Electores caprichosos con votos diferenciados, combinados y “útiles”

Pascal Beltrán del Río

El deseo de acotar al próximo presidente o la efectividad del llamado al voto útil o el rechazo a candidatos locales impopulares…
Por cualquiera de esas razones, o una combinación de ellas, alrededor de 1.77 millones de electores que participaron en la jornada del 2 de julio decidieron votar por el aspirante presidencial Vicente Fox, pero no por los candidatos a diputados de la Alianza por el Cambio, que postuló a éste.
De acuerdo con los resultados de los cómputos distritales, difundidos el viernes 7 por el Instituto Federal Electoral (IFE), Fox obtuvo 15 millones 988 mil 740 sufragios (42.52% del total), mientras que la coalición PAN-PVEM se llevó 14 millones 218 mil 689 en la elección de diputados, sin contar los del Distrito 04 de Sinaloa, con cabecera en Guasave, donde no había concluido el cómputo al cierre de esta edición.
De esos votos que fueron para Fox, pero no para la Alianza por el Cambio en la elección de diputados, la mayoría favoreció a los candidatos a diputados de la Alianza por México, encabezada por el PRD (o bien, se puede decir que uno de cada 10 simpatizantes de esa última coalición atendió el llamado al voto útil que hicieron los foxistas). El caso es que la Alianza por México se llevó, en la elección de diputados, 654,826 votos más que la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas.
El voto útil resulta insuficiente para explicar el triunfo de Fox. Aunque esos 1.77 millones de votos hayan sido en su totalidad “útiles”, únicamente 100 mil 532 de ellos correspondieron a votantes priístas, muy pocos para alterar de manera sustancial la distancia entre Fox y el candidato del PRI, Francisco Labastida.
Donde sí pesa la distinción que hicieron esos votantes es en la integración del Congreso. La decisión de los electores privó a la Alianza por el Cambio de ganar en 37 distritos, repartidos en 19 entidades. Es decir, la coalición foxista hubiera ganado un total de 178 distritos, en lugar de 141, y la votación agregada le hubiera significado más curules en la Cámara de Diputados, aunque no las suficientes para beneficiarse con la llamada cláusula de gobernabilidad, según explicó a este semanario el representante de Alianza por el Cambio ante el IFE, Germán Martínez.
Se estima que la bancada panista en la próxima legislatura de la Cámara de Diputados será de 208 diputados -sin contar a los miembros del Partido Verde, que harán su propia fracción parlamentaria-, uno menos que la del PRI.
Un ejemplo de ese voto diferenciado se dio en el Distrito 01 de Guanajuato, con cabecera en Dolores Hidalgo, el único distrito guanajuatense que perdió la coalición PAN-PVEM. Ahí el PRI obtuvo 39 mil 213 votos, contra 35 mil 754 de la Alianza por el Cambio, en la elección de diputados federales. En contraste, el distrito fue ganado, en la elección presidencial, por Fox, con 44 mil 565 votos, por 32 mil 287 de Labastida.
En el Distrito 10 de Guerrero, con cabecera en Acapulco, Fox ganó la elección presidencial, pero la Alianza por México se llevó la diputación. La diferencia de votos entre Fox y el candidato de la Alianza por el Cambio fue de 14 mil 564.
Pero la migración de votos no sólo afectó a los foxistas.
Por ejemplo, en el Distrito 03 de Guerrero, con cabecera en Zihuatanejo, el triunfo en la elección presidencial fue para el perredista Cuauhtémoc Cárdenas, pero la diputación se la llevó el priísta Celestino Bailón Guerrero, quien resultó más popular que Labastida por 2 mil 871 votos. Una situación similar se dio en el Distrito 09 del mismo estado, con cabecera en Acapulco.
En el Distrito 06 de Veracruz, con cabecera en Papantla, el caso se dio al revés: Labastida ganó la elección presidencial en la demarcación, con 37 mil 199 votos, pero la diputación fue para la Alianza por México, con 42 mil 950, una cifra de votos superior en 35% a la que obtuvo Cuauhtémoc Cárdenas.
Característica, pues, de la elección de 2000: el voto diferenciado había sido más bien excepcional en los comicios mexicanos. En 1994, por ejemplo, los votantes sólo produjeron mayorías distintas -en las elecciones para presidente de la República y para diputados- en siete distritos del país.
El voto diferenciado también tendrá consecuencias en la integración del Senado. Mientras que Vicente Fox ganó en 20 entidades y fue segundo lugar en otras nueve, los candidatos a senadores de la Alianza por el Cambio triunfaron en sólo 15 entidades -igual que el PRI- y fueron la segunda fuerza en 10, de acuerdo con los resultados, incompletos, del Programa de Resultados Electorales Preliminares del IFE (al cierre de esta edición, el Instituto no había dado a conocer los cómputos de la elección de senadores).
De acuerdo con la ley, el partido que obtiene la mayoría en una entidad se lleva dos senadurías de mayoría, mientras que el segundo lugar se lleva una, la de primera minoría; los 32 escaños restantes se reparten mediante el sistema de representación proporcional. Así, en lugar de conseguir 49 senadurías, sumando las de mayoría y primera minoría, la Alianza por el Cambio tendrá 40, sin contar las plurinominales.
Pese a su triunfo espectacular, Fox será el primer presidente de la era moderna que gana su elección con menos de 50% de los votos. Los cómputos distritales le otorgaron 42.52% de los sufragios -incluidos los votos nulos y aquellos depositados a favor de candidatos no registrados-, por 36.10% de Labastida y 16.64% de Cárdenas.
Respecto de la elección presidencial de 1994, Fox superó ampliamente los votos que obtuvieron, juntos, los candidatos de los partidos Acción Nacional y Verde Ecologista de México. Éstos consiguieron 9 millones 474 mil 154, frente a los 15 millones 988 mil 740 de Fox. Sin embargo, el guanajuatense se quedó corto de la cifra de 17 millones 181 mil 651 votos de Ernesto Zedillo, récord obtenido en una elección que el propio presidente en funciones ha calificado como inequitativa.
En su primera derrota en comicios presidenciales desde su creación en 1929, el PRI perdió no solamente en entidades donde ya no tiene la gubernatura, como Baja California, Guanajuato, Jalisco, Aguascalientes, Querétaro, Nuevo León, Distrito Federal y Baja California Sur, sino que dejó ir la mayoría en estados que solían ser reservas importantes de votos, como Veracruz, Puebla y el Estado de México.
Para el PRD, el único consuelo que dejó la elección presidencial fue refrendar su supremacía en Michoacán, pues incluso perdió contra Fox el Distrito Federal, su otro bastión, pese a que retuvo milagrosamente la Jefatura de Gobierno.