gimnasia rítmica exige: ser flexible, delgada y alta; estrecha de caderas y hombros, carismática y bonita. Comenzó a entrenar en el gimnasio del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo y Apoyo a la Juventud (Code).
Todas las tardes, Elvia Pérez, su mamá, se encargaba de llevarla. Nunca faltaron a un entrenamiento. Desde las gradas, la vio ejecutar miles de veces los mismos saltos y movimientos. Atestiguó la manera en que Mónica Guzmán logró que su hija adquiriera la misma flexibilidad en el lado izquierdo que en el derecho. La vio ceñirse su primer leotardo colorido y caminar de puntas con elegancia natural.
Las tardes de su infancia y adolescencia, Cynthia las pasó entrenando. En las instalaciones del Code cursó la primaria, secundaria y preparatoria. Fue la única manera de combinar la escuela con las dos sesiones de cuatro horas de trabajo que hacía todos los días. Realizaba ejercicios de fuerza, explosividad, resistencia y flexibilidad. Diariamente, tomó hora y media de ballet; ensayó hasta el cansancio la expresión corporal, la coordinación óculo-manual con el aro, la pelota, la cuerda, el listón y las clavas; también practicó los saltos combinados con los lanzamientos de los aparatos, los rodamientos y los giros.
“Desde que una niña pisa el gimnasio –explica Mónica Guzmán– tarda unos tres años en dominar al menos dos aparatos. Si empezó a entrenar a los seis o siete años, al llegar a los 11 o 12, cuando está a punto de ser juvenil, debe dominar todos los aparatos con una técnica limpia y estar lista para empezar una carga de entrenamiento de alto rendimiento.
“Los aparatos fuertes de Cynthia son la pelota y el aro. Las clavas nunca fueron sus favoritas, porque generalmente las gimnastas se golpean y tienen miedo. Es un implemento en cada mano y debe manejar las dos manos a la perfección. Irónicamente es el aparato, junto con el listón, en los que ahora tiene mejores resultados.”

Escollos

A dos meses de cumplir 24 años, Valdez ganó cinco medallas en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011: dos de oro en las pruebas de aro y clavas y tres de plata en pelota, listón y en el all around individual. En total suma 10 preseas en las tres veces que ha participado en esta justa continental.
En Santo Domingo 2003 obtuvo un bronce, y en Río 2007, una plata y tres bronces. La gimnasta es ya la máxima medallista mexicana en la historia de los Panamericanos, por encima de la tenista Yolanda Ramírez, quien logró cosechar ocho preseas.
La gimnasta salió de un retiro de dos años para competir en Guadalajara 2011. A finales de 2007, una hernia discal la obligó a parar. El golpe fue devastador para la atleta y su entrenadora: 13 años de trabajo perdidos.
“Fue muy frustrante. Había estado en la Copa del Mundo de 2006 y quedó octava en cuerda y pelota. Sólo necesitaba mantener su ritmo de trabajo para tratar de obtener boleto a los Juegos Olímpicos de Beijing en 2007, ya estaba enfilada. A nivel mundial se le consideraba con ese puesto, pero ese año empezó con las molestias y se perdió todo”, narra Guzmán, entrenadora con 27 años de experiencia.
En el Mundial de Grecia 2007, Valdez perdió la oportunidad de calificar a Juegos Olímpicos. Necesitaba quedar entre las primeras 20 y terminó en el lugar 48. Se despidió de Beijing, y también de la gimnasia.
El parte médico dictaba que la cirugía era la solución. La gimnasta se aterró con sólo pensar que debían operarla. Para mitigar la tristeza se inscribió en la carrera de ciencias de la comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac (Univa). Aprovechó el tiempo libre que por primera vez tuvo para pasarlo con sus amigos y la familia, especialmente con sus papás y sus hermanas Edith y Diana.
Durante 2008 y 2009 tuvo un descanso relativo y muchas sesiones de terapia. Acudía al gimnasio a realizar ejercicios de flexibilidad, pero no lo hacía a tope. Con el tiempo, la lesión comenzó a ceder. A mediados de 2010 regresó a entrenar con el objetivo de participar en los Panamericanos de Guadalajara. Tuvo que empezar de cero.
La entrenadora le advirtió a Cynthia que no sería fácil el camino. Tendría que regresar por lo menos con el mismo nivel con el que se había retirado y demostrar que podía mejorar aún más.
La gimnasta anhelaba competir otra vez como cuando, a los 14 años, ganó cuatro medallas de oro y una de plata en los Juegos Centroamericanos de El Salvador 2002. Quería convertirse en la reina de la gimnasia como en los Centroamericanos de Cartagena 2006, justa en la que fue la máxima ganadora de la delegación mexicana con seis preseas doradas.
“Fue muy difícil lograr que entrara al ritmo de entrenamiento otra vez. Ella quería hacerlo de lleno, como si nunca se hubiera retirado, y eso era imposible. En la coordinación no tuvo tanto problema, pero tuvimos que empezar de cero. Ella se impacientaba, quería ir muy rápido. Había que cuidar su preparación física para que se fortaleciera”, apunta Mónica Guzmán.

Indefinición

La lesión en la espalda puso a reflexionar a Cynthia. Antes, la presión la agobiaba. Sentía que estaba obligada a ganar cada vez que competía. El estrés se convirtió en el peor de los tiranos. Cuando regresó a entrenar sintió que recibió una segunda oportunidad. Todo sería diferente. Se sacudió la tensión y gozó la gimnasia como nunca antes.
La madurez que adquirió le permitió no entrar en pánico cuando a una semana del inicio de los Juegos Panamericanos, durante una presentación en un centro comercial, sufrió un esguince en el tobillo derecho. La lesión la mantuvo sin entrenar varios días y puso en riesgo su participación. La atleta minimizó la gravedad, compitió con dolor y ayudada con un vendaje especial. Al término de sus competencias reconoció que sí estaba muy mal.
“Me dolió bastante. Todavía me duele, pero siempre pensé que podía competir. Sé que soy fuerte. He luchado muchos años para estar aquí demostrando de lo que soy capaz. Espero que de alguna manera mi experiencia ayude a mucha gente, que sepan que nunca hay que darse por vencidos. Esta segunda oportunidad la valoro mucho, la disfruto y aprovecho al máximo.
“Puedo decir que logré más de lo que quería con la ayuda de mi fisiatra, de mi doctora, de mi entrenadora, de mi familia. Quería cinco oros, pero a unos días de competir estaba a punto de no poder hacerlo. Sabía que el público quería verme representando a México, eso me hizo pensar que tenía que lograrlo”, dijo la gimnasta en una entrevista.
En el Mundial de Gimnasia Rítmica que se realizó en Francia en septiembre pasado no consiguió calificar a los Juegos Olímpicos, pues finalizó en el lugar 40 del all around. La única oportunidad que tiene para llegar a Londres 2012 es a través de un wild card o invitación que otorga la Federación Internacional de Gimnasia (FIG).
La FIG otorga invitaciones para los continentes que no lograron que sus gimnastas calificaran a Juegos Olímpicos. La invitación para América le corresponde a Julie Zetlin, acérrima rival de Cynthia Valdez, que en Guadalajara 2011 se colgó tres oros y una plata, porque es la primera gimnasta de esta zona del mundo en el ranking internacional.
Sin embargo, a la federación todavía le sobra una invitación. Para que Valdez pueda recibirla –porque está clasificada como la segunda del continente americano–, la Federación Mexicana de Gimnasia, el Comité Olímpico Mexicano y la Conade deben solicitarla tanto a la FIG como al Comité Olímpico Internacional.
“Bernardo de la Garza (director de la Conade) está de acuerdo en aceptar la invitación, pero con el COM tenemos que ver; sabemos que es difícil, pero podría ser (que por primera vez aceptara registrar a un atleta mexicano a través de wild card). Cynthia tiene nivel para estar en Londres. Ella no va a defraudar. Lo ha demostrado”, afirma Guzmán.
Hasta ahora Cynthia no ha definido si continuará o no en la gimnasia.