Sólo le falta ser candidato al título En futbol, México ya es protagonista: César Luis Menotti

Héctor Huerta

Los enemigos del régimen militar argentino le censuraban su presunta incondicionalidad llamándolo el “primer ministro del triunfo” de Videla. En otros países, tras la coronación argentina en el Mundial de 1978, lo comenzaron a vitorear como “el filósofo del futbol”.
Al mismo tiempo que desempeñaba el cargo de entrenador alrededor del mundo, César Luis Menotti, El Flaco, amante de las noches interminables conversando de su pasión por el futbol, participaba directamente en la elaboración de tres libros: Cómo ganamos la Copa, Futbol: juego, deporte y profesión y Futbol sin trampa.
Menotti, desde 1978 en que ascendió a la celebridad internacional llevando a la selección argentina a conquistar la Copa del Mundo, ha vivido en medio de la tempestad. Acusado de “vendedor de versos” por sus detractores, la vida trajo un día a Menotti al futbol mexicano. Un grupo de directivos mexicanos había arrebatado el control de la Federación Mexicana de Futbol a Televisa, aprovechándose de la ingenuidad de Enrique Borja, candidato perdedor frente a Francisco Ibarra y Emilio Maurer. Dos votos, de León e Irapuato, inclinaron la balanza en favor del grupo opositor. Con este cambio vino Menotti, teniendo en contra toda la furia que desataría Televisa en los meses siguientes para recobrar el control de la FMF.
En entrevista con Proceso desde su oficina en Buenos Aires, apacible, sin prisa, sereno, el argentino habló de su paso por México y de las perspectivas del futbol nacional.
Aclara: “En el caso de la Selección hay que tener muy claros los objetivos. Hay que sostener y defender una idea más allá de los resultados. Hay que tener mucho cuidado cuando uno cree que ha alcanzado cierto lugar. Los lugares no se consiguen solamente, se sostienen. México ha logrado respeto y reconocimiento del mundo del futbol por sus actuaciones en los mundiales de Estados Unidos y Francia. Ha dado el primer paso. Pero esos pasos hay que darlos con mucha firmeza y sostenerlos. El futbol, es así: cuando uno cree que ya llegó, desaparece más fácil. Creo que México tiene excelentes jugadores. Se ha visto a nivel de clubes su nivel altamente competitivo”.
-Aquí se criticó durante años la mentalidad del jugador mexicano, que fuera del país bajaba su rendimiento y que en las grandes competiciones no mostraba su verdadero nivel. ¿Usted ayudó a cambiar esa mentalidad?
-Eso es lo que más conversábamos con los futbolistas. Sabemos que en todo juego competitivo hay que encontrar la eficacia porque ese es el secreto del futbol. Ahora, ¿desde qué lugar se encuentra? Los alemanes apuestan a un estilo y yo veía que México no tenía un estilo, sí lo tenían los jugadores, pero había bastantes confusiones. Creo que México tiene que apostar al buen juego y a la picardía.
Recuerda que en las charlas privadas les decía a los jugadores: “Vamos a pensar si somos más rápidos o más fuertes que los alemanes. ¿Qué somos más que ellos? Nosotros tenemos otro futbol, tenemos otra formación, tenemos que aplicar eso que nace con el hombre, que son las características, que están ligadas también a un problema cultural y desde ese lugar tenemos que empezar a jugar con el orgullo que significa el honor de representar a la gente, representar a alguien, así sean diez o mil, uno está comprometido con ellos”.
Considera que “lo más difícil en el futbol, tan difícil como un título, es lograr que un futbol se vuelva reconocido y respetado. Eso México lo logró internacionalmente en los dos últimos mundiales y en la Copa América, llegando en una oportunidad hasta la final. Ahora, eso hay que sostenerlo. Y sostenerlo con un trabajo permanente. Estoy un poco alejado para dar una opinión más amplia, pero tiene excelentes jugadores que pueden competir de igual a igual con cualquiera, pero también se necesita crecer desde la competencia y el trabajo diarios”.
-¿Qué aportó Menotti al futbol mexicano, desde su perspectiva?
-Lo único que puedo decir es que mi relación con los futbolistas ha sido siempre profundamente afectiva y comprometida. Quiero que mis jugadores se comprometan con la gente. Tienen que sentirse orgullosos. Esto no es la patria, ni mucho menos, pero sí es un compromiso de representatividad. Cuando uno sabe que va a actuar ante la gente, nos guste o no, directa o indirectamente, se es responsable de tristezas y alegrías. Y eso hay que asumirlo con una enorme personalidad. Las condiciones están dadas porque el futbolista mexicano es capaz de competir.
Insiste en que México no contaba con los escenarios adecuados para que explotara el potencial del jugador mexicano: “Hasta mi llegada estaba un poco acomodado a la Concacaf, mientras que las estructuras y las capacidades de los futbolistas mexicanos estaban por encima de ese nivel. En esa época luchamos mucho para que México participara en la Copa América y en la Libertadores. Y también para que tuviéramos temporadas internacionales. Me acuerdo que una vez ganamos 5-0 a los rusos y les dije: bueno, ahora para tener una medida seria tenemos que jugar al nivel del mar y por la noche, para permitir la recuperación del adversario. No nos engañemos con el éxito cuando está relacionado con los inconvenientes de los otros. Cuando salimos de gira jugamos de igual a igual contra la Bulgaria de Stoichkov y la Alemania de Klinssmann, y con aquella Rumania que tenía figuras y México hizo un buen papel. Lo único que tengo por México es agradecimiento por el afecto y por la relación que he sostenido durante tanto tiempo con los jugadores que en ese tiempo pasaron por la selección”.

Lealtad hacia quienes lo contrataron

Menotti no terminó su compromiso de cuatro años por el conflicto entre los grupos de la FMF. Presentó su dimisión cuando se aproximaba el hexagonal final de la eliminatoria de la Concacaf para asistir al Mundial de Estados Unidos 94.
Explica ocho años después: “Había disputa por los poderes políticos y eso no es bueno. Creo que todas esas discusiones se deben de resolver cuando se trata de la selección. A la selección hay que apoyarla de verdad y no usarla. Normalmente a las selecciones, en los países sudamericanos y en México también, se utilizan como el gran negocio. Donde juega la selección se prende la lamparita de la televisión, se transmite, se vende… Es ahí donde los entrenadores y los dirigentes deben sostener calendarios serios, competencias bien planeadas, darle a la selección la importancia que exige. Cuando estuve en México trabajé con absoluta comodidad y tranquilidad. Encontré oposición y discrepancias, pero el respeto a la discrepancia ayuda a encontrar algunas cosas serias”.
-¿Por qué se fue?
-Tenía una buena relación con la gente que después entró a la Federación (el grupo de Alejandro Burillo), pero me pareció irrespetuoso sostener un contrato con gente que no me había elegido. Si los que me contrataron fueron cesados, se fueron o los echaron, me parecía que debía dar un paso de costado para que las nuevas autoridades eligieran a su entrenador. Es un compromiso de lealtad que sostuve con los dirigentes que me contrataron (Francisco Ibarra y Emilio Maurer). Si me hubiese quedado no hubiera sido el entrenador que necesitaban las nuevas autoridades, que heredaron a un técnico con un contrato y yo quería que tuvieran la libertad de elegir a su entrenador.
-¿Dejó inconcluso el trabajo?
-A mí me hubiese gustado estar en un Mundial con México, porque sostengo que puede jugar de igual a igual contra cualquiera, como lo ha demostrado. La selección tiene un compromiso en cada partido. No hay que esperar hasta el mundial, porque si así fuera no cobremos entrada ni televisemos el partido. Cuando se monta un espectáculo y el artista sale al escenario, tiene que aceptar el mismo compromiso si canta en el Teatro Colón o en la cantina de David. Si son 10 mil o 100 mil en el escenario, hay que respetarlos porque vienen a vernos.
-¿La pasó bien en México?
-Sí, sí, aunque mi intención era quedarme hasta el Mundial. Estaba bien, tengo allá muchos amigos, buena identificación con la gente. Cuando me encuentro en cualquier lugar del mundo con mexicanos tenemos una relación afectiva.

Aprender de las derrotas

Menotti se enteró en Argentina de la derrota de México, el domingo 23 de julio, contra su similar de Trinidad y Tobago. Los periódicos mexicanos del lunes 24 hablaban de una auténtica tragedia nacional… “Y, bueno”, ironiza el entrenador, “también eso vende”.
Precisa: “Se vende con la vida, con la muerte, con los violadores, con los revolucionarios. Hasta al Che Guevara lo han querido transformar en una mercadería. No venden sus ideas ni su dignidad, sino su imagen aventurera, del super hombre, el Superman de los americanos”.
La derrota exige, dice Menotti, profundizar en el análisis. “Eso es lo que tienen que aprender los mexicanos. Saber si se perdió sólo un partido de futbol o si se perdieron un montón de cosas, entre ellas el prestigio, el honor, la dignidad, el compromiso. Si se perdió todo eso contra Trinidad y Tobago, entonces sí hay que alarmarse. Ahora, si se perdió sólo un partido de futbol, bueno, en el futbol se gana y se pierde. Éste es el secreto: saber cuándo se gana qué se gana y cuando se pierde que se pierde. Nadie puede ganar siempre. Cuando uno pierde, hay muchas maneras de regresar de una derrota. Hay países como Noruega que cuando pierde, pierde todo, hasta el alma”.
-En México se hace mucho drama cuando se pierde y una fiesta cuando se gana…
-Sí, pero si nosotros vamos a caer en el facilismo del éxito o el fracaso por el resultado, estamos perdiendo la visión seria de la situación, Creo que lo que merece cada acontecimiento es el estudio y el análisis. Plantearse qué es lo que se busca y si estamos en el camino correcto. Se puede perder un partido. Cualquiera pierde. Si no mire lo que le pasa a Italia, que desde 1982 no gana nada. Creo que lo que Italia ha equivocado son los caminos. Eso es lo que hay que vigilar en México. El periodismo debe analizar si nada más se perdió un partido o si se está trabajando dentro de una idea que se sostiene y se respeta. Esos son los lugares del análisis, porque si no sería muy cómodo: el que gana siempre tiene la razón y el que pierde es un tonto. En el futbol nada más gana uno y los demás no creo que sean tontos.
“Hay que ser prudentes, tranquilos. Creo que la Selección Mexicana ha dado muchas satisfacciones a sus hinchas. Desde la época mía, hemos hecho muy buenos partidos, hemos goleado a equipos importantes y hemos hecho un buen futbol. Mejía Barón armó una selección que jugó bien. Y en el Mundial de Francia también se jugó buen futbol. Hay que estudiar qué nos hace falta y discutirlo entre todos, pero no porque se perdió un partido. Si se hubiese ganando haciendo las cosas mal y trabajando sin responsabilidad, una victoria disimula lo terrible del trabajo. De la misma manera es injusto que se denuncien cosas porque se perdió un partido. Ganar o perder contra Trinidad Tobago no da ninguna garantía de un análisis serio. Se tendría que analizar  todo el proceso de las selecciones nacionales. Ahora, si queremos sólo poner piedras en el camino eso es muy cómodo.”
Por calendario, México recibirá consecutivamente a Canadá, Panamá y Trinidad y Tobago. Ahí se juega la calificación.
-¿Es cierto que México es invencible en el estadio Azteca?
-No sólo en el estadio Azteca. Se dan condiciones para que el futbolista mexicano encuentre mayor confianza en su país, mientras que los rivales que lo visitan saben que se encuentran ante un equipo superior y ahí es donde aparecen los miedos y México hace prevalecer su superioridad. México es más equipo que cualquiera de la Concacaf y no tendrá ninguna dificultad en clasificarse. De eso no tengo duda alguna.
-¿Y si no sucediera?
-Ah, bueno, entonces ya sería un accidente del que nadie está exento. Por eso hay que prevenir antes de la competencia para prepararse como se debe, con la seriedad del trabajo previo. Estamos cansados de ver en la cancha ejemplos que son auténticos milagros, pero que han ocurrido. Alguna vez Corea eliminó a Italia, El Salvador asistió al Mundial de 1982 en lugar de México y Costa Rica también fue al Mundial de Italia.
-¿Qué opina de Manuel Lapuente?
-Tengo una muy buena relación con él. Nos conocemos desde hace mucho tiempo. Es un hombre que conoce bien al futbol mexicano. Les pertenece a ustedes, es un hombre de México. Algunos pensarán que México debe ser más ofensivo, otros que más defensivo, pero cuando se pone a un técnico lo primero que hay que saber es por qué se le pone. Y cuando se sabe por qué se le puso, saber exigirle el cumplimiento de su idea. Que no pase como en Argentina, que no se sabe por qué traen a los entrenadores y después no se sabe por qué los echan.
-Hoy se cuestiona duramente la presencia de Lapuente en la Selección Mexicana…
-Suele ocurrir que la continuidad de un técnico genera un desgaste. Se desgasta él porque hay que luchar mucho con una selección, se desgastan las relaciones con los futbolistas, se desgasta la relación con la prensa porque ya los discursos son parecidos y no venden. En la continuidad de un entrenador se puede generar una falta de motivación, como la que se tiene al principio. No digo que eso esté ocurriendo, porque no lo sé. Pero la continuidad de un entrenador produce esto. A veces se necesitan estos cimbronazos, como el de Trinidad Tobago, para que se produzca una reacción. Es bueno que de repente nos den un cachetazo para despertar. Después de esto a lo mejor México reacciona, empieza a ganar, se clasifica y será toda una fiesta. Ojalá así sea.

Lo tiene todo

-¿Hay en México estructura y afición para ser una potencia mundial del futbol?
-Pero no tenga usted ninguna duda. De todos los países de habla hispana es el país que está mejor preparado. Su estructura es muy superior a la argentina, a la brasileña. México tiene todo para apuntar a un futbol que esté entre los grandes del futbol mundial. Ya dejó de ser participante. Ahora es un protagonista. Lo único que le falta es ser un candidato al título. Durante muchos años México sólo fue un participante. Si acaso fue protagonista como local, pero lo hizo con un futbol muy quijotero, miserable, no miserable, sino un futbol corto, sin ambiciones. Y después pasó de simple participante a protagonista. En el Mundial de Francia fue un auténtico protagonista. Basta revisar los partidos contra Alemania y Holanda. Ahí ya encontró un gran respeto, como también ocurrió en las Copas América.
-Manuel Lapuente ha dicho que México es la tercera potencia de América, después de Brasil y Argentina. ¿Está de acuerdo?
-No es demasiado mérito ser la potencia de América porque el futbol sudamericano está en una crisis muy profunda. Se sostiene por el esfuerzo de sus jugadores. Bastaría con ver por dentro al futbol uruguayo, al chileno, al paraguayo. Han sido muy maltratados por las organizaciones. El futbol paraguayo ha sido terriblemente mal tratado por organizaciones nefastas, que han cambiado tres entrenadores de la selección en tres meses. Se sostiene gracias a sus jugadores. México, en cambio, tiene muy buenos jugadores. Estar detrás de Brasil y Argentina no es parámetro. México debe evitar que le pase lo que a Colombia, que después de recibir algunos traspiés y no conseguir títulos comenzó a cambiar modalidad y estilo, hasta llegar a la época actual en la que no da espectáculo ni gana partidos. El futbol sudamericano no es espejo para compararse. Brasil está muy mal, ofrece muy poco. Argentina está jugando con todos los jugadores que están fuera del país. México sí, puede ser el tercer equipo de América, pero creo que tendría que pensar en otra cosa, en medirse con el concierto internacional.
-La clasificación de la FIFA nos ubica como el octavo equipo del mundo, ¿es real?
-Por lo realizado en el último mundial (el de Francia) podemos afirmar que el regreso de México ha sido con todos los honores. Ha hecho muy buen mundial. Los equipos mexicanos, Atlas y América, han hecho muy buen papel en la Copa Libertadores”.
-¿Esta generación podrá ver a un México campeón en competencias de verdad, como la Copa América, la Libertadores, un Mundial?
-Bueno, fácil no es. La posibilidad está ahí. Revisemos cuánto hace que no gana Paraguay, qué cosas ganó Holanda, sólo una Copa Europea. El asunto es llegar ahí y no perder el protagonismo y es muy probable que México pueda ganar, ¿por qué no? Pudo haber ganado en la final de la Copa América en Ecuador. El América tuvo al Boca Juniors para eliminarlo, pero Boca tuvo suerte a su favor.
-Usted que los conoce ¿aseguraría que hay jugadores mexicanos capacitados para triunfar en el mundo?
-No tengo ninguna duda. Hay jugadores mexicanos que podrían jugar sin ningún problema en equipos argentinos de primer nivel. Han aparecido jugadores jóvenes muy importantes, que siguen surgiendo.
-¿Cuándo será México un país exportador de jugadores?
-El futbol mexicano es un futbol rico para sus jugadores. Paga más que cualquier equipo argentino. Económicamente, las instituciones en México son poderosas. Todo eso hace que no se apunte a un mercado. Uno se pregunta: ¿por qué Hugo Sánchez nada más? El jugador mexicano en su país está bien, cómodo, gana buen dinero, los clubes son fuertes, vive bien… por eso no veo jugadores mexicanos haciendo campaña en equipos chicos europeos.
-¿Volvería a dirigir en México?
-Si no me contratan, no puedo.
-¿Le han hablado?
-Algunas veces, pero sólo queda en conversaciones. No profundizamos.
-¿Quiénes hablaron con usted?
-El América no, porque aunque nos reunimos en Buenos Aires sólo hablamos de televisión y otras cosas. Me hablaron de la ciudad de Monterrey y del equipo Toros Neza, pero nunca vinieron acá para reunirnos. Me preguntaron si tenía interés y yo siempre les digo lo mismo: depende. Lo primero que uno elige es el país para vivir, donde se sienta bien y eso lo tendría en México; y lo segundo, un proyecto deportivo que me permita no engañar a la gente haciéndole creer que porque yo llegué ya vamos a salir campeones.