Fox dará el banderazo, pero la sociedad se opone al proyecto El autódromo CART, amenaza para el patrimonio cultural e histórico del parque Fundidora

MONTERREY, NL- En pleno corazón de esta ciudad industrial, en medio de sus ya graves problemas de contaminación y vialidad, y en contra de la opinión de distintos sectores de la sociedad, el gobierno de  Nuevo León se empeña en construir una pista para carreras automovilísticas de la serie CART.
“México quiere comportarse como país de primer mundo, con campos de golf y autódromos rodeados de pobreza.”
Es la percepción del sociólogo y politólogo Abraham Nuncio, miembro de la Comisión de Monumentos del Consejo para la Cultura (Conarte) de Nuevo León, quien junto con otros ciudadanos, artistas, intelectuales, ecologistas y organizaciones no gubernamentales ha denunciado los problemas del proyecto que ocupará parte de los terrenos del Parque Fundidora:
Alrededor de 50 kilómetros de asfalto, anuncios espectaculares permanentes, la celebración también de la competencia Dayton Indy Lights Championship, la creación de muros de contención permanentes, por citar sólo algunos.
Con la construcción de ese autódromo, sentencia el sociólogo, se viola el decreto federal del 3 de marzo de 1988, mediante el cual se donaron los espacios y bienes de la antigua Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S.A., cerrada en 1986, al gobierno de Nuevo León.
Viola también, añade, los objetivos planteados en el establecimiento del Fideicomiso Parque Fundidora de ser zona de utilidad pública, conservar  y mejorar la superficie de la antigua planta industrial y construir un parque museo tecnológico y un centro de exhibiciones.
Notablemente molesto, el escritor señala que han pasado 12 años desde el decreto y ni los anteriores gobiernos del PRI ni el actual del PAN han creado el parque ni el museo. Más aún:
“Ahora tratan de escamotear el área del parque construyendo un autódromo, al cual el gobierno del estado llama eufemísticamente a veces bulevar, a veces pista o circuito.”
La realidad, advierte, es que se trata de un autódromo e invita a quien tenga dudas sobre ello a consultar la página WEB de la serie CART en la Internet.

Las cosas al revés

En la construcción del corredor automovilístico de 15 metros de ancho y 3.5 kilómetros de largo, participan con una inversión de alrededor de 20 millones de pesos el grupo empresarial Fomento Económico Mexicano, S.A. (FEMSA), a través de la cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma, Quaker State y los equipos CART de Pat Patrick y Jerry Forsythe.
Sin rodeos ni sutilezas, Nuncio pone al descubierto los intereses mercantilistas que hay detrás del proyecto Parque Fundidora, enarbolado por el gobierno neoleonés como de reforestación de un espacio para el “desarrollo cultural, social, deportivo y de fomento económico.”
Recuerda que para anunciar oficialmente la celebración CART en marzo del año 2001 en Monterrey, se reunieron en el club industrial de San Pedro el gobernador Fernando Canales Clariond; Jesús María Elizondo, alcalde de Monterrey; José Antonio Fernández, director de FEMSA; Héctor Ayala, director de mercadotecnia de la Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma; y Rodolfo Junco Méndez, “piloto ligado a la familia propietaria del periódico El Norte”, y añade:
“Los intereses que están detrás de este evento son obviamente grandes, finalmente militan contra los intereses de la comunidad porque nosotros deberíamos tener ya un bosque.”
Sin embargo, según Óscar Bulnes, secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del gobierno de Nuevo León, se reforestarán los espacios abiertos no ocupados por la pista.
Aunque convaleciente de una enfermedad, el exdiputado federal por Nuevo León del que fuera Partido Socialista Unificado de México (PSUM), Encarnación Pérez,  tiene ánimo para ironizar y dice que en Monterrey las cosas se hacen al revés:
“Los grandes ricos se han ido comiendo las arboledas de la Sierra Madre; en el municipio de San Pedro han construido edificios muy altos talando bosque; también sacaron toda la madera del Cerro de la Silla… aunque ahora planten árboles tardarán 50 o 100 años en crecer.”
De acuerdo con el arquitecto Ricardo García Martínez, presidente de la Asociación para el Estudio de la Energía Solar A.C., el Parque tiene una extensión de 114 hectáreas, a las cuales hay que restar las que ocupan el Centro de Exhibiciones Cintermex, el Hotel Holiday Inn, la Arena Monterrey, el Auditorio Coca-Cola, el Parque de Beisbol Acero y el parque de diversiones Plaza Sésamo.
Su exigencia es mantener incólumes las setenta hectáreas restantes para beneficio social.
Pero Abraham Nuncio no es optimista al respecto, y opina se ha dado prioridad a los negocios, no sin advertir:
“Uno puede ver que el propósito es terminar de apoderarse de Fundidora, porque finalmente están participando grandes negocios.”
Y no pasa por alto que FEMSA, que invierte en  la pista a través de su empresa Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma, sea el mismo grupo empresarial que sostenía el Museo de Monterrey, y que cerró sus puertas a finales de mayo por decisión de sus directivos (ver recuadro).
-Los del grupo dicen que una cosa no tiene que ver con la otra.
-La lógica no existe cuando hay dinero de por medio.

Un negocio

El gobierno de Nuevo León  suscribió ya un contrato con los organizadores de la serie CART, mediante el cual, según Óscar Bulnes, podrán ocupar la pista exclusivamente tres días al año durante cinco años.
Los 362 días restantes, asegura, será un circuito interior que permita el enlace entre los diferentes inmuebles del parque, entre los que se encuentran, además de los negocios arriba mencionados, la Cineteca-Fototeca, el Centro de las Artes (aún en construcción), y la Pinacoteca Estatal. Pero no oculta el objetivo central de los organizadores de CART:
“Es una empresa que viene a ganar dinero y utiliza al parque para ganarse ese dinero.”
Y subraya:
“Esto es un negocio, no sólo es diversión; es un negocio, es una empresa que derrama dinero, que atrae mucha gente y que sirve a toda la ciudad en términos comerciales: la hotelería, los restaurantes, todos los atractivos turísticos tendrán un enorme beneficio, la compra de souvenirs será abundante y, obviamente, toda esa gente viene a gastar.”
Se le insiste: ¿cuál es el beneficio para la ciudadanía en general?
Con fastidio reitera los aspectos  turísticos: la presencia en Monterrey de más de 100 mil personas “del extranjero o de donde vengan” que, según sus cálculos, derramarán casi 35 millones de dólares.
La comparación que hace del uso de la pista ejemplifica sus concepciones:
“El parque es utilizado para esos fines como si fuera rentado para una boda o para unos 15 años. Así, es rentado para unas competencias que duran tres días, en este caso los invitados son muchos y mucha la derrama, en donde con todos los cuidados, el parque se verá beneficiado porque también recibirá parte de esa gran derrama.”
-¿Qué porcentaje?
-De acuerdo con la participación del estado en este asunto, la apreciación original es que será 12% del complejo, pero es inicial; luego se trasladará al fideicomiso del parque para hacerlo sustentable económicamente.

No de los creadores

El escritor Joaquín Hurtado narra a Proceso que el grupo de artistas, intelectuales y promotores culturales neoleoneses que participan como integrantes en el Consejo para la Cultura de Nuevo León, citó a Bulnes Valero para conocer el proyecto.
Luego de calificar como amañada la insistencia del funcionario en llamar bulevar a la pista, Hurtado advierte del gran riesgo que corre el patrimonio histórico y cultural de Fundidora si se permite la competencia de bólidos que, además de generar ruido y contaminación, “viajan a 400 kilómetros por hora”.
Conmina a los consejeros a velar por el patrimonio cultural e histórico del Parque Fundidora y por el complejo cultural que comprende la Cineteca, el Centro de las Artes y la Pinacoteca, pues la pista pasaría a menos de 50 metros de él.
Para el autor de Laredo Son es un peligro latente la posibilidad del impacto contra el patrimonio de un auto impulsado por la velocidad. Otro inconveniente es que la competencia automovilística obligaría a cerrar las instalaciones culturales por casi un mes, lo cual golpearía su programación normal.
Manifiesta su descontento por lo que considera una falta de sensibilidad del gobierno del estado hacia los proyectos culturales, y juzga “muy delicado” no haber hecho una consulta pública antes de aprobar la construcción de la pista:
“Es una actitud antidemocrática y autoritaria, resultado de un abuso de autoridad.”
Pero, sin duda, algo que le causó indignación durante la reunión con Bulnes fue la respuesta que el funcionario dio a las observaciones del consejero:
“Dijo que eran normales las inquietudes y reacciones que levantaba el proyecto porque tenía repercusiones mundiales y lo equiparó con la figura de Hitler, quien, dijo, fue famoso por asesinar a millones de judíos.
“Luego reconoció su desliz y quiso disculparse. No le acepté la disculpa pues fue ilustrativo de cómo se manejan las cosas en esta cuestión. Fue muy penoso, salimos cabizbajos de la reunión, con una impresión muy negativa de un funcionario que, nos consta, ha participado aportando recursos económicos y humanos para la ejecución  de la obra.”
A la reunión asistieron, entre otros consejeros, el escritor Margarito Cuéllar, el músico Patricio Gómez Junco y los promotores culturales Eliseo Garza y Yolanda Garza Lagüera; esta última fue, de acuerdo con Hurtado, la única que expresó una opinión favorable al decir que si el proyecto atraería público a las actividades culturales, se llevara adelante.
También estuvo presente la directora del Consejo, Alejandra Rangel, pero el escritor considera que es ella quien debe hacer pública su posición. En entrevista con este semanario, la funcionaria acepta estar preocupada por su proyecto cultural, aunque dijo no estar “muy enterada” del de la pista.
Por su parte, Nuncio sopesa también la importancia histórica del sitio, y cuestiona a las autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia, por no participar con sus opiniones y acciones para que la Fundidora siga siendo un símbolo del origen industrial de Monterrey:
“Son las primeras ruinas de Monterrey, el inicio de la ciudad fundidora creada en 1900.”
Y menciona que parques semejantes se han construido en Indianapolis, Alemania y Francia.
Pero a las autoridades eso no les importa, dice, ya tienen firmada la celebración de las competencias y hay dinero de por medio.
“A la sociedad ni la ven ni la escuchan, es la herencia salinista del gobierno panista de Nuevo León y de otros estados, vamos a ver qué pasa a nivel presidencial.”
Por lo pronto el corredor de autos mexicano Adrián Fernández, en un encuentro con Vicente Fox, virtual presidente electo, lo comprometió para dar el banderazo de salida de la primera fecha del campeonato CART, a realizarse en marzo del año próximo.
Joaquín Hurtado brinda a Fox el beneficio de la duda:
“Se me hace que no sabe en qué consiste el proyecto, pues no se hubiera comprometido en una situación tan llena de suspicacias y que tan mal habla de la forma de gobernar y de la toma de decisiones en este estado. Si lo supiera  a lo mejor no hubiera hecho ese pronunciamiento.
“En lo personal me preocupa mucho porque habla de la relación tan íntima entre empresariado y Partido Acción Nacional y de los intereses mutuos que se van a manejar.”
Y con más cautela señala:
“Si ésa va a ser la forma de gobernar en el futuro, no está bien que se esté manifestando antes de tomar el cargo,  entonces sí hay que hacer un llamado a la máxima figura del Ejecutivo para que escuche las otras voces que tenemos algo que decir.”
La opinión del arquitecto García Martínez es que posiblemente el gobierno del estado ya adelantó algunas relaciones con el próximo presidente, pero confiado espera se analice con profundidad la propuesta y se logre cambiar la pista a un sitio más adecuado de Nuevo León.

Primero la seguridad

Ronald Dixon es el responsable de diseñar la pista. Ante los medios de comunicación la describió como muy rápida, con curvas muy pronunciadas y destacó que la mayoría de pistas de este tipo se construyen en las afueras de las ciudades, “a unos 80 o 90 kilómetros de distancia y nadie va nunca”.
Es justamente su instalación dentro de la ciudad lo que se le cuestiona, por lo cual dice irónico el arquitecto Ricardo García Martínez:
“Nosotros ponemos como parangón: qué tal si hacen una pista para carros en el Bosque de Chapultepec, las Tullerías de París o el Central Park de Nueva York.”
Aclara que no está en contra de la realización de una pista para la serie CART. Lo que le parece “verdaderamente equivocado” es que se pretenda instalarla en el Parque Fundidora.
Los 100 mil o 150 mil asistentes que el arquitecto Bulnes pondera entre las “bondades” del proyecto, son para García Martínez parte del problema, pues advierte de los conflictos viales que ocasionarán y de la falta de un estacionamiento adecuado. Hasta denuncia se haya pretendido crear uno en el río Santa Catarina.
El urbanista pone en duda los beneficios de la derrama económica, pues en su opinión “no es una cantidad verdaderamente excepcional para la economía del área metropolitana de Monterrey”; en cambio sí considera que es perjudicial la falta de áreas verdes.
El arquitecto, exdirector de Proyectos y Diseño del Fondo Nacional de Turismo de Nacional Financiera S.A., hace votos para que la dependencia de Bulnes Valero lleve a cabo un riguroso análisis del impacto urbanístico, ambiental, social y económico del proyecto que afectará en la vida cotidiana y la salud de los regiomontanos.
Nuncio estalla:
“El autódromo y otras obras públicas no son prioritarias, en Nuevo León hay pobreza, en el sur la gente se alimenta de ratas, y resulta que el dinero y el poder se manejan de manera verdaderamente frívola, yo diría que carente de la mínima conciencia de lo que es su ciudad.”
Califica a los empresarios como “un grupo social de espaldas a su ciudad y a su historia” y “sustraídos del espacio nacional”, que viven en zonas privilegiadas alejados de la contaminación y las enfermedades causadas por la industria.
Y verdaderamente indignado lamenta que en épocas electorales, debido a la publicidad, la gente no perciba esa situación:
“No ve que los ricos no deberían gobernar más allá de su casa, permitirles gobernar en su empresa es dejarles demasiado en las manos, porque las empresas inciden en la comunidad, deberían ser consideradas como entidades de interés público. Dejar en sus manos el poder, es verdaderamente el mayor autogol que se puede producir una ciudad, por eso Monterrey es el peor ejemplo en la República, porque además de todo, ellos hacen negocio con los bienes públicos.”
Columnista del periódico Regio de esta capital, Raúl A. Rubio Cano considera la creación del autódromo como la culminación de un proceso en el cual se ha destruido paulatinamente la cultura obrera de la ciudad.
Describe los terrenos de Fundidora como campos en los que escurre naturalmente el agua de las montañas, por lo cual hay mantos acuíferos y un ojo de agua que sería tapado por la pista. Y ya irritado por los intereses mercantiles de sus promotores, se anima a considerar que el sitio se convertirá en una enorme cantina, considerando los miles de litros de cerveza que Cuauhtémoc-Moctezuma venderá a los 150 mil asistentes.
Héctor Ayala, director de mercadotecnia de la cervecería, admite que lo central para la empresa es vender sus productos. Acerca de la posibilidad de cubrir el ojo de agua, afirma que se habrá de ser necesario, pues lo fundamental es la seguridad de los competidores, y para lograr ésta no cabe modificación alguna en el diseño de la pista.
Las fechas para la competencia CART en marzo próximo están ya comprometidas, tanto por los organizadores de la serie, como por parte del gobierno del estado. Falta ver la incidencia que puedan tener quienes se oponen al proyecto, y no son pocos (ver recuadro).
Dice el arquitecto García Martínez:
“Gracias a Dios están muchos grupos unidos y poco a poco se unen más, esto es un conflicto real entre el gobierno del estado de Nuevo León y la sociedad civil.”