Victorino nunca dejó de jugar en Pachuca por alguna lesión: Aguirre

Héctor Huerta

PACHUCA, HGO.- Javier Aguirre es categórico: “Firmo ante notario público que, mientras yo lo dirigí, Cesáreo Victorino nunca dejó de jugar un partido por lesión alguna”.
El entrenador del Pachuca defiende la situación enredada del jugador, cuya compra no hizo efectiva el Monterrey, y afirma que si lo regresan a su equipo “lo acepto de inmediato”.
Recuerda el proceso que vivió desde su llegada a Pachuca: “Andrés Fassi me entregó el equipo en la fecha seis. Lo tomé desde la jornada siete y Cesáreo actuó conmigo esos 11 partidos y tres torneos completos más, y nunca refirió una lesión. Una vez tuvo un problema con un tobillo que no le impidió jugar. Y otra ocasión volvió de la Selección Sub 20 con una molestia muscular. Son las dos únicas veces en tres torneos y medio que tuvo molestias, pero no dejó de jugar”.
-¿Y enfermedades?
-No, ninguna. Él sufrió mucho cuando falleció su padre. Fue un golpe tremendo. Estaba abatido. Fue como si hubiera recibido un mazazo. Lo canalizamos con un profesional y pronto sacó la cabeza. Como a los dos meses fuimos campeones y eso resultó un bálsamo para su herida.
-¿Sabías que ya no ibas a contar con Victorino para este torneo?
-Es correcto. Jesús (Martínez, el presidente del Pachuca, me dijo que haríamos efectiva la opción de compra por la carta de Manuel Vidrio, que pertenecía a Tecos, y que entraría Victorino en la negociación porque ellos dieron a cambio a Vidrio y mucho dinero. Y en aras de la economía del club dejé que se fuera Cesáreo.
-¿Es un jugador de gran proyección?
-Pero por supuesto que lo es. A mí que me lo devuelvan mañana. No tengo la menor duda de que Cesáreo, si se lo propone, estará en el Mundial del 2002. Es un jugador de clase A. Tiene un talento natural, es muy buen muchacho, es sano y joven. Reúne todas las condiciones: buena talla, buena técnica, tácticamente es un poco distraído, pero puede aprender; físicamente es estupendo por su rapidez y su fuerza. Y como persona es excelente.
Cesáreo Victorino vivió entre la maraña de informaciones incompletas. Él mismo confesó, cuando le indicaron que debía presentarse con Tecos, que ni siquiera sabía que ellos eran dueños de su carta. Jugó los últimos torneos con el Pachuca. Y la afición se pregunta: Si no se hace la operación, ¿a dónde debe regresar? Aunque Tecos es dueño de su carta, el último equipo en el que jugó fue Pachuca.
Aguirre fija su posición por si la Federación Mexicana de Futbol decide que regrese a Pachuca, en lugar de Tecos: “Que me lo regresen mañana mismo. Hay un gran aprecio por el futbolista y por la persona. Yo jugué al lado de su padre, en la última etapa de él como jugador, en el América. Y cuando vine a Pachuca trabajé con su padre, que era el entrenador de la Segunda División. Hay detrás una relación estrecha”.
Luego recuerda el momento más difícil en la vida de Cesáreo Victorino hijo: “Lo digo sin empacho, porque así sucedió: él y yo derramamos lágrimas cuando fuimos campeones, no sólo por el título, sino por la memoria de su padre. En Pachuca la gente, los compañeros y el cuerpo técnico lo queremos mucho”.
-En los antecedentes médicos que conoces del Pachuca, ¿jamás hubo algo grave?
-Lo firmo ante notario público que en tres torneos y medio Cesáreo nunca faltó a un juego por lesión. Y estoy hablando de más de 70 partidos.
Javier Aguirre se enteró, como millones de aficionados en el país, de la mentira que ubicó a Cesáreo como el jugador más caro del draft, cuya carta fue negociada en 3.8 millones de dólares. Y aunque le tenga reconocimiento y afecto, no cree que ningún jugador valga eso en el mercado interno.
“Suena exagerado para el mercado nacional. Es exorbitante. No creo que en el mercado nacional nadie valga 4 millones de dólares. A nivel internacional es otra cosa. Ahí sí podría costar casi 4 millones de dólares. En Sudamérica preguntas el precio de         un lateral izquierdo y no les tiembla el pulso para pedirte dos y medio millones de dólares. Con la edad de Victorino y sus facultades, en el mercado nacional está caro el precio que se comentó, porque, siendo sinceros, ningún jugador mexicano vale 3.8 millones de dólares en México. Pero a nivel internacional, sí. Ahí está el ejemplo de Rafael Márquez, que fue comprado en 6 millones, o el caso de Cuauhtémoc Blanco, cuya opción cuesta casi 7 millones. Para venderlo al extranjero, 4 millones de dólares no resultaría una exageración.”
-¿Victorino es ya un jugador hecho y derecho?
-Todavía no. Tiene que madurar y estabilizarse emocionalmente. No olvidemos que su señora madre está en Oaxaca, una hermana vive en Italia, otra en Oaxaca, él es el hombre de la casa. Arrastra problemas emocionales fuertes. Pero estando tranquilo de la cabeza, el cuerpo hace lo demás. De verdad lo digo: ese muchacho tiene talento para estar en la Selección Nacional en el Mundial del 2002.
Aguirre habló con Cesáreo 15 días antes del draft. Le dijo que tenía ofrecimiento de Cruz Azul y que no le gustaba la idea de ir a Tecos.
“Yo le dije que Tecos era una institución seria, que con Rubén (Romano, el entrenador) iba a aprender. Me comentó que prefería no jugar, y yo le dije que era lo peor que podía hacer. Ya no es tan fácil como antes, que durabas 14 meses sin jugar y recuperabas la carta. Ahora sólo Dios sabe cuánto tiempo hay que parar para recobrar tu pase. A los pocos días fue a Tecos, ofreció disculpas y estaba a punto de quedarse. Luego sorpresivamente Tecos lo vende a Monterrey. En esa parte de la historia me quedé, porque no he vuelto a hablar con él.”