En desacuerdo, su asesor Rascón Banda Pobreza y educación, temas por encima de la cultura: la coordinadora foxista

Aunque hace tiempo está descartada la creación de una secretaría de cultura por parte del gobierno de Vicente Fox, el dramaturgo Víctor Hugo Rascón Banda no quita el dedo del renglón.
Si bien se congratula porque, asegura, 90% de las propuestas presentadas por el entonces candidato panista a la presidencia -en la reunión del 14 de junio pasado en el Polyforum Cultural Siqueiros- fueron retomadas del programa presentado por la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) a todos los candidatos, lamenta se haya descartado la secretaría.
Desde esa fecha Fox señaló que no se crearía tal instancia pues quería una estructura que permitiera “su plena ciudadanización”.
Sin embargo, el dramaturgo, presidente de la Sogem, apela a la indeclinable función de rectoría del Estado. En su opinión está bien que la Comisión Nacional de Derechos Humanos o el Instituto Federal Electoral sean ciudadanos, pero no así otros sectores.
“El Estado tiene que ser rector de la economía, la política educativa, la política exterior, la agraria, la ecología y también de la política cultural. No puede declinar en eso, no puede dejarla a las libres fuerzas del mercado, que es lo que quisieran los estadunidenses.”
No desconoce casos como el de Nuevo León, cuyo consejo de cultura está conformado por miembros de la comunidad artística e intelectual local, menciona también el consejo municipal de León, pero tal idea no le parece viable en un proyecto nacional:
“Quiero imaginar quiénes serían esos notables ciudadanos que dispusieran del patrimonio histórico del país o de la política que debiera ser del Estado.”
Recuerda incluso que antes de la reunión en el Polyforum había entregado a Fox un estudio sobre la creación de la secretaría, con todos los fundamentos. Cuando el hoy virtual presidente electo anunció que no la haría, él increpó:
“¿Qué intelectual  le acaba de aconsejar ese error de ciudadanizar la cultura?”
Pues especula que alguno de “los dos intelectuales que estaban sentados junto a él, seguramente lo previno y le dijo: no te comprometas a crear esa secretaría.”
El tema, dice Rascón Banda, no volvió a tocarse, ni siquiera en la reunión que el martes 18 de julio tuvo Fox con un grupo de intelectuales en casa de la periodista Sari Bermúdez. Un día después Carlos Flores y María del Carmen Díaz, coordinadores del área social del llamado gabinete de transición, dieron el tiro de gracia al proyecto al anunciar en conferencia de prensa el fortalecimiento del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).
Entrevistada en el Hotel Fiesta Americana, la periodista Sari Bermúdez, coordinadora del Proyecto de Cultura 2000-2006 desde la campaña de Fox, justifica así la decisión:
“Yo creo que vienen cosas tan complicadas ahorita, sobre todo tenemos el problema de la pobreza y la educación, que es lo más complejo, y hay que empezar a solucionar. Entonces, si Conaculta ha funcionado bien y lo reconocemos, tenemos que continuar.”
Para Rascón Banda, quien asesora a la exconductora del programa Hoy en la Cultura de Canal Once, en los aspectos jurídico, fiscal y presupuestal no es válido ese argumento. Sopesa que México es “el único país” que no tiene una secretaría o ministerio, y distingue la pobreza física y la espiritual.
“Tan importantes son las cosas del cuerpo como las del espíritu, tan importante la ocasión para transformar una nación, porque si no se transforma a los ciudadanos a través de la educación de los niños, pues nunca se va a transformar este país. Tenemos hábitos que hay que desterrar, tenemos que crear otra cultura nacional, otra forma de ser, tenemos que alfabetizar a esos 15 millones que no leen ni escriben. ¡Eso es importante!”
Airado, señala que nada es más prioritario y que no puede desvincularse la democracia de la cultura:
“¿Cómo vamos a acabar con la pobreza del alimento, del pan diario, si no enseñamos las armas básicas que es el leer y escribir, el sumar y restar? Ahí está la cultura a un lado también.”
La idea del equipo foxista es “adelgazar” la burocracia, y en ese contexto pareciera absurdo crear un nuevo organismo. Mucho se ha debatido, recuerda el autor de La Malinche, sobre la “burocratización”. Lo cierto, dice, es que ya existen 15 mil trabajadores en el sector cultural que podrían incorporarse a la nueva secretaría. Pero, por lo pronto, “en este sexenio”, dice Bermúdez, no se creará.

Renovado Consejo

Incontables han sido las veces que el actual titular de Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa, ha prometido la elaboración del estatuto jurídico, con el cual se daría fin al absurdo de que un organismo creado por decreto presidencial esté por encima de los aprobados por el Congreso de la Unión (INAH e INBA).
El equipo foxista, encabezado por Sari Bermúdez, promete ese marco jurídico como una revisión del presupuesto; y aunque asegura será “mucho mejor que el de ahora”, no se arriesga a prometer en cuánto se incrementaría.
Rascón Banda destaca la urgencia de terminar con la “aberración jurídica” del Conaculta, creado “provisionalmente mientras se creaba la secretaría o el organismo adecuado”.
La falta de estatuto, señala, ha impedido al Consejo, entre otras acciones, firmar convenios internacionales, pues jurídicamente no tiene personalidad para ello, es “un simple coordinador” de las dependencias de la desaparecida subsecretaría de cultura de Educación Pública.
Una vez que el Conaculta cuente con el demandado marco jurídico vendrá una reestructuración, anuncia Bermúdez. Aunque es previsible que no cambie en mucho pues tanto la periodista como Rascón Banda coinciden en el rescate y mejoramiento de los programas y dependencias que funcionan.
Y es que, subraya el dramaturgo, “no se puede crear un país cada seis años, hay instituciones que han demostrado gran eficacia, honestidad y que han logrado sus objetivos”.
Ambos coinciden en la preservación del Sistema Nacional de Creadores. Añade el asesor los programas de descentralización, las becas estatales, el Instituto Mexicano de Cinematografía, la Cineteca Nacional y las cinetecas que se están creando en el país, la restauración de monumentos y la presencia de organismos culturales de México en el extranjero, por citar sólo algunos.
De hecho, el dramaturgo no descarta que muchos funcionarios de la actual administración de Conaculta sean invitados a próximas reuniones de trabajo; menciona a José Luis Martínez, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes; María Cristina García Cepeda, secretaria ejecutiva del Consejo; y a Alfonso de Maria y Campos, director de Publicaciones, pues “hay que aprovechar la experiencia de todos”.
Además de dar personalidad jurídica al Conaculta, se propone una reforma fiscal que permita por un lado la exención de impuestos a los creadores y propicie “la cultura del patrocinio”.
Explica Rascón Banda que en todos los países del mundo los donativos de empresas e industrias a cualquier rama del saber son deducibles de impuestos, mientras en México “es una verdadera carrera de obstáculos la que tiene que hacer un empresario que quiera destinar dinero a la cultura.”
Esta situación, lamenta, pone en desventaja industrias como la editorial. Por lo cual cuestiona:
“¿Cómo podemos fomentar la lectura en la nueva Ley del Libro, si los libros cuestan dos o tres veces un salario mínimo?, ¿entonces la gente debe dejar de comer tres días para comprar un libro? Es ahí donde el Estado tiene que entrar.”
No olvida, así mismo, que con la miscelánea fiscal de 1992 promovida por el entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, Pedro Aspe, se dio fin a una tradición, incluso prehispánica, de exención de impuestos a los creadores.
Pese a que en la Sogem se han ganado 150 amparos contra esa disposición, su presidente considera justo que si al morir el autor sus obras pasan a ser propiedad de la nación y de la humanidad, reciba en vida ese beneficio fiscal, sin necesidad de andarse amparando.
La tercera cuestión atendida por  Rascón Banda es la revisión presupuestal del sector cultura. Repasa las cifras de este año: 3 mil 800 millones de pesos, cifra “igual a la de 1993”, que representa  un crecimiento cero, y 0.06% del Producto Interno Bruto (PIB), “cuando la UNESCO recomienda 1%, eso no puede seguir”.
El asesor propone un análisis de ese presupuesto para que quienes presenten el próximo ante el Congreso de la Unión, no cometan “el error” de sólo adicionar la inflación, “que es lo que se hace”, sino realmente incrementarlo “mínimo” a 7 mil 500 millones.
Aún doblando el presupuesto “es nada” para el dramaturgo, porque es mucha la inversión que requiere la cultura, una inversión que no se recupera en corto sino a largo plazo, “transformando a la sociedad son productos culturales intangibles”.
Por fortuna, piensa, por primera vez el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y los grandes fondos internacionales, como la Organización Mundial de Comercio (OMC), están evaluando a los países y considerando la cultura:
“Porque el PIB no sólo debe ser la balanza de pagos o los recursos financieros tangibles. No, hay tradiciones, hay patrimonio cultural intangible, hay un valor que tienen ciertos países como México y están siendo considerados ya en sus análisis financieros.”

Escuchar las voces

Falta mucho por trabajar en la nueva política cultural. Por lo pronto Sari Bermúdez convocará a otros creadores para que la asesoren. Habrá que organizar también nuevas reuniones, ahora por disciplina artística.
Por demás ilustrativa en sus ademanes, describe que se invitará a los creadores de cada rama para detectar “las grandes fallas”, conocer qué es factible mejorar. Opinarán los creadores, ella y su equipo tomarán nota, y luego de reflexionar volverán con respuestas, que con suerte pueden ser un sí o de plano un “no es viable en este momento”.
Lo fundamental para la comunicadora es que sean los artistas, los creadores, quienes platiquen sus problemas, y dice varias veces durante la entrevista: “Eso es lo que quiere Vicente, escuchar las voces de un gran número”.
Y aunque se descarta como sucesora de Rafael Tovar, añade:
“Los hombres y mujeres de cultura nos van a decir a los que vamos a estar de servidores públicos en Conaculta cuáles son sus necesidades, y nosotros tenemos que estar ahí para ayudarlos a que hagan bien su trabajo.”
-¿Se ve como parte del equipo de Conaculta?
-¡Ojalá!
-¿En qué área?
-Todas las áreas me parecen fascinantes, pero obviamente cada quien tiene una mayor especialidad. Yo no lo tengo que decir, funciono mucho mejor en promoción y en difusión, digo, esa es una realidad, todo mundo la conoce. Entonces cada uno de nosotros va a tener un área en la que es más trucha, como decía mi papá.
-Se ha manejado en los medios que podría ser Canal Once o Canal 22
-Exactamente, como dijo Vicente Fox la semana pasada: “No coment”.
Y riendo remata:
“La verdad es que no sabemos todavía. Todas esas áreas me gustarían muchísimo, lo que es promoción y difusión son obviamente mi fuerte en la cultura.”
En el lado opuesto, Víctor Hugo Rascón Banda aclara que no “aspira” a la presidencia de Conaculta, como -acusa- se publicó en el diario El Universal, en la columna de Braulio Peralta, ni es uno de los candidatos.
Relata que, aunque aceptó “convencido por colegas” la presidencia de Sogem y ya se postuló nuevamente para las próximas elecciones, no le interesan los puestos políticos. Si así fuera se habría quedado en su natal Chihuahua y “ya hasta sería presidente municipal”.
Lo suyo, añade, es dar asesorías, ser consejero, jurado en certámenes, tutor de jóvenes becarios, en suma “estar opinando dentro de la cultura”.
Uno de los temas que en los últimos tiempos ha traído al debate, es la revisión del Tratado de Libre Comercio (TLC) en cuestiones culturales. Su propuesta fue retomada en los planteamientos foxistas, por lo cual también asesora a Bermúdez en ese aspecto.
Precisamente en la Sogem iniciará la próxima semana  un seminario organizado por la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados sobre el tema, en el cual el dramaturgo hablará del copyright (c), “emblema de la economía estadunidense que está avasallando el derecho de autor de los países iberoamericanos”.
Denuncia que, a diferencia de los derechos de autor inspirados en países europeos y vigentes allá, el copyright considera la creación de una obra como simple mercancía que cualquiera puede vender y cuyo control sobre ella pierde el autor.
El derecho de autor en cambio otorga derechos morales, no mutilación de la obra, reconocimiento al autor, derechos patrimoniales y de explotación por parte del autor, quien puede, si así lo desea, ceder este último a un empresario o productor.
Advierte que para los estadunidenses esos derechos son “un obstáculo para el libre y justo comercio”, contradicen el “espíritu del TLC”, y han pedido por ello a los legisladores mexicanos no legislar sobre arte y cultura.
“Pero la cultura y el arte, aunque sean industrias y generen divisas, no pueden ser desatendidas por un Estado que tiene una población mayoritariamente pobre y sin acceso a la cultura.”
Al dramaturgo le interesa dejar en claro que es por su conocimiento en estos temas, así como en los jurídicos, que fue llamado por Sari Bermúdez y no porque esté buscando “chamba” en Conaculta, porque ya tiene tres “muy bien pagadas y placenteras”.
Si ha asistido a dos reuniones con Fox, expone, es por devolverle las visitas que el entonces candidato hizo a la Sogem para escuchar sus propuestas.
Dado que se descarta, se le pregunta por el perfil que debe tener quien asuma la titularidad del Consejo. Su respuesta es clara: No siempre los creadores han sido los mejores administradores; él opta más por un promotor que conozca la realidad y problemática del sector cultural. Y opina que ya hay una carrera civil en el área.
-Pero curiosamente esa gente no ha ido a esas reuniones.
-Yo creo que no están porque hay un pudor, todavía no se han establecido las reuniones paralelas, yo creo que es difícil invitar a funcionarios públicos a debatir cuestiones de un gabinete que está en transición.
Sin embargo confía en que asistirán a las próximas. El escritor se prepara ya para acudir a las reuniones que se organizarán en torno al teatro y al cine. En la segunda planteará los pendientes de la actual administración, el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine) y el reglamento de la nueva Ley de Cinematografía promovida por la diputada María Rojo.
-¿Ha hablado con Fox de ello?
-Así es, cuando vino a comer con los escritores fue el tema que más se debatió y él prometió todo el apoyo. Estaban lejos las elecciones y nadie imaginaba el resultado, pero dijo: “Señores, ese reglamento saldrá y por supuesto que apoyaré la creación del fondo”.
-En la reunión del Polyforum, Víctor Ugalde le habló del doblaje de las películas y en su respuesta no hubo compromiso.
-Yo creo que aspectos tan técnicos no los domina una persona que vive en Guanajuato y que ha declarado que no acostumbra mucho ir al cine y que no ha tenido suficientes reuniones.
Añade que en el asunto deberán participar, además, público y comunidad cinematográfica, y que el tema tendrá que estar presente en los programas de cine.
-¿Le cree a Fox cuando dice que tiene compromiso con la cultura?
-Le creo porque no tiene porqué mentir. Creo que, en la medida en que reconoce que no es un hombre culto, que no acostumbra ir al teatro ni al cine ni a la ópera ni leer novela ni poesía, sino sólo libros de formación, me parece honesto de entrada y va a dejar a los expertos para que opinen.
“Yo tengo esa esperanza de que los expertos en cada rama sean los que propongan las acciones de gobierno que él retome, y eso pues ya será una ganancia.”
Por su parte, Sari Bermúdez garantiza que la gente será escuchada. Aunque han empezado con los creadores eméritos, irán “bajando” hacia los jóvenes y luego la gente “que por allá en las comunidades produce cultura”; insiste en que se tomarán en cuenta todas las opiniones y se hará participar a la sociedad civil.
Ya sólo quedan cuatro meses y el equipo foxista no ha buscado aún un acercamiento con los trabajadores del sector, con los sindicatos del INBA e INAH, ni con Tovar y de Teresa. Bermúdez considera que muchos de estos encuentros habrán de realizarse ya con el nuevo titular de Conaculta y asegura que su nombramiento se dará a conocer de cuatro a ocho semanas.