Cuestiona al Instituto de Tecnología del Agua

Señor director:

Es necesario señalar que el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA) no sólo carece de una política que asegure la continuidad en las líneas de investigación que respondan a las necesidades del país, sino que  desmantela estas últimas cuando quienes las efectúan no cuentan con el beneplácito de sus directivos.
Un caso concreto, lo sucedido con el proyecto La participación de la mujer en distritos de riego que me tocó dirigir, de 1994 a 1997, estando adscrita a la Subcoordinación de Participación Social.
Dicho proyecto se aplicó en el distrito de riego El Carrizo, en Sinaloa, con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el reconocimiento de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Uno de sus logros fue la producción y comercialización de huertos familiares para enfrentar los problemas de hambre y de falta de mercado en los poblados ejidales. (La continuidad del proyecto es hoy objeto de mi investigación doctoral.)
El licenciado Jorge Martínez Ruiz, coordinador de Tecnología de Comunicación, Participación e Información del IMTA desde hace 10 años, obstaculizó las labores de investigación del equipo encargado del proyecto y lo desmanteló, al grado de que ninguno de sus integrantes continuamos trabajando en el instituto.
En febrero de este año solicité al director general del IMTA, doctor Álvaro Aldama, que me otorgara más tiempo para la realización de mi investigación doctoral. Delegó mi caso al licenciado Jorge Martínez, quien comenzó una campaña de hostigamiento y presión en mi contra: canceló el permiso para realizar el doctorado y me asignó tareas que impedían el avance de la investigación. Al  hostigamiento agregó coacciones epistolares.
Ante tal situación, y atendiendo a mi sentido de dignidad y ética profesional, presenté mi renuncia al IMTA, interrumpiendo una carrera de 10 años al servicio de dicho instituto. Peor aún, en el IMTA quedó truncado un trabajo que, de acuerdo con un artículo publicado por el propio director general del IMTA (periódico La Jornada del 9 de mayo de 1999), era importante y tenía trascendencia social.
El miedo impide desenmascarar esta realidad que sufren muchos investigadores en el IMTA. No soy la primera que se va en estas condiciones. Espero que este escrito sirva para que yo sea la última. (Carta resumida.)

Atentamente
Myriam Facchia Figueiredo