Los muertos ya no votaron, pero sí felicitaron a Fox Recriminaciones mutuas en el sector obrero del PRI

Salvador Corro

En vez del paro nacional con el que había amagado en caso de que ganara Vicente Fox, el dirigente del sindicalismo oficial, Leonardo Rodríguez Alcaine, presidente del Congreso del Trabajo(CT) y secretario general de la Confederación Trabajadores de México (CTM), se apresuró a reconocer el triunfo del candidato de la Alianza para el Cambio.
En su precipitación, la CTM publicó el martes 4 un desplegado de 15 líneas, dirigido al pueblo de México y a sus agremiados, en el que incluyó como firmantes a dirigentes ya fallecidos, como Juan José Osorio Palacios, quien fue líder nacional de los músicos.
La CTM, dice el comunicado, “reconoce y acepta la decisión de la mayoría del pueblo de México y, consecuentemente, el triunfo del Sr. Lic. Vicente Fox Quesada, para ocupar el cargo de Presidente de la República en el sexenio que se inicia en el mes de diciembre próximo”.
La postura pública no refleja, sin embargo, la inquietud entre los líderes obreros, quienes se lamentan de la derrota priísta y temen una embestida de los trabajadores, acicateada por el PAN, que pudiera incluso desconocerlos. Y para evitar futuras contingencias, los dirigentes que integran el CT, central obrera ligada al PRI, hacen un llamado a cerrar filas, recurrir a la autocrítica y transformarse.
El sector obrero, considerado, hasta hace poco, pilar fundamental del PRI, se quedó prácticamente sin representación legislativa al triunfar sólo cinco de los 29 candidatos que había postulado. En 1978 obtuvo 102 diputaciones y, por lo menos, 13 senadurías.
José Ramírez Gamero, exgobernador de Durango, dos veces senador y dos veces diputado federal, dice que “desafortunadamente para nosotros, como sector, llega a la Presidencia de la República un gobierno de derecha. Ojalá que hubiera sido un gobierno de izquierda, un gobierno socialista, que tiene más o menos la misma filosofía que nosotros. Sin embargo, lo que tenemos que hacer es reconocer al gobierno legítimamente constituido y apoyarlo para que logre sacar adelante su programa de gobierno que ofertó y le cumpla a la ciudadanía.
“Esto resulta positivo, es una gran lección para el partido. Ojalá la utilice bien para ya no volver a cometer errores  y nos reprueben como ahora. Tenemos que buscar  una calificación más alta para que la ciudadanía nos pueda otra vez aceptar y merecer la confianza de la gente.”
-¿Qué va a pasar con las organizaciones obreras que han estado ligadas al PRI? ¿También el movimiento obrero necesita reestructurarse?
-En el movimiento obrero, sobre todo en la CTM, por fortuna tenemos autonomía económica, nosotros no vivimos de subsidios de los gobiernos, y, por lo tanto, tendremos que ir a pedir apoyo económico para nuestra subsistencia. Esa autonomía nos ha dado un poquito de libertad con los gobiernos, hasta en el actual, y estoy seguro de que nos dará libertad con el nuevo gobierno que empezará en diciembre.
Sin embargo, reconoce: “Lo que tenemos que hacer es cuidar mucho los liderazgos, la base, porque tenemos que reconocer que se había abandonado, a la base la habíamos descuidado, porque igual que lo hizo el partido, igual que lo hicieron todos los partidos, descuidamos la formación ideológica y la acción política. Por eso hoy fue la elección más costosa que ha tenido que pagar el pueblo y los partidos. El 70% se fue en pagar publicidad en los medios”.
Hombre cercano a Fidel Velázquez, exsecretario de acción política de la central, Ramírez Gamero sostiene que los medios “generaron la conciencia de los votantes y ningún partido tuvo a bien formar a sus cuadros para que se prepararan ideológicamente. Hoy el proceso electoral se convirtió en un chantaje: me das y te apoyo, o qué me das para apoyarte y al final recibieron de todos los partidos y votaron por quien quisieron”.
Plantea que la CTM debería recuperar su presencia política, pese a que en el pasado “muchas veces nos reclamaron que, por tener posiciones políticas, descuidábamos o íbamos atrás en las conquistas laborales”. Y vislumbra una doble vía en la que su central apoye la participación política de sus dirigentes, pero los líderes deben “dedicarse al sindicalismo integrado y moderno, deben capacitar a sus trabajadores y estar pendientes para que la lucha sindical sea más productiva y más efectiva para los trabajadores”.
Advierte: “Lo que no debe ocurrir, y ojalá que no ocurra, es que el triunfalismo de los partidos de oposición empiece a querer  golpear al liderazgo y a meterse con la base y tratar de convencerla para que se deshaga de los líderes. Por eso, es urgente que nosotros cuidemos el liderazgo, y éste se cuida con la visión que le demos a la gente de cómo la conducimos hacia el éxito en todas sus luchas”.
Por último, responsabiliza -“entre las muchas causas de la derrota”-a la “marginación” de los sectores de su partido, tanto en la asignación de posiciones como en la propia campaña.

Se acabó el presidente

El jueves 6, los dirigentes del CT se reunieron urgentemente y a puerta cerrada, alrededor del mediodía, en el salón “18 de Febrero”, para analizar la situación. De las 34 organizaciones que integran la central, solamente faltó la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC).
De acuerdo con diferentes versiones obtenidas por Proceso entre los que asistieron a dicha reunión, el dirigente de la CTM, Leonardo Rodríguez Alcaine, reconoció el revés electoral, pero también expresó que, ante los nuevos tiempos, “se acabó el presidente del partido, que era el presidente de la República”.
El sucesor de Fidel Velázquez advirtió: “Estamos en situación grave para el partido y el movimiento obrero”, y pidió “darle fortaleza a Ernesto Zedillo para que el partido pueda tener la posibilidad de reestructurarse”.
Consideró que el PRI “tiene que revisar documentos, reglas y proyectos”.
Sobre el cambio total de panorama para el sector obrero,  se dijo seguro de que “ningún partido va a querer deshacerse” de ellos, pero advirtió: “Van a querer incrustarse gentes para iniciar un ajuste en las cabezas de las organizaciones”, pese a que, dijo “tenemos el control”.
Rodríguez Alcaine reconoció que el movimiento obrero se encuentra “sin duda con muchas dificultades”, pero sostuvo que “no son atribuibles a nosotros, sabemos cuáles son las fallas”.
Agregó: “No seamos un grupo de amigos que no ha servido de nada a los trabajadores de México. En la CTM analizamos los problemas que existen, hacemos una retroactividad (sic) a nuestro origen y nos adecuamos a las condiciones del país, para que en cada organización se hagan los cambios necesarios. Hagamos lo mismo en el Congreso del Trabajo para que sea indiscutiblemente el rector de la fuerza obrera del país”.
Frente a la próxima administración, dijo, “vamos a exigir respeto a los logros de casi un siglo, a nuestra institución y al pueblo de México”.
Por su parte, el dirigente de los trabajadores del Infonavit, Rafael Rivapalacio, dijo que la votación del 2 de julio se debió principalmente al alejamiento de las bases. “Los trabajadores quieren mejores salarios, más salud y más vivienda. El PRI ha hecho a un lado al sector de los trabajadores, no nada más en las propuestas a cargos de elección popular. El PRI está manejando las cosas, haciendo a un lado al sector de los trabajadores en todo. Todas las peticiones por mejores salarios, por mejorar los contratos colectivos, no han sido abanderadas por el partido, que se ha convertido en un club de ricos”.
Veterano en las luchas sindicales y políticas, Mario Suárez, dirigente de la Confederación Revolucionaria de Trabajadores (CRT), y expresidente del CT, quien decidió renunciar al PRI en mayo de 1997, fue el más crítico. Prácticamente responsabilizó a la CTM de la derrota.
Dijo: “No hemos podido encontrar criterios, actitudes y conductas que reflejen el sentir de los trabajadores del país. Los resultados ponen en evidencia nuestra incapacidad para fortalecer un partido. Estamos fallando porque las personas en el PRI no han tenido ni la capacidad ni la astucia política para llenar las aspiraciones de los mexicanos”.
Recordó que en mayo de 1996, la CRT le planteó al entonces dirigente del PRI, Santiago Oñate, la necesidad de reestructurar el partido y, esencialmente, a sus sectores, pues la selección de candidatos para ocupar puestos de elección popular estaba dominada por la CTM.
También acusó a los diputados obreros de “someterse incondicionalmente a los dictados del gobierno”, de la misma forma que lo hizo el CT, pese a que a la directiva del PRI  “han llegado personas que no tenían el derecho a representar los intereses de los trabajadores”.
Concretamente, Mario Suárez se refería al sector popular “que se ha adueñado y aprovechado del partido, y en el que está toda clase de gente sin definición ideológica y que se ha aprovechado del partido”, por lo que pidió a los integrantes del CT aceptar los errores cometidos, actuar y “hacer sentir en el partido la fuerza del sector obrero”.
Todo lo anterior, aunado a una política gubernamental “que favoreció a los que más tienen y despreocupada por los más necesitados (…) llevaron a los trabajadores a votar por otros partidos”.
Siguieron otros oradores: Javier Pineda Serino, Cuauhtémoc Paleta, Juan Moisés Calleja. Para finalizar, Rodríguez Alcaine se defendió. Sostuvo que los expresdientes del CT nunca se habían preocupado por la central obrera. Y les puso de ejemplo a Fidel Velázquez “Eso era otra cosa, en esa época había muchos pantalones y eran otras circunstancias. No hemos ido a la base, hemos luchado por cuestiones personales”.

La cargada

Varios dirigentes obreros decidieron presentarse personalmente ante Vicente Fox, como Víctor Flores, de los trabajadores ferrocarrileros, famoso por desempeñar el papel de golpeador en la Cámara de Diputados, quien se puso “a sus órdenes”.
Los sindicatos petrolero (STPRM) y minero (STMMSRM), fijaron su posición mediante desplegados. Los petroleros expresaron su “respeto y acatamiento a la decisión de las mayorías”, aunque advirtieron: “Sin embargo, en este nuevo entorno es conveniente puntualizar que es compromiso histórico del STPRM propugnar por la conservación del petróleo expropiado bajo la propiedad de los mexicanos y porque el beneficio de su explotación sea sólo para ellos. La historia nos muestra que éste es un ideal muy cercano a todas las generaciones de mexicanos desde su expropiación”.
El sindicato minero, que actualmente vive un conflicto interno debido a la enfermedad de su dirigente Napoleón Gómez Sada y al rechazo de los trabajadores a que su hijo, Napoleón Gómez Urritia, sea designado secretario general suplente (en abril pasado las autoridades laborales le negaron la “toma de nota”), también se apuró a señalar que “los resultados que en forma transparente se dieron en esta jornada, son reconocidos por todos y cada uno de los trabajadores que conforman esta agrupación, y con ello se demostró ante los connacionales y el mundo entero que México es un país libre y democrático”.
Bertha Luján, integrante de la dirección del Frente Auténtico del Trabajo, organización obrera independiente agrupada en la Unión Nacional de Trabajadores, dice que el triunfo de Vicente Fox sacude al sindicalismo corporativo ligado al PRI, y prevé desmembramientos importantes, aunque no una desbandada.
Informa que en los estados donde ha habido alternancia en el poder, como en Aguascalientes, donde gobierna el PAN, “nos la tenemos que ver por un lado con la CTM, y por el otro con las autoridades locales, las que nos han declarado abiertamente que primero están los intereses de las empresas”.
Luján le recuerda a Vicente Fox que él aceptó -mediante una carta- los “20 compromisos por la libertad y democracia sindical para la agenda laboral y programa de gobierno”, que organizaciones obreras, legisladores, abogados y líderes sindicales le propusieron.
Ahí se plantean condiciones de trabajo dignas y justas; libertad y democracia sindical, y una contratación colectiva legítima. Algunos de esos puntos son:
-Establecer el Registro Público de Sindicatos y Contratos Colectivos.
-Respetar el derecho de los trabajadores a pertenecer o no a un sindicato, sin ningún tipo de hostigamiento, discriminación o persecución a la disidencia sindical.
-Que la elección de las directivas sindicales sea a través del voto universal, secreto y directo.
-Garantizar la autonomía del sistema de impartición de justicia laboral frente al Poder Ejecutivo.
-Eliminar los contratos de protección patronal y todo tipo de corrupción, extorsión, presión y violencia contra los trabajadores.
-Suprimir todas las restricciones que imperan en la práctica laboral para lograr el pleno cumplimiento de los derechos colectivos, como la huelga.
-El establecimiento de leyes contra la impunidad, que contemplen medidas aplicables a las autoridades gubernamentales o a particulares que no respeten la ley o la apliquen discrecionalmente, lesionando, con ello, los derechos laborales.
Advierte:
“La construcción del nuevo sindicalismo no se dará automáticamente con la transición a la democracia, ya que seguirán las inercias corporativas dificultando el proceso de cambio, para crear un entorno afín con las transformaciones del sistema político.”