De José Luis Hernández Jiménez

Señor director:

Le solicito la publicación del siguiente comentario sobre lo publicado por don Enrique Semo en Proceso 1235 con el título Del culto al héroe a la reconstrucción de la izquierda.
Extraordinario es el balance que hace don Enrique sobre el movimiento cardenista y el PRD. Coincido plenamente con una de sus conclusiones: “… la conquista de la mente y los corazones de las mayorías para un proyecto coherente de la izquierda democrática es una tarea a largo plazo. Una guerra de posiciones, en la cual las ideas, la visión estratégica y en último caso la astucia, son más eficaces que el voluntarismo, el pragmatismo chato y el carisma personal. Hombre íntegro y consecuente, de principios firmes y voluntad inquebrantable, Cuauhtémoc Cárdenas no es el indicado para esa tarea. Cumplida su misión, debe ceder el lugar a dirigentes jóvenes…”.
Pero no comparto otra de sus conclusiones; la que dice: “… una gran responsabilidad recae desde este momento sobre los hombros del nuevo jefe de ese gobierno (del DF) y expresidente del partido, Andrés Manuel López Obrador: su tarea no es cambiar los actores de viejos dramas, sino buscar soluciones innovadoras a los problemas del PRD y de la izquierda en general, en la era de la alternancia y el gobierno del PAN”.
Con esta última recomendación, don Enrique Semo contradice todo su balance. La tarea de buscar soluciones innovadoras a los problemas del PRD y de la izquierda no es labor de una persona, por brillante que ésta sea. La responsabilidad de ese trabajo es colectiva, de los dirigentes y militantes del PRD.
Además, como muchos lo hemos reclamando desde hace tiempo, ahora -con los muy adversos resultados electorales, y considerando que en ellos influyeron las múltiples metidas de pata de los dirigentes del PRD, quienes, al parecer, en esta campaña perdieron el rumbo por falta de visión histórica y de generosidad política- el partido debe iniciar un proceso de reflexión colectiva, muy autocrítica, desde las bases, que debe concretarse de inmediato en la renuncia de toda la cúpula dirigente -no solamente la formal- para dar paso a dirigentes nuevos, creativos, comprometidos con el partido y la sociedad, con mística de servicio y sin compromisos facciosos.

Atentamente
José Luis Hernández Jiménez
Consejero nacional del PRD
Distrito Federal